El nuevo CEO de Disney no tuvo un periodo de luna de miel. En sus primeros seis días en el cargo, se desmoronó un acuerdo de inteligencia artificial (IA) de mil millones de dólares (mdd), un socio clave en el sector de los videojuegos recortó más de mil puestos de trabajo y una emblemática franquicia televisiva se hundió en un escándalo.
Josh D’Amaro asumió el cargo en Disney el miércoles de la semana pasada. Al día siguiente, apareció un video que mostraba a la protagonista de uno de los programas de televisión más populares de ABC, The Bachelorette, atacando al padre de sus hijos. Horas después, Disney anunció la cancelación de toda la temporada, que había costado alrededor de 60 mdd, según fuentes cercanas al asunto.
El martes, OpenAI anunció repentinamente el cierre de Sora, su herramienta de generación de video, cancelando un acuerdo de mil mdd con Disney, que apenas tres meses atrás había sido aclamado como un acuerdo “histórico”. “Sabemos que esta noticia es decepcionante”, dijo Sora en una breve publicación en la red social X.
Ese mismo día, Epic Games despidió a una quinta parte de su personal, más de mil empleados, alegando la disminución de la popularidad de Fortnite, la plataforma a través de la cual Disney espera construir un universo virtual interactivo de sus personajes. Disney invirtió mil 500 mdd en Epic en 2024.
El tropiezo de Disney
La caótica semana inicial puso al descubierto un problema mayor: el escaso control que tiene Disney sobre las fuerzas que están transformando su negocio, mientras se enfrenta a la disrupción de los grupos de Silicon Valley y al continuo declive de la televisión tradicional.
Enders Analysis, la firma de investigación, describió el fracaso del acuerdo con Sora como “una lección brutal sobre los peligros de las licencias en un sector tecnológico emergente con una clara ‘fiebre de acuerdos’”.
Un antiguo ejecutivo de alto nivel de Disney fue más directo: “Simplemente seguían las tendencias. Vamos a perseguir (la IA). No creo que nadie en esa compañía entienda claramente cómo usar las fortalezas de Disney en un mundo (de IA)”, dijo el ejecutivo. “Era simplemente una forma barata de llamar la atención”.
Cuando se anunció el acuerdo con OpenAI en diciembre, Bob Iger estaba a punto de terminar su segundo mandato como CEO. “Disney quería hacer un buen anuncio sobre cómo estaban adoptando la IA y cómo eso iba a impulsar su catálogo de Disney+”, su servicio de streaming, comentó un negociador experimentado.
Iger y el cofundador de OpenAI, Sam Altman, aparecieron juntos en CNBC para promocionar el trato. El acuerdo, con una duración de tres años, habría permitido que las imágenes de 200 personajes de Disney, desde Mickey Mouse hasta Luke Skywalker, estuvieran disponibles en la aplicación de video Sora de la startup para que los usuarios crearan sus propias historias. Sin embargo, la adopción de Sora había sido lenta incluso antes de que se cerrara el acuerdo.
Él dice...“La cuestión principal es por qué Disney quiere
Seguir en el negocio de la televisión lineal y la televisión deportiva”,Rich Greenfield, analista de LightShed.
En febrero, OpenAI recaudó 110 mil mdd de inversionistas como Amazon, Nvidia y SoftBank, lo que le otorgó una valoración de 730 mil mdd. Disney no participó.
“Está claro que las cosas no iban bien”, dijo el negociador. El hecho de que no financiaran el proyecto en febrero indica que OpenAI ya estaba haciendo más lento el proceso. Al final, no hubo intercambio de dinero entre Disney y OpenAI.
OpenAI ahora se aleja de las herramientas orientadas al consumidor, como Sora, ante la creciente competencia de rivales como Anthropic, que desarrolla software para clientes corporativos.
El acuerdo de Disney con OpenAI fue algo polémico en Hollywood, donde los estudios temen que las empresas de IA entrenen sus modelos con material protegido por derechos de autor. “Algunos pensaron que era como negociar con terroristas”, dijo el negociador.
El caos se extiende
En otra parte del imperio Disney, se desarrollaba otra crisis. El programa The Bachelor, cuya audiencia empezó a disminuir en los últimos años, tomó una decisión polémica para la siguiente temporada de The Bachelorette, Taylor Frankie Paul, una influencer de TikTok que saltó a la fama en la serie de Hulu, The Secret Lives of Mormon Wives. Anteriormente, había enfrentado cargos por violencia doméstica.
“Los antecedentes de Taylor no eran un secreto”, dijo una persona cercana a la decisión de elegirla. Pero una vez que TMZ publicó un video de Paul golpeando y lanzando sillas de metal a su pareja, los ejecutivos de Disney llegaron a la conclusión de que era imposible continuar.
Rob Mills, director de programación sin guión, eligió a Paul como protagonista, una decisión supervisada por Dana Walden, directora de entretenimiento de Disney, y Debra O'Connell, directora de televisión.
De acuerdo con fuentes cercanas al asunto, ABC, propiedad de Disney, pagó entre 50 y 60 mdd para obtener la licencia de la temporada de la productora del programa, Warner Bros, aunque espera recuperar parte de la pérdida a través de programación alternativa y publicidad. Un portavoz de Paul declaró a la revista People que ella está “agradecida por el apoyo de ABC, ya que da prioridad a la seguridad de su familia”.
El fiasco resultó problemático para la marca Disney, conocida por ser amigable para las familias. También reavivó las dudas sobre el compromiso de Disney con sus deteriorados activos de televisión tradicional. “La cuestión principal es por qué Disney quiere seguir en el negocio de la televisión lineal y la televisión deportiva”, dijo Rich Greenfield, analista de LightShed.
En 2023, Iger planteó la idea de vender ABC, al decir que la cadena y otros canales de televisión tradicionales “tal vez no fueran fundamentales” para la compañía, aunque no se concretó ningún acuerdo.
Si bien los problemas de ABC y el acuerdo con Sora podrían atribuirse a Iger, fue el nuevo CEO de Disney, D’Amaro, quien creó la alianza con Fortnite.
El acuerdo plurianual se diseñó para crear un universo interactivo de Disney dentro de Fortnite, donde los usuarios podrían “jugar, ver, comprar e interactuar” con personajes de Disney, Pixar, Marvel y Star Wars.
En un memorando dirigido al personal esta semana, el CEO de Epic, Tim Sweeney, dijo que la interacción con Fortnite había comenzado a disminuir. “A pesar de que el videojuego sigue siendo uno de los más exitosos del mundo, hemos tenido dificultades para ofrecer una experiencia mágica consistente”, declaró.
Disney dijo que la colaboración “avanzaba” con “gran impulso”.
Con las colaboraciones de Sora y Fortnite, Disney había intentado expandir el alcance de su propiedad intelectual, desde Mickey Mouse y Blancanieves hasta Luke Skywalker. Los problemas con esos acuerdos evidencian el debilitamiento de esa ventaja en la era de la IA.
“Si posee los personajes e historias más queridos, las plataformas tecnológicas siempre acudirán a ella”, dice Greenfield. “Pero la IA fundamentalmente provoca una disrupción en esa ecuación. A medida que la creación de contenido se vuelve más barata, rápida y abundante, la escasez de propiedad intelectual da paso a una avalancha”.
AAL