La reciente compra de 24 por ciento de las acciones de Grupo Financiero Banamex por fondos de inversión fue una noticia que sacudió a México, pero lo interesante de la operación es que participó una firma que ya es muy conocida en el país y que, al parecer, tiene objetivos claros aquí: General Atlantic.
Este fondo ya había apostado en el mercado mexicano con inversiones en Justo, pero el año pasado decidió comprar casi la mitad de las acciones de Grupo Aguilas (dueños del Estadio Banorte), y ahora, con su presencia en el banco, extiende aún más su red de intereses en el país.
Detrás del fondo está William E. Ford, un hombre que, tras tres décadas en la firma, ha llevado a que administre más de 100 mil millones de dólares, con operaciones en decenas de países.
Su visión global llevó al fondo a apostar por México, donde la estabilidad económica y la cercanía con Estados Unidos lo convierten en un mercado natural.
Perfil
Nació el 18 de junio de 1961 en Orange, Nueva Jersey. Es economista por Amherst College y cuenta con un MBA por la Escuela de Negocios de Stanford. Su carrera comenzó en Morgan Stanley como banquero de inversión.
En 1991 se integró a General Atlantic y en 2007 asumió como director ejecutivo. Desde 2021 también es presidente de la firma.
Bajo su liderazgo, General Atlantic expandió su presencia a 20 países y elevó sus activos bajo gestión a más de 118 mil millones de dólares hacia 2025. Además, la firma diversificó su plataforma hacia capital de crecimiento, crédito, clima e infraestructura sostenible.
El empresario no es un inversionista de apuestas rápidas; su trayectoria revela una preferencia por proyectos de largo plazo, con gobiernos corporativos sólidos y ambición internacional.|
En los consejos de administración donde participa se dibuja su influencia: forma parte de BlackRock y ByteDance, dos gigantes que marcan el pulso financiero y tecnológico global.
También ha estado vinculado ainstituciones financieras y bolsas de valores, lo que le ha dado una lectura profunda de los mercados, la regulación y el riesgo sistémico.
En el plano personal mantiene un bajo perfil. Está casado con Molly Birkenes desde 2022 y cuida su vida privada con celo. Quienes lo conocen lo describen como analítico, metódico y con una habilidad particular para tender puentes.
No es casual que participe en el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos y en iniciativas para fortalecer el diálogo entre ese país y China.
Su presencia en la Universidad Rockefeller y en el Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering también refleja una faceta filantrópica enfocada en ciencia y salud.
AG