Negocios

Regulación a IA, ¿qué opinan los expertos?

El tribalismo y la fragmentación que observamos en la política pueden extenderse también al mundo empresarial

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La semana pasada asistí a una conferencia de alto nivel y a puerta cerrada sobre inteligencia artificial en California. Entre los asistentes había altos ejecutivos del sector, así como varios de sus clientes corporativos y representantes de organizaciones sin fines de lucro que buscaban formas de hacer que esta tecnología resultara menos intimidante y menos disruptiva económicamente: las encuestas indican que, en particular, los jóvenes se están volviendo contra la IA.

Fue un momento oportuno para estar allí, dado el reciente revuelo causado por los ataques de IA fuera de control. El día anterior, el presidente Donald Trump se reunió con los principales directores ejecutivos de la industria y proclamó que el camino a seguir era una “enorme autorregulación” por parte de las propias compañías. Así que, durante una de las sesiones de la conferencia, pregunté a los asistentes si creían que el plan funcionaría. Nadie levantó la mano.

Buena suerte a los republicanos intentando vender a los votantes un mensaje que ni siquiera los tech bros se creen. Más tarde, en otra sesión sobre ciberseguridad, me preocupé aún más. Todos expresaron su inquietud por la velocidad exponencial a la que avanzaba la tecnología y por lo difícil que resultaba distinguir qué era humano y qué era IA. Como señaló un participante, ahora hay 108 actores no humanos por cada humano en línea, y verificar la prueba de vida (humana) es casi imposible. “Estamos ante un caos existencial a la hora de entender qué es humano en el entorno digital”, comentó otro.

Esto me recordó el momento en el que apareció ChatGPT por primera vez, hace casi cuatro años. Poco después, recibí una llamada de una fuente que me dijo: “Todo va a girar en torno a la confianza; sólo podrás confiar en lo que tengas más cerca: aquello que realmente puedas ver, oír o tocar”.

Si esto llega a cumplirse, no haría más que reforzar la tendencia hacia la regionalización y localización política y económica que ya vemos. Un experto en ciberseguridad señaló que los clientes solicitan sistemas de seguridad cada vez más personalizados y hechos a medida, ya que ni siquiera confían en otras compañías de su mismo sector con las que interactúan. Todo el mundo sabe que la IA no es segura y nadie sabe hasta qué punto los demás tomaron medidas para afrontar los retos internos de sus empresas. Así que, cada uno está levantando su puente levadizo.

Esto significa que el tribalismo y la fragmentación que vemos en la política pueden extenderse también al mundo empresarial. Si a esto sumamos las aplicaciones chinas de código abierto (que son más baratas, aunque posiblemente menos seguras), el problema se agrava.

¿Cuál es la solución? ¿Qué puede hacer el gobierno para resolver el problema? Según varias personas con las que hablé, la respuesta es “nada”. Parte del problema radica en que, a diferencia de las tecnologías de vanguardia del pasado, la IA no surgió en el ámbito militar, sino que nació en el sector privado o (aunque impulsada por otras tecnologías, como internet, que sí contaron con financiamiento público). A diferencia, por ejemplo, de las armas nucleares, que en su mayoría están bajo control y manejo militar y, por tanto, pueden regularse con acuerdos internacionales, la IA está presente en todas partes.

Por supuesto, existen unas 20 empresas que dirigen internet y todas ellas mantienen comunicación entre sí. Eso parece ser lo que hoy pasa por regulación, y es insuficiente. Podemos dar por sentado que esta administración no mejorará su actuación.

Sin embargo, quiero plantear una pregunta a los lectores, con premio incluido: ¿cuál es la mejor medida que puede adoptarse para garantizar la seguridad de la IA y, al mismo tiempo, mantener a EU en la carrera tecnológica frente a China? Me encantaría conocer sus ideas; la persona que aporte la respuesta más interesante podrá participar en una conversación más extensa sobre el tema en una futura publicación.

