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  • Caballos, industria que genera el triple de lo que hace Hollywood en el mundo

  • Lejos de ser un mercado de nicho, la industria ecuestre global genera alrededor de 300 mil millones de dólares al año y sostiene cerca de 1.6 millones de empleos; México posee la mayor población equina del mundo, con aproximadamente 6.4 millones de c
Industria ecuestre mueve más recursos que Hollywood. Foto: Especial.

M+.- “En el silencio de la noche percibí que el caballo era una criatura de otro mundo”, escribió Jorge Luis Borges hace casi medio siglo. Aquel animal que durante siglos simbolizó poder, libertad y nobleza es hoy también el centro de una industria global que factura tres veces más que Hollywood.

Lejos de ser un mercado de nicho, la industria ecuestre global genera alrededor de 300 mil millones de dólares al año, el triple de lo que factura Hollywood, que son poco más de 100 mil millones, de acuerdo con datos de la Asociación de Empresas Equinas (EBA, por su sigla en inglés).

Además, el sector sostiene cerca de 1.6 millones de empleos en todo el mundo, mismos que abarcan desde criadores, veterinarios y herreros hasta transportistas, entrenadores, jinetes, fabricantes de equipamiento y personal de mantenimiento en centros ecuestres.

Expertos consultados por MILENIO refieren que, aunque suele asociarse únicamente con competencias y actividades recreativas, el negocio de los caballos abarca desde genética y crianza hasta farmacéutica veterinaria, turismo, apuestas, transporte, equipamiento y eventos deportivos internacionales; por ello alcanza un valor tan grande.

A esto se suma que los deportes ecuestres son considerados entre los más caros del planeta por los elevados costos de mantener y entrenar un caballo, de inicio. La práctica competitiva de alto nivel suele concentrarse en los segmentos de mayores ingresos, mientras que los principales torneos mueven millones de dólares en premios, patrocinios y derrama económica.

Pilar Cepeda Yzaga, entrenadora ecuestre en México, clave en el Club Hípico La Silla en Monterrey, expuso que cada caballo requiere alimentación especializada, atención veterinaria, medicamentos, transporte, herrería, equipamiento y personal capacitado para su cuidado. Por ello, el negocio ecuestre genera una extensa red de proveedores que involucra desde productores agrícolas hasta la industria farmacéutica.

“Tan solo la alimentación de un caballo ronda los 4 mil 500 pesos mensuales, sin considerar transporte, estabulación, atención veterinaria o participación en competencias”, explicó.

La compra de un caballo deportivo puede costar desde 80 mil dólares hasta varios millones, mientras que, según especialistas del sector, una silla de competencia de alta gama puede costar entre 20 mil y 100 mil dólares.

“Un caso es la equitación, que es un deporte de alto rendimiento desde el inicio. Incluso cuando un niño apenas empieza a montar, la vida gira alrededor de la disciplina”, explicó el jinete internacional Francisco Pasquel.

Con cerca de 6.4 millones de ejemplares, México posee la mayor población equina a nivel internacional.
México lidera el mundo en población de caballos, con aproximadamente 6.4 millones de ejemplares. Foto: Especial.

¿Cómo es la industria ecuestre en México?

Paradójicamente, México posee la mayor población equina del mundo, con aproximadamente 6.4 millones de caballos, por encima de Brasil, que cuenta con 5.7 millones, y Mongolia, con 4.7 millones; sin embargo, esta posición no se traduce en liderazgo económico.

Mientras la industria ecuestre global mueve cientos de miles de millones de dólares, el mercado mexicano genera apenas alrededor de 178 millones de dólares anuales.

Especialistas atribuyen esta diferencia a la elevada informalidad del sector y a que gran parte de la población equina mexicana se concentra en actividades de trabajo, recreación y tradiciones locales que no forman parte de mercados altamente comercializados.

Como resultado, Europa concentra 44.3 por ciento del valor del mercado ecuestre mundial, seguida por Estados Unidos con 34 por ciento y Canadá con 5.3 por ciento.

​Estas regiones han logrado profesionalizar la actividad y convertir los deportes ecuestres en una industria estructurada capaz de atraer inversión privada, patrocinadores internacionales de marcas de lujo y grandes competencias.

Aunque el tamaño económico del sector mexicano aún es reducido frente a las grandes potencias ecuestres, el país ha ganado visibilidad en la competencia internacional.

