Horas después de una colisión fatal en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, en marzo pasado, la agencia estadunidense encargada de investigar accidentes envió al lugar a uno de sus mejores especialistas en control de tráfico aéreo.
Apenas logró abordar su vuelo. En ese momento, un cierre parcial del gobierno federal provocaba que agentes de seguridad aeroportuaria, que no estaban recibiendo salario, dejaran de presentarse a trabajar. En todo Estados Unidos (EU), los viajeros enfrentaban esperas de horas para pasar los controles.
Los auxiliares tuvieron que “suplicar” a funcionarios en Houston que sacaran a la investigadora de una fila en la que llevaba tres horas y la subieran al vuelo rumbo a Nueva York, relató Jennifer Homendy, presidenta de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés).
“Ha sido un reto enorme traer a todo el equipo aquí, y todavía siguen llegando”, dijo a periodistas al día siguiente del accidente.
La escena era un reflejo de un problema mayor: el sistema de transporte aéreo de EU opera bajo una presión sin precedentes. Fuentes con conocimiento del sector hablan de incidentes que estuvieron a punto de terminar en tragedia y de una escasez de personal en áreas críticas que alimenta la preocupación por la seguridad de los pasajeros.
el dato...3 mil 800 controladores faltan
En el sistema aéreo de EU.
Con el número de viajeros en niveles casi récord, la congestión crece en los principales aeropuertos. A ello se suman los efectos de cierres temporales del gobierno federal, los retrasos y cancelaciones por fallas tecnológicas, y las advertencias de auditores sobre los riesgos de una infraestructura obsoleta.
La presión solo aumentará. La Copa del Mundo, que lleva a millones de aficionados a estadios de todo el país, coincidirá con la temporada alta de viajes de verano.
“El sistema estadunidense mueve un gran volumen de tráfico de forma muy eficiente, y lo ha hecho durante años, pero está sometido a una enorme presión por la falta de financiamiento y la escasez de personal”, dice Brian Vogelsinger, excontrolador aéreo de Chicago.
La preocupación se concentra especialmente en las torres de control. La Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo (NATCA, por sus siglas en inglés) calcula un déficit de 3 mil 800 controladores, una carencia que obliga a quienes siguen en activo a trabajar al límite.
“El 40 por ciento de nuestras instalaciones trabaja seis días a la semana, 10 horas al día”, dice Anthony Schifano, controlador en Charlotte, Carolina del Norte. “Algunas personas nunca tienen un fin de semana libre”.
Las semanas de 60 horas, añade, “son una realidad”. Y cuando se le exige eso a una persona, el estrés se dispara.
Para algunos expertos, esa presión también amenaza la seguridad. “No creo que nadie con la conciencia tranquila pueda afirmar que EU está haciendo todo lo posible para prevenir futuras tragedias aéreas”, dice Bill McGee, investigador de aviación y viajes en American Economic Liberties Project. “Todavía faltan miles —no cientos, sino miles— de controladores de tráfico aéreo”.
La punta del iceberg
Los controladores aéreos son esenciales para la seguridad del espacio aéreo de EU. Dirigen las aeronaves durante el despegue y el aterrizaje, mantienen la separación entre ellas en el aire y administran sus movimientos en tierra. Son la base de un sistema que normalmente gestiona unos 44 mil vuelos y casi 3 millones de pasajeros al día.
Su trabajo se ha vuelto cada vez más complejo conforme drones, lanzamientos espaciales comerciales y futuros taxis aéreos comienzan a compartir el espacio aéreo estadunidense.
A diferencia de países como el Reino Unido, donde los controladores trabajan para una asociación público-privada, en EU son empleados del gobierno federal. Y, pese a la presión, el sistema sigue batiendo récords: en un solo día se manejaron 55 mil vuelos, según Nick Daniels, director de NATCA. “Y lo estamos haciendo en medio de una crisis de personal”, advirtió.
Los legisladores llevan tiempo alertando sobre el problema. “Poner la vida de nuestros electores en manos de funcionarios públicos con sobrecarga de trabajo y completamente agotados era y sigue siendo injusto, inaceptable y, en última instancia, peligroso”, dijo la senadora demócrata Tammy Duckworth ante el Congreso en diciembre.
La situación es tan delicada que la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), responsable del control del tráfico aéreo, identificó la “carga de trabajo de los controladores” como un “factor emergente de riesgo”, junto con la creciente demanda del sistema, según el testimonio que su director, Bryan Bedford, presentó ante el Congreso.
Como respuesta, la FAA redujo temporalmente las operaciones en 40 aeropuertos de alto tráfico, una medida que probablemente agravó los retrasos y trastornos para los viajeros.
Las duras condiciones laborales de los controladores han sido señaladas como un factor en dos incidentes recientes que sacudieron a EU. En enero de 2025, un avión de American Airlines chocó con un helicóptero Black Hawk del Ejército durante su aproximación al aeropuerto Ronald Reagan de Washington D.C. Murieron las 67 personas a bordo de ambas aeronaves, en el peor accidente de la aviación comercial estadunidense desde 2001.
