En marzo, la economía mexicana estuvo marcada por la desaceleración debido a decisiones en política monetaria y un escenario político que ha elevado la incertidumbre global, aseguró el analista de EBC Financial Group, Felipe Mendoza.
A través de un comunicado, precisó que la decisión del Banco de México sobre las tasas de interés, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el impacto de la crisis energética “configuran un panorama desafiante pero lleno de señales estratégicas para inversionistas y analistas”.
Durante marzo, los datos económicos reflejaron una economía que comienza a mostrar signos claros de enfriamiento, impulsada principalmente por la debilidad del sector manufacturero, el cual continúa afectado por la desaceleración de la demanda externa, especialmente desde Estados Unidos.
No todo el panorama es negativo
El analista de Mercados de EBC Financial Group hizo hincapié en que el consumo interno ha mostrado cierta resiliencia en relación con las ventas minoristas, que crecieron de forma sólida a inicios del año, “evidenciando que, a pesar de las condiciones restrictivas de financiamiento, la demanda nacional aún sostiene parte del crecimiento”.
Ante este escenario, mencionó que este comportamiento genera una dicotomía interesante, ya que mientras el sector externo se debilita, el mercado interno actúa como amortiguador parcial de la desaceleración.
En consecuencia, uno de los elementos de mayor relevancia en este mes fue la decisión de Banxico, donde la banca central de México sorprendió al mercado al “recortar la tasa de interés en 25 puntos básicos, llevándola al 6.75 por ciento”.
“Esta decisión se produce en un contexto contradictorio, donde, por un lado, la inflación se mantiene por encima del rango objetivo, alcanzando niveles cercanos al 4.63%, mientras que, por otro, la actividad económica evidencia señales de debilidad que justifican una postura menos restrictiva”, indicó.
Explicó que este movimiento anticipa que las presiones inflacionarias podrían moderarse en el mediano plazo, aunque implique riesgos en términos de estabilidad cambiaria y expectativas de inflación, “lo que se ha reflejado en la depreciación del peso mexicano frente al dólar”.
“A nivel global, el fortalecimiento del dólar ha sido impulsado por el aumento de la aversión al riesgo, derivada de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, así como por el ajuste en las expectativas de tasas de interés en Estados Unidos”, expuso.
Crisis energética global 2026
Felipe Mendoza también comentó que la crisis energética global de este año ha sido un factor determinante en la evolución económica de marzo, ya que los incrementos en los precios del crudo, impulsados por los conflictos geopolíticos y riesgos de interrupción en el suministro, han generado presiones inflacionarias a nivel global.
“Para México, este fenómeno tiene un efecto mixto. Por un lado, mayores precios del crudo benefician las finanzas públicas y los ingresos petroleros; por otro, incrementan los costos de producción y transporte, afectando la inflación y el poder adquisitivo de los consumidores”, remarcó.
De manera adicional, dijo que la volatilidad en los mercados energéticos ha incrementado la incertidumbre sobre las perspectivas económicas globales, debido a que este factor impacta de manera directa a economías emergentes como México.
Revisión T-MEC 2026
Ante este escenario, consideró que la revisión del T-MEC en este año enfrentará un proceso que podría redefinir las reglas del comercio regional.
Detalló que esto es a causa de que las tensiones comerciales recientes, incluyendo la imposición de aranceles globales por Estados Unidos, generan incertidumbre sobre el futuro del acuerdo y sus implicaciones para el sector exportador mexicano.
“El T-MEC ha sido uno de los pilares fundamentales del crecimiento económico de México en las últimas décadas, particularmente en sectores como el automotriz, manufacturero y agroindustrial”, consideró.
Por lo tanto, cualquier modificación en sus términos podría tener efectos significativos sobre la inversión extranjera directa, las cadenas de suministro y la competitividad del país.
Comportamiento de la inflación
A pesar del reciente repunte, las expectativas de mediano plazo apuntan a una convergencia hacia el objetivo del 3 por ciento establecido por Banxico, aunque este proceso podría extenderse hasta 2027.
Felipe Mendoza insistió en que la persistencia de la inflación subyacente por encima del 4 por ciento sugiere que las presiones estructurales aún no han sido completamente contenidas, lo que limita el margen de maniobra del banco central.