Mientras, quiero trasladar el debate sobre la regulación al ámbito de la IA y los mercados financieros; un tema sobre el que mi amigo Andy Green —exasesor jurídico de políticas en la SEC y en la Junta de Supervisión Contable de Empresas Públicas, y exfuncionario designado políticamente en el USDA— tiene mucho que decir a continuación. Andy, he escrito sobre los riesgos de la tokenización de los mercados, un tema que te resulta muy cercano. ¿De qué riesgos deben ser conscientes los inversionistas en este contexto?

Lecturas recomendadas

-Me llamó la atención un artículo de The New York Times sobre personas sin hogar en Portland que están creando sus propias comunidades cooperativas y viviendas diseñadas para ellas, en lugar de alojarse en albergues que son administrados por el Estado. Se trata de un experimento interesante de empoderamiento que, además, puede ahorrar dinero a los contribuyentes: el sistema de albergues es la principal causa del déficit presupuestario de 170 millones de dólares de la ciudad. Si hubiera fondos iniciales disponibles para que la gente creara este tipo de asentamientos, apuesto a que la idea podría replicarse a escala nacional. Me recuerda un poco a las comunidades de vivienda cooperativa sobre las que he escrito, aunque a una escala más modesta.

- Me encantó el perfil de la escritora Barbara Kingsolver publicado en The New Yorker. Me parece interesante que en Estados Unidos, a diferencia de Reino Unido, sea difícil ser aceptado simultáneamente como novelista literario y como autor popular. Lo mismo ocurre con los historiadores: en Gran Bretaña es posible vender muchos libros y, al mismo tiempo, ser considerado un autor serio. En el mercado estadunidense, a menudo hay que elegir una de las dos facetas (y, como consecuencia, las estrategias de promoción son muy distintas). Creo que esto se debe a la confianza en la cultura y el idioma, una confianza que, a mi parecer, poseen más los británicos.

-En Financial Times, mi colega John Paul Rathbone escribió un artículo magnífico sobre cómo cruzar el Bósforo nadando.

-Y, a riesgo de hacer autopromoción, espero que los lectores echen un vistazo a mi artículo en FT Weekend sobre por qué el conflicto actual entre EU y China se parece al “Gran Juego” que libraron los imperios británico y ruso en el siglo XIX. El texto es una adaptación de mi cuarto libro, que analiza la rivalidad entre grandes potencias en el extremo norte, una situación que guarda muchas similitudes con lo que sucede en otras zonas, como el mar de China Meridional y América Latina. La obra se publicará por Crown en EU hoy 6 de octubre y por Swift Press en Reino Unido el 8 de octubre.

Andy Green responde

Gracias, Rana. Turboalimentados por subsidios fiscales poco conocidos y con el respaldo del Congreso, si no por una bendición legal expresa, los reguladores están a punto de convertir los mercados de apuestas paralelas en plataformas de negociación más atractivas que los mercados de capitales convencionales. Incluso si el resultado no sea económicamente devastador, sin duda será costoso, tanto para los inversionistas (trabajadores y jubilados) como para las empresas que buscan recaudar fondos en el mercado de valores.

Centrémonos en los detalles. Una de las reglas más importantes para los inversionistas garantiza que, independientemente del bróker o la bolsa que elijan, obtengan el mejor precio disponible en el mercado, o uno mejor. No tenemos reglas de este tipo para la compra de coches o muebles de jardín, pero sí para las acciones, ya que el Congreso y la SEC decidieron que integrar los centros de negociación era esencial para lograr mercados más competitivos, eficientes y sólidos.

Con las acciones y otros activos negociándose las 24 horas del día y en nanosegundos, las oportunidades para estafar incluso a los inversionistas institucionales más grandes y desestabilizar los mercados nunca han sido tan grandes. Sin embargo, la SEC propuso desmantelar este mercado y permitir que las bolsas y los brókers ejecuten operaciones a precios muy alejados del precio de mercado.