La investigación de la NTSB concluyó que una de las principales causas fue la cercanía entre una ruta de helicópteros y la trayectoria de aproximación a la pista. Pero también apuntó a la “alta carga de trabajo” en la torre de Reagan, que provocó una “pérdida de conciencia situacional y un rendimiento deficiente”. Esa noche, un solo controlador atendía al mismo tiempo el tráfico de helicópteros y de aviones.
el dato...44 mil vuelos gestiona cada día
La red aérea estadunidense.
Problemas parecidos aparecieron en la investigación del accidente de marzo en LaGuardia, Nueva York, donde un avión de pasajeros canadiense chocó con un camión de bomberos en pista y murieron dos pilotos. El informe preliminar de la NTSB determinó que había dos controladores en la torre, pero uno cubría dos puestos mientras el otro atendía una emergencia.
Jennifer Homendy, presidenta de la NTSB, explicó que era procedimiento estándar operar el turno de medianoche con solo dos controladores, aunque reconoció que los empleados llevaban años alertando sobre el riesgo de trabajar así, “especialmente con una carga de trabajo alta”.
“Esto se repite una y otra vez”, resume McGee, experto en aviación. “En este país hablamos constantemente de cómo mejorar el control del tráfico aéreo… y parece que nunca lo logramos”.
Para varios expertos, los casos de Reagan y LaGuardia son apenas la punta del iceberg. “Ha habido muchos incidentes que estuvieron a punto de ocurrir en el sistema”, dice Vogelsinger, antiguo controlador en Chicago. “Y, al ver cómo funciona, hay que creer que la fatiga desempeña un papel en ello”.
Esos cuasi accidentes rara vez llegan al dominio público, pero dejan rastro en el Sistema de Informes de Seguridad de la Aviación de la NASA (ASRS, por sus siglas en inglés), que recopila reportes voluntarios de pilotos, controladores y otros trabajadores del sector.
En uno de esos reportes, un piloto describió un incidente ocurrido en octubre de 2025 en el aeropuerto de Newark: de pronto vio un helicóptero pasar por encima de su avión, justo sobre el extremo de aproximación de la pista. El control aéreo, escribió, “nunca nos avisó de este tráfico”, que no detectó “hasta muy tarde” por puntos ciegos en la cabina. La situación, advirtió, pudo haber terminado en colisión.
el dato...60 horas semanales alcanza la jornada laboral
De muchos controladores en EU.
“No dijimos nada al ATC en ese momento porque estaban lidiando con un avión de emergencia, lo que probablemente distrajo un poco a todos”, escribió. Y remató con una frase que resume el problema: no era la primera vez que le ocurría algo así en Newark.
Disquetes y cables de cobre
Las raíces de la escasez de personal se remontan a décadas atrás. En 1981, el entonces presidente Ronald Reagan despidió a 11 mil 359 controladores aéreos en huelga, cerca de 65 por ciento de la plantilla. Muchos expertos sostienen que el sistema nunca se recuperó del todo.
Después llegaron nuevos golpes. En 2013, la FAA congeló contrataciones tras el enfrentamiento entre demócratas y republicanos por el límite de la deuda, que derivó en recortes generalizados al presupuesto de las agencias federales.
Más tarde, en 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, el cierre del gobierno que se prolongó 35 días volvió a frenar la contratación y la capacitación, un proceso que ya de por sí toma años, cuesta cientos de miles de dólares y, en muchos casos, prepara a los controladores para operar solo en aeropuertos específicos.
La pandemia de covid-19 agravó aún más el problema. John Gradek, profesor de administración de aviación en la Universidad McGill de Montreal, afirma que el sistema mundial sigue resintiendo sus efectos. Durante la emergencia sanitaria, muchos países redujeron su plantilla de controladores, y cuando la demanda de viajes repuntó en 2022, la escasez de personal se volvió crítica.
Ahora la FAA promete revertir el déficit. Su plan contempla “turboalimentar” la contratación con unos 8 mil 900 controladores hacia 2028, incluidos 2 mil 200 este año; simplificar el proceso de reclutamiento, elevar el salario inicial de los estudiantes y ofrecer incentivos para que los controladores permanezcan en activo más allá de la edad de retiro.
Pero, al mismo tiempo, un nuevo plan de personal publicado a principios de este año redujo la meta de controladores totalmente certificados de 14 mil 633 a 12 mil 563: 2 mil 70 puestos menos. La agencia sostiene que podrá operar con menos personal gracias a mejoras tecnológicas y de planeación.
La decisión indignó a los controladores. Los sindicatos rechazan cualquier intento de modificar prácticas laborales o usar la tecnología como argumento para adelgazar la plantilla. “No podemos decir que queremos aumentar drásticamente las contrataciones y luego reducir el número de personas que necesitamos”, reprocha Schifano, representante de NATCA en el aeropuerto de Charlotte.
el dato...55 mil vuelos llegó a manejar
El sistema aéreo de EU en un solo día.
Jonathan Stewart, exsupervisor del centro de control de aproximación de Newark, advierte que la estrategia es riesgosa. “Si obligas a los controladores a trabajar todavía más horas para demostrar que el sistema puede operar con menos gente, vas a aumentar la fatiga y, con ello, el riesgo”, sostiene.
