El intento de la administración de Donald Trump de atraer a millones de turistas a Estados Unidos está fracasando, ya que el número de visitantes disminuyó después de la Copa del Mundo de futbol que se celebró en verano.
El número de visitantes extranjeros en EU —categoría que incluye a todas las personas no que no son ciudadanos que llegan desde el exterior, excluyendo a México y Canadá— registró una caída interanual de 5.7 por ciento durante los nueve meses transcurridos hasta finales de septiembre, de acuerdo con las cifras de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo.
Esta cifra se suma a un descenso de 2.5 por ciento en 2025, la primera caída anual desde la pandemia de covid-19 en 2020. Algunas de las disminuciones más pronunciadas provienen de Europa occidental, el principal mercado emisor de turistas extranjeros para el país, donde el número de visitantes disminuyó 8.7 por ciento en lo que va de 2026.
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo estima que, el año pasado, Estados Unidos dejó de percibir alrededor de 8 mil 400 millones de dólares en gasto de visitantes internacionales en comparación con 2024.
“Estamos dejando pasar una enorme cantidad de oportunidades de negocio”, señaló Adam Sacks, presidente de la consultora Tourism Economics. “De hecho, la situación del mercado se ha deteriorado aún más desde la Copa del Mundo”.
El presidente Donald Trump dijo el año pasado que la disminución de visitantes internacionales “no era para tanto”; sin embargo, en los últimos meses tomó medidas para tranquilizar al sector turístico estadunidense. En septiembre se reunió con ejecutivos de empresas del sector (entre ellas Hilton, Marriott y American Airlines) para analizar las iniciativas necesarias para alcanzar el ambicioso objetivo de recibir a 100 millones de visitantes internacionales para el año 2030.
Esta meta superaría por mucho el récord de 79.7 millones de turistas registrados en 2018, y representaría una cifra más de 45 por ciento superior a los 68.3 millones de visitantes que llegaron en 2025.
Campaña de desprestigio
Al frente de la iniciativa turística de Trump se encuentra Nick Adams, un influencer de derecha nacido en Australia, quien fue nombrado en marzo para un nuevo cargo: enviado diplomático para el turismo estadunidense.
Adams —quien en internet se describe a sí mismo como un “macho alfa”— reconoció en una conferencia celebrada en octubre que se había producido “un descenso” en el turismo internacional en 2025, y señaló que los llamados a boicotear los viajes a EU están “perjudicando a los pequeños empresarios”.
Dijo que tratarán de desmentir la idea de que Estados Unidos es un lugar “poco hospitalario” recurriendo a expertos en hostelería para capacitar al personal fronterizo, con el fin de replicar la bienvenida propia de “los mejores hoteles” cuando los viajeros lleguen al país.
Adams dijo que los viajeros que regresaron a sus casas después de la Copa del Mundo impulsarían la demanda al exponer lo que calificó de “absurdo total y absoluto”: la percepción de que, al visitar Estados Unidos, te pueden detener, pueden confiscar tu teléfono o sufrir una revisión exhaustiva de tus redes sociales.
Sin embargo, los viajeros reportan mayor escrutinio en la frontera durante el segundo mandato de Trump. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, las inspecciones de dispositivos electrónicos subieron 33 por ciento en los nueve meses que pasaron hasta finales de junio, respecto al mismo periodo de 2025.
Geoff Freeman, presidente de la Asociación de Viajes de EU, culpó a los medios de asustar a los posibles turistas al “buscar historias negativas” y seleccionar casos aislados, como el del árbitro somalí Omar Artan, a quien se le negó la entrada para la Copa del Mundo. “Que ocurra con un solo árbitro, entre varios millones de personas, demuestra, en realidad, lo acogedor que es el país”, afirmó Freeman.
Sin embargo, otros ejecutivos del sector turístico señalaron que la drástica intensificación de las medidas de control migratorio por parte de Trump, junto con las amplias restricciones a los visados internacionales, provocaron un enfriamiento de la demanda.
Sacks, de la consultora Tourism Economics, dijo que no anticipa un aumento en el interés internacional por visitar EU mientras no cambien “la retórica combativa, el enfoque antagónico hacia el comercio y el menosprecio por las alianzas históricas”.
Roberto Alvo, director de Latam Airlines, la mayor aerolínea sudamericana, señaló que los pasajeros se han mostrado renuentes a viajar a EU debido a las políticas migratorias de Washington, que incluyen una oleada de cancelaciones de permisos de entrada a última hora para ciudadanos de países como Chile.
“La gente dice que no van a planear un viaje a Orlando con su familia si, de repente, tres días antes, resulta que a uno de los miembros le revocan el permiso. ¿Qué haces entonces con tus planes?”, comentó.
Otros turistas optan por no viajar por motivos económicos. Adrian Neuhauser, director de la aerolínea sudamericana Abra, explicó que los tipos de cambio están desviando a los viajeros hacia Europa, en lugar de hacia Estados Unidos, que resulta más costoso. Este año, el dólar se fortaleció 3.4 por ciento frente a una canasta de seis divisas de referencia.
El dinamismo del turismo nacional ayuda a compensar la caída en el número de visitantes extranjeros. Según la Asociación de Viajes de EU, el turismo interno representa 87 por ciento del gasto turístico en el país y registró una tasa de crecimiento anual de 4.1 por ciento hasta agosto.
No obstante, los turistas internacionales “suelen pagar tarifas más altas y permanecer más tiempo en el destino, lo que garantiza una actividad más estable y… mayor capacidad para fijar precios”, dijo Chris Woronka, analista de Deutsche Bank.
Un representante de un organismo de turismo, que prefirió mantener el anonimato, comentó que, para las empresas que dependen de los visitantes extranjeros, los dos años previos a las elecciones presidenciales de 2028 se resumen, básicamente, en “tratar de sobrevivir”.