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Elecciones intermedias dan pistas sobre el rumbo global y de EU

Una victoria demócrata contundente en ambas cámaras puede generar cambios importantes en comercio, energía y diplomacia, y definirá la ruta política y económica del país en los próximos años

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Llegamos al día de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, cuyos resultados nos darán muchas pistas sobre el rumbo político y económico que tomará el país en los próximos años. Para profundizar en este tema, pueden consultar mi columna del lunes, donde analizo las cinco grandes megatendencias que se verán reflejadas en estas votaciones intermedias.

La política exterior la dejé fuera de esa lista porque quiero abordarla por separado en el análisis de hoy. Para este fin, cuento con la colaboración de James Politi, nuestro jefe de la oficina en Washington, no puede haber nadie mejor. Así que, James, aquí expongo mi visión sobre cómo pueden evolucionar el comercio, la energía y la diplomacia en caso de que los demócratas logren una victoria contundente.

En cuanto al comercio, es probable que veamos de inmediato una mayor supervisión por parte del Congreso sobre las medidas arancelarias y, posiblemente, una revisión exhaustiva de todas las políticas comerciales aplicadas durante el mandato del presidente Donald Trump. Si bien la mayoría de los demócratas consideraban necesarios algunos aranceles a China (de hecho la administración Biden mantuvo la mayor parte de los gravámenes establecidos durante el primer mandato de Trump) tengo la sospecha de que se abandonaría por completo la idea de penalizar tanto a aliados como a adversarios por igual. Y así debe ser. También podríamos ver los primeros pasos hacia el llamado friendshoring (reconfiguración de cadenas de suministro con países amigos y aliados) en sectores estratégicos, tanto con socios europeos como asiáticos.

Por otro lado, un Congreso dividido probablemente mantendría tal como están: aranceles elevados y una tensión persistente con China, pero sin avances reales en la creación de alianzas ni en el fortalecimiento de la resiliencia interna.

En el ámbito de la energía, una victoria demócrata podría significar un renovado impulso a las tecnologías limpias, lo que a su vez favorecería la creación de alianzas en torno a recursos como las tierras raras y el desarrollo compartido de cadenas de suministro para vehículos eléctricos. (Europa, por fin, se muestra dispuesta a colaborar, dado que su industria automotriz, sobre todo la alemana, está sufriendo un duro golpe por parte de China). Además, se podría esperar que se retomen las conversaciones (que, durante la administración Biden, no llegaron a ninguna parte) sobre una estrategia conjunta entre EU y la Unión Europea frente al mercantilismo chino.

Un Congreso con un control dividido, por su parte, probablemente intentaría abordar el problema de la inflación energética apostando por todo a la vez: tanto por las tecnologías limpias como por los combustibles fósiles, en parte para compensar la creciente demanda de energía derivada de los centros de datos para la inteligencia artificial (IA). En cualquier caso, es posible que se dediquen esfuerzos a modernizar la red eléctrica, lo que ayudaría a mitigar la vulnerabilidad de Estados Unidos tanto ante los cuellos de botella en el suministro energético como frente a ataques a la infraestructura.

¿Qué puede ocurrir respecto a la guerra contra Irán? Considero que una “ola azul” (una victoria contundente de los demócratas) propiciaría una votación en el marco de la Ley de Poderes de Guerra (War Powers Act) que obligaría a Trump a retirar sus fuerzas. Además, se intensificarían las sanciones contra Rusia y, probablemente, se llevarían a cabo una gran cantidad de investigaciones sobre asuntos como el golpe de Estado en Venezuela y la incautación de petróleo, los ataques contra embarcaciones en el Caribe y diversas posibles infracciones de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (Foreign Corrupt Practices Act). Por el contrario, un Congreso dividido supondría, en la práctica, mantener el statu quo en estas cuestiones. Es probable que, en la Cámara de Representantes (que sin duda quedará en manos de los demócratas) se impulse una mayor fiscalización en torno a la corrupción y a las relaciones de Trump con Rusia y otros regímenes problemáticos. Además, se puede esperar que algunos republicanos presionen para poner fin a la guerra contra Irán.

