A nadie le gustan más los memes políticos que a Elon Musk, el rey de la economía global de la distracción. Un ejemplo reciente captó perfectamente la esencia del género: un hombre y una mujer viajan juntos en un automóvil, con el hombre —obviamente— al volante.
“¿Por qué eres tan de extrema derecha políticamente?”, pregunta la mujer. “Solo soy una persona normal de 1995”, responde él.
“Incluso de 2010, para ser sinceros”, añadió Musk al compartir el meme en X, donde más de 300 mil usuarios manifestaron su aprobación marcándolo con un “me gusta”.
Un tema fascinante. Musk y sus memes van en serio. Pero ¿es realmente cierto? ¿Es verdad que aquello que hoy se etiqueta como “extrema derecha” es, en realidad —para usar una expresión favorita de la derecha, a menudo adoptada también por los sufridos estrategas del centroizquierda—, simple “sentido común”?
El meme recordaba a otro mucho más famoso, conocido como the left left me (“la izquierda me abandonó”), creado originalmente en 2021 y compartido por Musk al año siguiente (este año volvió a difundirlo, calificándolo como uno de los mejores memes de todos los tiempos).
En él aparece una figura de palo situada sobre tres líneas que representan el espectro político en 2008, 2012 y 2021. El extremo derecho de cada línea permanece inmóvil, mientras que el extremo izquierdo se desplaza progresivamente más hacia la izquierda, haciendo que el punto central también se mueva en esa dirección.
En 2008, la figura —etiquetada como “yo”— se encuentra ligeramente a la izquierda del centro. En 2012 sigue exactamente en el mismo lugar, pero como el centro se ha desplazado, ahora apenas queda a su izquierda. Para 2021, aparece claramente a la derecha del centro.
—¡Fanático! —grita una figura identificada como “progresista woke” desde el extremo izquierdo. —¡Jajaja! —responde el conservador situado a la derecha.
La profundidad intelectual del discurso político del siglo XXI, en todo su esplendor.
Recuerdo haber visto ese meme en su momento y haber pensado que, en términos generales, resumía bastante bien la situación. Después de todo, era una época en la que algunas personas perdían su empleo por haber creado supuestamente un entorno laboral “inseguro”, debido a comentarios exagerados escritos años atrás.
También fue el momento en que Mr. Potato Head se convirtió en un personaje sin género definido para garantizar que “todos se sintieran bienvenidos en el mundo de Potato Head”.
Y, fundamentalmente, Twitter seguía siendo Twitter. Musk aún no lo había comprado para convertirlo en el terreno sin reglas que hoy se conoce como X.
La derecha también pasó de largo
Pero los tiempos han cambiado. Aunque es cierto que la izquierda se alejó rápidamente del centro en determinadas cuestiones, algunas de sus posiciones han comenzado a regresar en la dirección opuesta durante los últimos años.
Una encuesta de Gallup, publicada este mes, reveló que la proporción de demócratas que considera “moralmente aceptable” cambiar de género cayó 11 puntos porcentuales en apenas un año.
Otra encuesta de la misma consultora, realizada el año pasado, mostró una disminución de 10 puntos desde 2021 en el porcentaje de demócratas que apoyan la participación de atletas transgénero en competiciones deportivas correspondientes a un sexo distinto al de su nacimiento.
ella dice...“El extremo derecho de cada línea permanece inmóvil
Mientras que el extremo izquierdo se desplaza progresivamente más hacia la izquierda”
Muchas empresas, por su parte, han reducido sus programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) debido a la falta de respaldo. Mientras tanto, la derecha se ha desplazado aún más hacia la derecha en numerosos temas.
La misma encuesta de Gallup de este mes encontró que el apoyo a varias causas tradicionalmente asociadas con el progresismo disminuyó significativamente durante el último año, y que la mayor parte de ese descenso provino de los republicanos.
La proporción de estadunidenses que considera moralmente aceptable tener hijos fuera del matrimonio cayó a 58 por ciento, el nivel más bajo en doce años, frente a 67 por ciento registrado anteriormente.
Solo 62 por ciento de los estadunidenses considera ahora moralmente aceptables las relaciones entre personas del mismo sexo, la cifra más baja desde 2016.
Asimismo, apenas 83 por ciento considera aceptable el uso de métodos anticonceptivos, el nivel más bajo desde que se empezó a medir esa opinión en 2012 y siete puntos menos que el año anterior.
Y, en gran medida gracias al tipo de contenido racista e intolerante que X permite y amplifica bajo el liderazgo de Musk, también se ha producido un aumento simultáneo en la aceptación social del racismo, el sexismo y otras formas de prejuicio.
En los círculos de derecha se habla constantemente —y se celebra— el desplazamiento de la llamada “ventana de Overton”, es decir, el rango de ideas y opiniones consideradas aceptables dentro del debate público.
Como resultado, propuestas radicales impulsadas por la llamada “manosfera” han pasado a formar parte de la conversación dominante.
“He desplazado enormemente la ventana de Overton desde que me hice famoso”, se jactó recientemente Andrew Tate, conocido por promover discursos misóginos. Y, sin duda, algo de eso hay.
Musk quiere creer que sigue estando del lado correcto de la historia y que George Orwell lo habría apoyado a él y al activista de extrema derecha —perdón, a la “persona normal de 2010”— Tommy Robinson.
Se engaña a sí mismo. Una actualización para 2026 del meme the left left me podría incluir una cuarta línea que también se extendiera hacia la derecha. Eso volvería a situar a la figura sensata mucho más cerca del centro. Tal vez el nuevo título sería: “La derecha también pasó de largo”.
MGS