El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, pone en jaque el tránsito de energéticos a través del Estrecho de Ormuz, lo que está desestabilizando el mercado global, obligando al gobierno de México a establecer una estrategía de estímulos y un acuerdo voluntario a precios de la gasolina regular y diesel que costará 18 mil 600 millones de pesos para este año a la hacienda pública, señaló Banamex.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) lleva unas semanas con un estímulo al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para evitar que un aumento de precios en las gasolinas se convierta en el principal factor de la inflación doméstica en 2026.
En su conferencia matutina la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el subsidio aplicado a la gasolina y diésel en México para contener el aumento generalizado de los precios, le cuesta a las finanzas públicas alrededor de 5 mil millones de pesos semanales.
IEPS como amortiguador
La institución financiera Banamex señaló que pese a este escenario global, México se encuentra hoy en una posición de relativa ventaja frente a otras economías emergentes. Mientras que en Europa y otros países de América Latina el alza del crudo se traslada casi íntegramente al consumidor, en México el esquema flexible del IEPS funciona como un ‘amortiguador’ técnico.
Este mecanismo absorbe parcialmente las variaciones extremas en los precios de los mercados internacionales, limitando el impacto directo en el bolsillo de las familias y en los costos de transporte de mercancías.
Bajo este esquema, la SHCP publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) una actualización de los estímulos fiscales vigentes del 4 al 10 de abril de 2026.
La estrategia es diferenciada por combustibles: para la gasolina Magna (bajo octanaje) el estímulo para esta semana es del 31.34 por ciento, equivalente a 2.09 pesos por litro, con el objetivo de mantenerla anclada cerca del tope de los 24 pesos.
En el caso de la gasolina Premium (alto octanaje) el apoyo es del 18.48 por ciento, o 1.04 pesos por litro. Por su parte el diésel es el combustible con el subsidio más robusto, alcanzando un 81.20 por ciento, lo que representa un apoyo de 5.97 pesos por litro, una medida crítica para evitar que el costo del flete dispare los precios de la canasta básica.
La presión en las estaciones de servicio
A pesar del esfuerzo fiscal, los precios en los dispensadores de las estaciones de servicio en el país, reflejan la presión internacional. Según los datos de PetroIntelligence, el promedio nacional de la gasolina Regular se ubica en 23.70 pesos por litro, la Premium en 28.25 y el diésel en 28.77 pesos.
El especialista energético Ramsés Pech adviertió que el componente que realmente está empujando los precios al alza no es la carga impositiva, sino los costos logísticos y terminales.
"El driver real del incremento es el costo base internacional. En el caso de la Magna, el gobierno compensa el aumento con reducciones en el IEPS, pero en la Premium el componente de terminales y reparto ha crecido más de 4 pesos, superando cualquier reducción fiscal", señaló Ramses Pech.
El uso de la energía como herramienta de coerción significa que incluso con subsidios, el consumidor enfrenta una realidad de precios altos debido a la logística de importación. Cabe recordar que México aún importa alrededor del 50 por ciento de las gasolinas y el 30 por ciento del diésel que consume.
Costo fiscal y excedentes petroleros
La disyuntiva para las finanzas públicas es la sostenibilidad de este esquema de estímulo al IEPS, Banamex estimó que el costo de un estímulo al 100 por ciento para cubrir el consumo nacional sería de aproximadamente 42 mil 600 millones de pesos. Sin embargo, la proyección real de impacto para el erario es de 18 mil 600 millones de pesos anuales.
De acuerdo con la institución financiera, la estrategia gubernamental parece apostar por un esquema de costo compartido. Se asume que una parte del ajuste será absorbido por los propios empresarios gasolineros, ya que durante 2025, el sector privado gozó de márgenes de ganancia amplios debido a precios internacionales bajos y un tipo de cambio apreciado, lo que les otorga hoy un margen de maniobra para evitar trasladar todo el costo al precio final.
Por otro lado, el impacto neto en las finanzas del país podría verse mitigado por la propia naturaleza del alza petrolera. Para este 2026, la SHCP anticipó en el Paquete Económico ingresos por exportaciones de crudo de 201.5 millones de pesos, calculados con un precio conservador de 54.9 dólares por barril. Con el incremento actual en los precios internacionales, estimado en un 17% por encima de las previsiones, México podría recibir ingresos extraordinarios de 35 mil 200 millones de pesos.
Este excedente petrolero sería suficiente para cubrir los 18 mil 600 millones del subsidio a las gasolinas, dejando incluso un remanente para otras áreas del gasto público, aunque advirtieron que la ‘holgura’ es mínima frente a la volatilidad del conflicto en Medio Oriente, indicó Banamex.
Mientras el tipo de cambio se mantenga en niveles competitivos, alrededor de los 17.9 pesos por dólar según el modelo de Banamex, y el flujo de exportación de crudo no se interrumpa, el esquema de IEPS flexible permitirá a México navegar la tormenta energética sin las crisis sociales que suelen acompañar a los aumentos abruptos en los combustibles.
Sin embargo, la dependencia de la importación de refinados sigue siendo el ‘talón de Aquiles’ que impide que México no se vea afectado por está volatilidad en los precios del petróleo.
AG