La participación de los mexicanos Eugenio Garza, Carlos Hank y Federico Fernández en la final olímpica de salto por equipos en París 2024 evidenció el crecimiento competitivo del país en la escena internacional.

Además, recintos como el Hipódromo de las Américas continúan impulsando la actividad ecuestre mediante competencias de alto nivel. Eventos como el Futurity han repartido bolsas millonarias y consolidado al país como un mercado relevante dentro del circuito regional.

La charrería genera actividad económica en sectores como talabartería, vestimenta, monturas y alimentación equina.
Charrería y tradición fortalecen la economía ecuestre mexicana. Foto: Especial.

Pero la derrama también llega a actividades tradicionales; en México, una de las más populares es la charrería, donde la economía gira alrededor de la fabricación de sombreros, arreos, espuelas, monturas, trajes y accesorios, mismos que pueden alcanzar miles de pesos en costos cada pieza.

“La economía detrás de la charrería va desde el forraje y alimento hasta sombreros, espuelas, arreos y trajes”, señaló Sergio Alarcón, jinete especializado en la practica de este deporte.

La industria farmacéutica también participa activamente. Empresas especializadas en salud animal producen vacunas, medicamentos y tratamientos destinados al cuidado equino, un segmento que ha ganado relevancia conforme aumenta el valor económico de los caballos deportivos.

Patrocinadores, turismo y competencias millonarias

Los deportes ecuestres son una pieza fundamental de esta industria a escala global, pues además de mover una cadena de proveeduría, también hay empresas que patrocinan su práctica porque los acerca con un selecto grupo de personas.

A diferencia de otras disciplinas deportivas masivas, el público ecuestre suele estar asociado con altos niveles de ingreso, lo que convierte a las competencias en escaparates atractivos para marcas premium.

Disciplinas como salto ecuestre, polo y carreras generan inversiones, patrocinios y turismo especializado.
Deportes ecuestres impulsan una industria multimillonaria. Foto: Especial
“Puedes vender la copa a la industria automotriz, a empresas como BMW y Audi o a una empresa textilera, como Scappino”, explicó Guillermo Steta, presidente de la Federación Mexicana de Polo.

Las grandes competencias internacionales han perfeccionado este modelo. El Longines Global Champions Tour, conocido en el sector como “la Fórmula 1 de los caballos”, recorre anualmente 17 ciudades alrededor del mundo y distribuye cerca de 40 millones de dólares en premios.

A ello se suma una creciente industria de turismo ecuestre. Miles de aficionados viajan cada año para asistir a eventos emblemáticos como Royal Ascot, el Festival de Cheltenham, el Grand National británico o las finales de salto ecuestre, generando ingresos para hoteles, restaurantes, transporte y operadores turísticos especializados.

Incluso el polo, históricamente vinculado a las élites económicas, moviliza inversiones significativas en caballos, infraestructura, patrocinadores y organización de torneos internacionales.

Subastas, mercado de millones de dólares

El corazón de la industria sigue siendo el mismo que hace siglos: encontrar al caballo ideal. Sin embargo, hoy ese proceso está respaldado por tecnología genética, análisis de rendimiento y mercados internacionales donde un ejemplar puede cambiar de propietario por millones de dólares en cuestión de minutos.

Los ejemplares de alto rendimiento y genética especializada se comercializan en algunos de los mercados más exclusivos del mundo.
Subastas de caballos de élite alcanzan millones de dólares. Foto: Especial

Las grandes subastas internacionales se han convertido en uno de los motores económicos del sector. En la prestigiosa Tattersalls Book 1 de 2024, considerada una de las principales vitrinas mundiales para caballos pura sangre, decenas de ejemplares superaron el equivalente a 660 mil dólares por animal. Entre ellos destacó un potro hijo del legendario semental Frankel, vendido por 4.4 millones de guineas.

Pero comprar un caballo de élite es apenas el comienzo. Especialistas del sector estiman que mantener un pura sangre destinado a competencias internacionales puede costar más de 32 mil dólares anuales entre alimentación, entrenamiento, veterinarios, transporte y alojamiento.

La inversión, sin embargo, puede multiplicarse si el caballo alcanza resultados destacados en las pistas. Una vez retirados de la competencia, los campeones suelen convertirse en sementales de alto valor genético. En algunos casos, las cuotas de monta alcanzan cifras de seis dígitos por cada cruce, convirtiendo la reproducción en uno de los negocios más lucrativos de toda la industria ecuestre.

AM

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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