Y el problema no es solo la falta de personal. También lo es el estado del equipo.
La fragilidad tecnológica quedó expuesta en abril del año pasado en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty, en Nueva Jersey. Según NATCA, los controladores que supervisaban ese espacio aéreo sufrieron un apagón de 90 segundos en radar y radio, lo que les impidió ver, escuchar o hablar con los aviones bajo su control. La causa fue un cable de cobre quemado. La FAA atribuyó la falla a “nuestro anticuado sistema de control de tráfico”.
Los funcionarios llevan años alertando sobre la confiabilidad de estos sistemas. El año pasado, una evaluación de riesgos de la FAA sobre 138 sistemas de control de tráfico aéreo en EU concluyó que 37 por ciento eran “insostenibles”.
Daniels, de NATCA, asegura que la infraestructura está fragmentada. “Todos usamos equipos distintos y ninguno habla el mismo idioma”, explica. “Tenemos varios sistemas de cómputo, más complementos y módulos para desplegar información. Lo que necesitamos es una plataforma de automatización común e integrada”.
La propia administración Trump reconoció el rezago. “Disquetes, cables de cobre y teléfonos de disco: ese es el tipo de equipo obsoleto en el que se apoya nuestro sistema para manejar la aviación”, escribió Sean Duffy, secretario de Transporte, en junio del año pasado.
Para remediarlo, explicó, 12 mil 500 millones de dólares (mdd) del presupuesto de Trump se destinarían a radares de última generación, líneas de fibra óptica y nuevos radios. El Congreso sumó otros 5 mil mdd para instalaciones y equipo de la FAA.
el dato...37 por ciento de los sistemas de control aéreo
Evaluados por la FAA resultó “insostenible”.
Según Bedford, de la FAA, parte de esos recursos ya se está usando: “Hemos migrado más de un tercio de la antigua infraestructura de cobre a fibra óptica y estamos desplegando nuestras primeras radios digitales y conmutadores de voz”, dijo ante legisladores en diciembre.
Pero en esa misma audiencia admitió que esos 5 mil mdd no se invertirán en nuevos edificios ni en infraestructura de fondo. Entre 85 y 90 por ciento se destinará a reparaciones, sustitución de equipos defectuosos, pintura y plomería. “Francamente, estamos poniendo un parche a un problema grave”, reconoció.
“No es la mejor práctica”.
Sin embargo, para algunos los problemas del sector de la aviación de EU son más profundos: radican en la propia estructura de la FAA.
Esta agencia es singular, ya que al mismo tiempo, es el regulador de seguridad de EU y el operador del sistema de control de tráfico aéreo del país. Esto significa que su financiamiento depende de las asignaciones del Congreso, las cuales están a merced de los cierres del gobierno y las disputas por el presupuesto. En Reino Unido, en cambio, estas dos funciones están separadas.
el dato...8 mil 900 controladores aéreos
Promete contratar la FAA hacia 2028.
El sistema estadunidense “no es la mejor práctica”, dice Mike Whitaker, quien dirigió la FAA durante la administración Biden.
EU debería seguir el ejemplo del Reino Unido y crear una organización independiente para el control del tráfico aéreo, con una junta directiva propia, financiada con las tarifas que pagan las aerolíneas, añade.
“Así se sale de este círculo vicioso en el que, cada vez que hay un cierre del gobierno, se detienen todos los programas de modernización y la capacitación de controladores, lo cual es increíblemente perjudicial”, explica. “Esto exacerba la incapacidad de modernizar el sistema”.
Los controladores aéreos de EU ya estaban estresados cuando, a finales del año pasado, una disputa presupuestaria derivó en lo que se convirtió —con 43 días de duración–- en el cierre gubernamental más largo de la historia.
Schifano, controlador del aeropuerto de Charlotte, cuenta que a un compañero suyo le dijeron que necesitaba un trasplante de riñón. “Tiene muchas facturas médicas y vive al día”, dice. Sin embargo, el cierre significó que no recibiera su pago.
“Imagínense lo que deben sentir él y su familia”, añade.
Para Vogelsinger, antiguo controlador de Chicago, el exceso de trabajo fue insoportable. Calculó que trabajó 330 horas extras en 2024 y solo tuvo 60 días libres, en lugar de los 104 que le correspondían.
“Me encontré trabajando seis días a la semana, perdiéndome momentos con mi familia y completamente agotado”, comenta. Otros compañeros también estaban estresados. “La moral definitivamente estaba por los suelos”, afirma. “La gente se siente atrapada”.
el dato...12 mil 500 mdd destinaría la administración de
Trump para modernizar radares, radios y fibra óptica.
Fue entonces cuando tomó la radical decisión de dejar la FAA, donde había trabajado durante casi 21 años, y aceptar un puesto de controlador de tráfico aéreo en Australia.
“Estoy mucho menos estresado y tengo mucho más tiempo libre”, dice. “Aquí dicen que en Australia se trabaja para vivir, no se vive para trabajar”.
Información adicional de Peter Campbell.
AAL