Una caída prolongada en los segmentos de mayor riesgo del mercado global de deuda basura está sacudiendo los mercados de crédito, provocando fuertes pérdidas a algunos de sus inversionistas más activos, a medida que las entidades de crédito pierden la confianza en los solicitantes de préstamos corporativos más vulnerables del mundo.
El aumento de las tasas de interés a escala global intensificó los temores sobre la capacidad que tienen las empresas con una alta carga de deuda para hacer frente a la disrupción de la IA y a los altos precios de la energía; por su parte, el mercado europeo se ve golpeado por la preocupación en torno a la salud fiscal de Francia.
Como resultado, los inversionistas, alarmados, se desprenden de su exposición a las empresas que se encuentran en mayores apuros, algo que causa un desplome en los precios de los bonos y préstamos de algunos de los mayores emisores de deuda de alto rendimiento en Europa y EU. La rentabilidad exigida a los solicitantes de préstamos con calificación CCC —el escalón más bajo de la deuda basura— subió hasta situarse por encima de 21 por ciento en Europa y de 18 por ciento en Estados Unidos a medida que los precios se desplomaron; cifras que contrastan con 16 y 15 por ciento registrados a principios de año.
Los inversionistas que poseen estos bonos —a veces en volúmenes que dificultan la liquidación de sus posiciones— han sufrido pérdidas considerables.
“Es una auténtica masacre”, dijo el gerente de cartera de un importante fondo de cobertura estadunidense. “Todo el mundo tiene miedo de verse atrapado en la próxima quiebra”.
Las tácticas agresivas que utilizaron los propietarios, con escasez de liquidez, de ciertos emisores de deuda basura para trasladar activos fuera del alcance de los acreedores provocaron caídas repentinas en los precios, lo que intensificó la oleada de ventas masivas.
“Estamos ante una nueva realidad: los propietarios,fondos de capital privado, perdieron gran parte de su inversión inicial y la documentación contractual es laxa (lo que deja a los solicitantes de préstamos expuestos a que los activos sean trasladados a otro lugar), lo que abre un abanico más amplio de posibles desenlaces para los acreedores”, dijo Stefan Tsonev, fundador y director de inversiones de Sternlight Capital Partners.
Esta caída provocó pérdidas en algunos de los fondos más grandes y agresivos del mercado, los cuales suelen acumular posiciones concentradas en la deuda de empresas en dificultades.
Arini Capital Management, uno de los fondos de cobertura de crédito de mayor crecimiento en Europa, pudo ver cómo su fondo principal perdió 26 por ciento este año. Según fuentes cercanas a la situación, varios equipos de negociación de crédito dentro de grandes fondos de cobertura se vieron obligados a cerrar.
Arini posee importantes participaciones en la deuda de empresas en que pasan por dificultades, como el grupo automotriz de lujo Aston Martin y Altice International, propiedad de Patrick Drahi; en ambos casos, los valores se desplomaron después de que las compañías cerraran acuerdos agresivos para sustraer activos fuera del alcance de sus acreedores. Las grandes apuestas de Arini en la deuda de la empresa de telecomunicaciones estadunidense Brightspeed sufrieron un deterioro.
Las dificultades que atraviesan estos grandes fondos generan problemas en el mercado en general, agravando, en ocasiones, los movimientos de los precios. “La rapidez y la gravedad de la oleada de ventas en algunas de estas estructuras de capital en dificultades obligan a varios fondos especializados en situaciones especiales a deshacer sus posiciones de forma agresiva, algo que exacerba la evolución negativa de los precios”, señaló Simon Matthews, gerente de carteras sénior en Neuberger Berman.
Los precios de bonos y préstamos que componen la deuda de 22 mil millones de libras de Virgin Media se desplomaron, transformando a la empresa, que antes era un emisor estable, en uno de los grupos con mayores problemas del mercado. El precio de la deuda emitida por VodafoneZiggo, el operador móvil neerlandés de Liberty Global, también registró una caída pronunciada.
Si bien la rentabilidad que exigen los inversores por mantener los emisores con la calificación más baja en el mercado de bonos basura se ha ampliado, también lo ha hecho la brecha entre estas empresas y sus pares con calificaciones más altas en dicho mercado. En Europa, la diferencia en la rentabilidad que exigen los inversores por los bonos con calificación CCC y BB se ha disparado.
“Las empresas de mayor calidad generalmente pueden absorber una tasa de interés libre de riesgo más alta porque el apalancamiento sigue siendo manejable, la cobertura de intereses es sólida y el acceso al mercado se mantiene disponible. Los prestatarios con calificación CCC tienen mucha menos flexibilidad financiera, y el mercado lo ha notado”, escribió esta semana Lotfi Karoui, estratega de crédito multiactivos de Pimco.
“Con atractivos rendimientos totales disponibles en el segmento de mayor calidad, los inversores tienen menos incentivos para buscar un diferencial adicional en los bonos CCC.”