El próximo 9 de junio, Alejandro Soberón, director general de Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE) y CEO de OCESA, recibirá la Medalla de Oro de Americas Society, sumándose a la selecta lista de mexicanos que han sido distinguidos con este reconocimiento, como Agustín Coppel Luken, Gina Diez Barroso y Carlos Fuentes.
Este premio se otorga a quienes han tenido un impacto destacado en el fortalecimiento de las relaciones entre América Latina, Estados Unidos y Canadá, así como en el desarrollo económico y social de la región y la promoción de la cultura y la educación.
Estos tres ejes ayudan a entender por qué Soberón es hoy un referente: no solo construyó una empresa, sino que transformó una industria. Bajo su liderazgo, OCESA convirtió a México en una parada obligada para las giras globales, profesionalizó el negocio del entretenimiento en vivo y elevó los estándares de producción, logística y comercialización en espectáculos masivos.
Pero su historia está lejos de ser lineal.
Cuando comenzó en los 90, el mercado mexicano era incierto, fragmentado y con altos niveles de informalidad. Apostar por conciertos masivos, festivales y eventos de gran escala implicaba riesgos financieros, regulatorios y operativos. Soberón entendió algo antes que muchos: el entretenimiento no era un lujo, sino una industria con potencial económico de largo plazo.
Su estrategia no se basó únicamente en traer artistas, sino en construir un ecosistema: recintos, patrocinios, alianzas internacionales y desarrollo de audiencias. La creación y consolidación de festivales, así como el regreso del Gran Premio de México de Fórmula 1, son ejemplo de cómo logró conectar espectáculo, negocio y proyección internacional y que lo pusieron cinco veces como la mejor competición del año en el calendario de la FIA.
De su trayectoria se desprenden cinco lecciones base para los emprendedores:
- Pensar en grande, incluso en mercados inmaduros.
Soberón apostó por una industria que muchos consideraban inviable en México. Detectó una oportunidad donde otros veían riesgo.
2. Construir, no solo operar.
No se limitó a organizar eventos; desarrolló infraestructura, relaciones y plataformas que le dieron sostenibilidad al negocio.
3. Aliarse estratégicamente
El crecimiento de OCESA no se entiende sin sus vínculos con actores globales, marcas y gobiernos, clave para escalar el modelo.
4.Resistencia
Crisis económicas, cambios regulatorios e incluso cancelaciones masivas pusieron a prueba el modelo. La constancia fue parte central del éxito.
5. Entender a la audiencia.
Más allá de los artistas, el negocio radica en crear experiencias que conecten con el público y generen lealtad.
Hoy, el reconocimiento de Americas Society no solo premia a un empresario, sino a una visión que redefinió el lugar de México en la industria global del entretenimiento, y Alejandro Soberón confirma que emprender no es solo iniciar un negocio, sino transformar el entorno.
AG