Negocios

¿Hasta dónde puede llegar la depreciación del peso tras romper los 18 de pesos?

El peso suma cuatro sesiones consecutivas de depreciación, acumulando un retroceso de 48.7 centavos o 2.75 por ciento.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

El peso mexicano pasó en pocas semanas de cotizar en el rango de 16 unidades por dólar a deslizarse a la baja ayer un tipo de cambio intradía de hasta 18.41 pesos.

Tras un alta volatilidad, este jueves el peso mexicano concluyó la sesión depreciándose cerca de 1.57 por ciento, cotizando en los 18.33 pesos por dólar.

Janneth Quiroz, directora de análisis económico en Monex, señaló que un nivel de 19 pesos es perfectamente posible en un escenario de mayor depreciación, mientras que 20 pesos requeriría un deterioro más significativo de las condiciones externas o internas.

“El peso ya mostró una corrección importante, ya que pasó de un cierre de 16.9971 pesos por dólar al cierre de agosto a 18.0808 al cierre de septiembre, es decir, una depreciación cercana a 6.4 dijo en un solo mes”, dijo para MILENIO.

Detalló que hay varios factores que podrían llevar al tipo de cambio hacia 19 como:

  • Un dólar global más fuerte, particularmente si la Fed mantiene una postura restrictiva durante más tiempo.
  • Mayores rendimientos de los Treasury, que hacen más atractivos los activos estadunidenses y elevan el costo de oportunidad de mantener posiciones en mercados emergentes.
  • Una reducción adicional del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, especialmente si Banxico reduce su tasa mientras la Fed mantiene o aumenta la suya.
  • Un desarme más importante del carry trade, incluyendo posiciones financiadas en monedas de bajo rendimiento como el franco suizo.
  • Mayor aversión global al riesgo por factores geopolíticos o financieros.
  • Factores internos, como una mayor preocupación por el crecimiento, las finanzas públicas o la relación comercial con Estados Unidos.

Para llegar a 20 pesos, probablemente tendríamos que observar una combinación de varios de estos elementos, no solamente un movimiento aislado del dólar.

Indicó que un elemento que puede aumentar la volatilidad es la política de la Fed. En septiembre llevó la tasa a 3.75 a 4 por ciento y sus proyecciones contemplaron un incremento adicional durante 2026.

“Algunos funcionarios han señalado que podrían requerirse más ajustes si la inflación permanece elevada”, dijo.

¿Cuál sería el efecto próximo de que pasara un dólar más “caro”?

Quiroz indicó que el primer efecto sería un encarecimiento de los bienes y servicios denominados en dólares. Esto incluye importaciones, algunos insumos industriales, bienes de capital, tecnología y viajes al extranjero.

El segundo sería sobre la inflación.

“El traspaso cambiario no es de uno a uno, pero una depreciación rápida y persistente puede comenzar a generar presiones sobre los precios, particularmente si ocurre al mismo tiempo que aumentan los precios de energía”

Señaló que el tercer efecto sería sobre Banxico.

“Si el peso se depreciara hacia 19 o 20 y simultáneamente aumentaran las expectativas de inflación, Banxico tendría menos espacio para reducir tasas y tendría que evaluar incluso una postura monetaria más restrictiva”, dijo.
“Esto no significa que automáticamente subiría la tasa: dependería de si el movimiento cambiario es ordenado y de cuánto se traslade a inflación”, explicó

Agregó que también habría un efecto diferenciado sobre empresas y hogares. Los exportadores y empresas con ingresos en dólares podrían beneficiarse, mientras que las empresas con una alta proporción de costos o deuda en dólares enfrentarían mayores costos en pesos.

Para las remesas ocurre algo interesante: cada dólar enviado a México tendría un mayor valor en pesos, por lo que los hogares receptores recibirían más pesos por la misma cantidad de dólares.

Finalmente, un movimiento hacia 19 o 20 no necesariamente sería problemático por el nivel en sí mismo.

“Lo importante sería la velocidad y las razones detrás de la depreciación. Una depreciación gradual puede ser absorbida por la economía; un movimiento muy rápido acompañado de salidas de capital, aumento de las expectativas de inflación y mayor prima de riesgo sería mucho más relevante para los mercados”, dijo.

Ivan Arias, director en Estudios Económicos en Banamex, comentó que durante buena parte del año el peso se mantuvo apreciado gracias al apetito por activos de mercados financieros y justo a este atractivo diferencial de tasa respecto a Estados Unidos.

“Recordaremos que apenas hasta hace un par de semanas el peso llegó a romper temporalmente la barrera de los 17 pesos por dólar. Pero el entorno cambió en semanas recientes”, agregó.

Explicó que con el aumento de la tasa de política monetaria en Estados Unidos el ya observado y los esperados por el mercado, el fortalecimiento del dólar que trajo como consecuencia y la mayor percepción de riesgos geopolíticos, comerciales y fiscales, el peso sigue en una tendencia de depreciación.

Peso no se debilitó cuando empezó a perder su ventaja

Sin embargo, Paulina Anciola, subdirectora en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex, señaló que el comportamiento que vimos en estas dos semanas en el tipo de cambio es “lo típico”.

“Creo que lo atípico fue toda la apreciación que se había registrado durante los primeros meses del año y durante el año pasado, considerando el entorno global que prevalecía”, dijo.

Señaló que momentos anteriores como el inicio del mandato de Donald Trump en su segundo mandato, toda la guerra comercial, el ataque a los políticos en México, el cierre del diferencial de tasas cuando Banxico empezó a recortar su tasa, hubieran llevado a una depreciación en los primeros meses de este año.

