Donald Trump tiene una habilidad perversa para impulsar a los adversarios estadunidenses a descubrir nuevas formas de ejercer presión sobre Estados Unidos (EU).
Su guerra comercial con China persuadió a Beijing de explotar su dominio sobre las tierras raras y los minerales críticos, obligando a EU a reducir sus aranceles.
De igual manera, Irán finalmente cumplió con una amenaza que venía arrastrando desde hace mucho tiempo y, de hecho, cerró el estrecho de Ormuz. Teherán, al igual que Beijing, están encantados de descubrir con qué rapidez puede infligir daño económico a Occidente.
La explotación por parte de Irán de su control sobre el estrecho significa que la república islámica ahora puede aspirar a mucho más que simplemente sobrevivir al ataque estadunidense-israelí. Tiene una perspectiva real de salir de la guerra con una posición internacional fortalecida.
No cabe duda de que Irán sufrió duros golpes. El líder del país y muchos de sus asesores de más alto nivel murieron el primer día del conflicto. Sus buques, lanzamisiles y centros de mando son atacados repetidamente. La economía iraní se encuentra en una situación crítica y la inflación sea disparado
El impuesto de Ormuz
Pero Irán no se limita a seguir luchando. Demostró que puede infligir daños reales a sus vecinos del Golfo, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, lo que genera grandes interrogantes sobre su futuro a largo plazo.
Fundamentalmente, el estrecho de Ormuz también proporciona a la república islámica una importante fuente potencial de ingresos futuros que podría resultar extremadamente valiosa.
Según informes, Irán cobra 2 millones de dólares (mdd) por permitir el paso seguro de los buques a través del estrecho. En tiempos normales, alrededor de 140 buques realizan el trayecto diariamente.
Por lo tanto, un cálculo aproximado sugiere que, si Irán logra establecer una caseta de cobro en el estrecho, podría añadir miles de millones de dólares mensuales a las arcas del Estado.
Marco Rubio advirtió la semana pasada sobre el peligro de que Irán intente cobrar a los buques que transitan por el estrecho. El secretario de Estado de EU dijo que esto sería ilegal e inaceptable. Tiene razón en ambos aspectos. La pregunta es: ¿qué puede hacer EU al respecto?
La respuesta, desalentadora, es que tal vez no exista una solución militar a este problema, salvo un cambio de régimen en Teherán. Actualmente, EU despliega tropas terrestres en la región.
él dice...“El control del estrecho da a Irán
Poder para castigar o recompensar al mundo”
Sin embargo, la toma de la isla de Kharg, que Trump mencionó en una entrevista reciente con el FT, no necesariamente resolvería el problema del estrecho.
De hecho, los planeadores militares occidentales son muy pesimistas sobre las posibilidades de volver a abrir el estrecho únicamente por la vía militar.
La geografía de la zona y la tecnología de la que dispone Irán —incluidos drones que pueden operar a muchos kilómetros de la costa— implican que ni siquiera las escoltas navales pueden garantizar la seguridad del tráfico comercial.
Esto deja un acuerdo negociado con Irán como la opción más realista. Sin embargo, es probable que Irán exija un precio muy alto. El régimen iraní tiene la vista puesta en unos ingresos futuros que podrían cambiar el rumbo de la situación, así como en un medio para conceder favores o castigar a países de todo el mundo.
Trump, el autoproclamado maestro de la negociación, se está tambaleando. Recientemente admitió que encuentra el estilo de negociación iraní muy “extraño”.
La semana anterior, el presidente estadunidense había sugerido que “el ayatolá y yo” podríamos administrar conjuntamente el estrecho, lo que algunos interpretan como un intento de repartir posibles peajes con Teherán. Pero los iraníes parece que no están interesados.
Aliados en conflicto
Los vecinos de Irán están horrorizados ante la idea de que Teherán salga de la guerra con el control efectivo de las exportaciones de energía del Golfo, además de una nueva fuente de ingresos.
Se especula mucho con la posibilidad de que los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita se unan al conflicto en lugar de aceptar ese resultado.
Sin embargo, estos países también son conscientes de que los ataques iraníes contra sus instalaciones petroleras o plantas desalinizadoras podrían causar estragos a largo plazo en sus economías y sociedades. En última instancia, podrían decidir que pagar un rescate a Irán es una mejor opción que la escalada del conflicto.
Las naciones asiáticas —principales mercados para las exportaciones de energía del Golfo y que no se encuentran en la línea de fuego de Irán— también podrían considerar pagar.
Los aliados de EU, como Japón y la Unión Europea, saben que pagar a Irán provocaría la ira estadunidense. Pero las relaciones europeas con la administración Trump ya son tan malas, que los europeos podrían correr el riesgo antes que aceptar precios de la energía permanentemente más altos o volver a comprar gas y petróleo rusos.
La intervención de las fuerzas terrestres estadunidenses supondría una escalada dramática. Es posible que las presiones sociales y económicas internas en Irán acaben provocando el colapso del régimen. Sin embargo, hasta el momento, se muestra notablemente resiliente.
Algunos de los que detestan a Trump, Israel o Arabia Saudita disfrutarán viendo cómo la república islámica le da la vuelta a la tortilla a sus enemigos. Pero esa visión es muy corta de miras.
El régimen iraní ha patrocinado a grupos islamistas violentos en todo Medio Oriente y ha masacrado a su propio pueblo en las calles, además de proporcionar apoyo vital a Rusia en su guerra contra Ucrania.
Si surge de esta guerra amargado y envalentonado, serán malas noticias para la seguridad, la economía mundial y el propio pueblo iraní. Desafortunadamente, ese parece un desenlace creíble en la actualidad.
MGS