Pero hay algo peor. La SEC sigue adelante en sus planes para permitir acciones “tokenizadas”. Por su parte, la CFTC, para no quedarse atrás, avanza con planes para permitir “futuros perpetuos” sobre acciones; estos instrumentos no estarían sujetos a las reglas tradicionales de operaciones bursátiles, aunque teóricamente estarían vinculados a los precios de las acciones subyacentes. La bolsa de futuros más grande del mundo señala que estos instrumentos no son legales y, en su lugar, promueve los futuros sobre acciones individuales. En cualquier caso, estas imágenes holográficas de las acciones desviarían el dinero de los inversionistas desde el mercado de valores hacia apuestas paralelas. Esto implica menos capital para las empresas emisoras y menos derechos de gobernanza para los inversionistas.

¿Por qué pueden ser una amenaza estas apuestas para las acciones tradicionales? En primer lugar, porque las reglas de negociación son diferentes. Con estas apuestas paralelas se puede obtener apalancamiento, es decir, asumir mucho mayor riesgo. En segundo lugar, los tókenes, los mercados de predicción y los futuros perpetuos pueden beneficiarse de un tratamiento fiscal favorable; por ejemplo, evitando el impuesto a las transacciones financieras que financia a la SEC o accediendo a un régimen fiscal “mixto” para las ganancias de capital a largo plazo, incluso en operaciones ultracortas.

El costo real de la fragmentación de los mercados de capitales terminará pasando factura. Los inversionistas podrán llevarse la desagradable sorpresa de descubrir que se fueron a la quiebra debido a operaciones nocturnas que se liquidan automáticamente. Incluso aquellos que no operan con estos productos podrán verse sujetos a requerimientos de margen a causa de las operaciones de terceros con tókenes o futuros perpetuos. Además, en lugar de encontrar compradores y vendedores dispuestos en los mercados bursátiles, los inversionistas institucionales verán cómo sus contrapartes abandonan el sector tradicional para trasladarse al de apuestas paralelas subsidiado por los contribuyentes.

A medida que la CFTC difumina cada vez más las fronteras entre los mercados de capitales y los de derivados de materias primas, surge la pregunta de por qué Estados Unidos cuenta con dos reguladores de mercado distintos. Si los mercados terminarán mezclándose, será difícil para los Comités de Agricultura de la Cámara de Representantes y del Senado argumentar contra la fusión de ambos organismos.

Mientras, el Congreso y los reguladores —al menos aquellos centrados en el capitalismo y no en el juego— necesitan un plan mejor. Ambos reguladores deben contar con procesos similares para autorizar que las plataformas de operaciones bajo su supervisión lancen nuevos productos al mercado. Si bien el procedimiento de la SEC le permite intervenir razonablemente y bloquear productos ilegales, los procesos de la CFTC no ofrecen esa posibilidad. Se debe cambiar.

Los reguladores deben mantener un compromiso firme y conjunto contra la fragmentación del mercado de capitales. Es posible ser un entusiasta (razonable) de las criptomonedas o de los mercados de predicción y, al mismo tiempo, creer en la necesidad de preservar un sector transparente y líquido.

Las reglas que protegen a los participantes frente a abusos contribuyen a garantizar que los mercados estén disponibles cuando la economía los necesite. Por ejemplo, existen normas que regulan la publicidad de los intermediarios de futuros dirigida a inversionistas minoristas por una razón, pero ¿las cumplen los que venden swaps a clientes minoristas?

Lo que está en juego tiene una gran trascendencia económica. Un puñado de empresas de tecnología con una gran cantidad de liquidez se están transformando en hiperescaladores cargados de deuda, cuya capacidad para cumplir con sus apuestas en el ámbito de la IA es una incógnita. Una infraestructura bursátil sólida, junto con una buena transparencia informativa y una auditoría rigurosa, es clave para sostener un crecimiento genuino del mercado, en lugar de perpetuar una burbuja o algo peor.

¿Estamos preparados para poner fin a la fragmentación de nuestro mercado de valores? La decisión está en manos del Congreso… y de nosotros.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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