“Hay que recordar que la tasa de Banco de México bajó de niveles de 11.25 a 6.50 puntos base en mayo de este año. Todo ese cierre del _spread_ no afectó prácticamente nada al tipo de cambio”, destacó.

Por lo que destacó que es ahora cuando la Fed empieza a subir su tasa y se cierra por ese lado, es que empezamos a ver esta depreciación.

“Entonces no es algo atípico, sino más bien que estamos viendo como un rezago en la reacción del tipo de cambio a muchos elementos que pudieron haber afectado en el pasado”, destacó.

Competencia de tasas

Anciola señaló que el diferencial de tasas sigue siendo uno de los factores que explican el atractivo del peso.

Actualmente, la tasa de Banxico se ubica en 6.50 por ciento, mientras la Reserva Federal tiene su tasa objetivo en un rango de 3.75 a 4.00 por ciento.

Paulina Anciola, de Banamex, explicó que después de la pandemia las economías avanzadas pasaron de tasas cercanas a cero a niveles considerablemente más altos.

“Ese panorama con la tasa en México en 11 pb, era muy atractivo estar en el peso. También teníamos el caso de Japón con tasas negativas, entonces había muchas estrategias de _carry trade_ que favorecieron estar en peso”, dijo.

De acuerdo con Anciola, a las presiones inflacionarias se suman los riesgos fiscales de las economías avanzadas y una mayor demanda de capital para inversiones de largo plazo, entre ellas las relacionadas con inteligencia artificial.

¿Pero qué tan lejos puede llegar la depreciación del peso?

De acuerdo con Gerónimo Ugarte Bedwell, Economista en Jefe de VALMEX Casa de Bolsa hasta ahora el debilitamiento del peso no representa un cambio estructural.

“No identificamos hasta ahora un cambio estructural que justifique una trayectoria sostenida de depreciación”, dijo.
“México conserva un soporte relevante en el excedente de divisas del sector privado: una oferta de dólares que supera sus necesidades de pagos externos y que va más allá de las exportaciones, al incorporar otros ingresos y flujos, como remesas e inversión”, agregó en entrevista con MILENIO.

Explicó que ese excedente constituye un contrapeso a los ajustes financieros de corto plazo.

¿Qué tendría que pasar para ver un deterioro de la divisa mexicana?

Ugarte Bedwell señaló que para hablar de un cambio estructural tendríamos que observar un deterioro persistente de ese balance, de la capacidad de atraer inversión o de la estabilidad macroeconómica.

“Nuestro escenario de crecimiento limitado y ausencia de presiones importantes de demanda tampoco apunta a un desequilibrio interno que explique una depreciación prolongada”, dijo.
“Hay un entorno externo menos favorable, pero eso no equivale a una pérdida permanente de los soportes del peso”, añadió.

¿El dólar se quedará “caro”?

Ante el aumento reciente de los rendimientos y las primas incorporadas en los activos estadunidenses favoreció al dólar, Ugarte Bedwell señaló que parte de ese ajuste es temporal y debería moderarse conforme disminuya la incertidumbre y se estabilicen las expectativas de tasas. Además de que el volumen de carry trade sigue siendo elevado.

“Un diferencial menor puede sostener estas posiciones si no ocurre un aumento significativo de la aversión al riesgo”, dijo.
“Su reducción no implica automáticamente una liquidación ya que la ventaja de rendimiento sigue siendo relevante y una estabilización cambiaria permitiría que continúe apoyando al peso”, agregó.

Explicó que normalización prevista se encuentra en esa combinación de estabilización financiera internacional, continuidad del carry y oferta privada de divisas.

“Si las presiones externas se prolongan o intensifican, el dólar podría permanecer elevado durante meses y aumentarían los riesgos al alza respecto a nuestro pronóstico”, comentó.

T-MEC y Fed entran a la ecuación

En cuanto a las presiones externas, señaló que la falta de acuerdo para extender su vigencia en la revisión de julio conduce a revisiones anuales con el tratado continúa vigente y no implica una cancelación inmediata, sin embargo su principal canal de impacto sobre el peso sería la inversión.

“Una negociación prolongada puede retrasar proyectos; reglas de origen más restrictivas o mayores barreras comerciales podrían reducir su rentabilidad y los flujos de capital asociados”, dijo.

Por otro lado indicó que preservar el acceso preferencial y ofrecer mayor certidumbre respaldaría la inversión y la generación futura de divisas. Una afectación duradera a la integración productiva sí representaría un riesgo estructural, aunque no es nuestro escenario central.

En cuanto al diferencial de tasas señaló que tasas estadounidenses elevadas durante más tiempo limitarían la recuperación de ese diferencial y podrían moderar las entradas de capital de cartera o elevar los rendimientos exigidos a los bonos mexicanos.

“La magnitud dependería de cuánto esté anticipado por el mercado y de si las alzas vienen acompañadas de mayor volatilidad”, explicó.
“Un ajuste esperado puede absorberse con movimientos acotados; una sorpresa restrictiva tendría mayor capacidad de provocar desarme de posiciones”, agregó.

Ugarte Bedwell señaló que Banxico no tendría que replicar mecánicamente a la Fed, por lo que en su escenario, un tasa de 6.50 por ciento sigue siendo razonable dadas la holgura económica y la trayectoria inflacionaria.

“La necesidad de modificarla aumentaría si el ajuste cambiario generara presiones persistentes sobre los precios o contaminara las expectativas de inflación”, concluyó.

Google news logo
Síguenos en
Fernanda Murillo
  • Fernanda Murillo
  • Economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), foodie y swiftie. Actualmente reportera del sistema financiero, macroeconomía, organismos financieros y banca multilateral internacional, mercado de valores, agentes y mercados globales.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.