El denominador común en ambos escenarios sería, a mi juicio, que se mantengan los controles a la exportación hacia China, la restricción de la transferencia tecnológica y el empuje constante a la reindustrialización y al fortalecimiento de la resiliencia interna en sectores estratégicos.

James, ¿estás de acuerdo con lo anterior? ¿Qué países saldrían más beneficiados o perjudicados de acuerdo con cada uno de los posibles escenarios de las elecciones de mitad de mandato? Y ¿qué implicaciones, que no tomé en cuenta, deberían considerar los inversionistas?

Lecturas recomendadas

-El siempre excelente John Authers aborda el problema del exceso de capital en un artículo de Bloomberg.

-Roger McNamee, veterano de Silicon Valley, analiza en The Nerve cómo puede estallar la burbuja de la IA.

-Un magnífico artículo de la revista de The New York Times sobre el crítico de arte y escritor británico John Berger (conocido por Ways of Seeing) presentado como antídoto frente a la vorágine de los medios.

-Jen Harris traza en The New York Times paralelismos interesantes entre la burbuja inmobiliaria y la de la inteligencia artificial.

-Y, en Financial Times, mi colega Robert Armstrong señala, con gran acierto, que el capital privado ya no es la industria productiva que solía ser.

James Politi responde

Hola, Rana. Las implicaciones de la política exterior son siempre un tema complejo de analizar en el contexto de las elecciones estadunidenses, ya que pocas veces influyen en el resultado o figuran entre las principales preocupaciones de los votantes. Sin embargo, este año puede ser diferente: no sólo la guerra contra Irán, y su impacto en los precios de la energía, surgió de manera recurrente durante la campaña, perjudicando a los republicanos, sino que el manejo general de la política exterior por parte de Trump fue duramente criticada por el electorado, de acuerdo con el promedio de encuestas de RealClearPolling.

Sus enfrentamientos con los aliados tradicionales de Estados Unidos, su visión imperialista, que contempla un control estadunidense sobre el hemisferio occidental, incluida una suerte de dominio de facto sobre Venezuela, su incapacidad para mediar en un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, su actitud complaciente hacia Vladímir Putin y sus encuentros amistosos con el líder chino Xi Jinping no han despertado mucha simpatía entre los votantes.

Aun así, Trump aún no da señales de que vaya a cambiar de rumbo. En lo que respecta a Irán, da señales de que podría intensificar el conflicto después de las elecciones de mitad de mandato mediante una nueva serie de ataques contra objetivos en la República Islámica; una medida que puede reavivar las tensiones regionales, dejar expuestas a las tropas estadunidenses y a los aliados en el Golfo a represalias, y provocar un nuevo aumento en los precios de la energía.

No está claro si una victoria contundente de los demócratas será suficiente para que Trump modifique su postura, a pesar de que gran parte del electorado simplemente desea que el conflicto llegue a su fin. En el ámbito comercial, el presidente ya recibió un revés por parte de la Corte Suprema, que dictaminó que no puede imponer aranceles a su antojo invocando poderes económicos de emergencia. No obstante, una derrota significativa en el Congreso confirmaría que su modelo de proteccionismo ha sido un fracaso político tanto para él como para su partido. Aun así, resulta poco probable que revierta muchos de los aranceles que impuso, dado que gran parte de los acuerdos alcanzados con aliados y adversarios ya están consolidados. Es posible que realice ajustes menores, permitiendo más excepciones y exenciones a los gravámenes, pero un giro repentino hacia una política comercial más abierta parece realmente poco probable.

Pero, resulta creíble la idea de que Trump y los demócratas puedan encontrar puntos de acuerdo para modernizar la red eléctrica, haciéndola menos vulnerable a las amenazas de adversarios estratégicos y, al mismo tiempo, más capaz de respaldar el auge de la inteligencia artificial. Sin embargo, si el Congreso se ve dominado por disputas de presupuesto e investigaciones sobre la administración, es posible que quede poco margen para llegar a acuerdos en materia de políticas. En lo que respecta a la seguridad nacional, lo cierto es que los estadunidenses no han comprado el argumento de Trump de que ha logrado la “paz a través de la fuerza”. Desde luego, no han visto tal paz y dudan de que haya habido mucha fuerza.


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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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