Internacional
  • Canadá y EU: de vecinos aliados a vecinos distantes

  • Pese a intentos de distensión, la relación bilateral permanece tensa, con impactos económicos significativos y un escenario incierto rumbo a la revisión del T-MEC en 2026.
Relación entre EU y Canadá en tensión. | AFP

Las relaciones entre Canadá y Estados Unidos cambiaron radicalmente con la llegada del presidente Donald Trump y a un año de su gobierno, han estado marcadas por tensiones que han reconfigurado este vínculo que antes estaba caracterizado por una alianza y una armonía natural entre ambas naciones por la vecindad y cultura compartidas.

Hoy eso ya no existe, tanto sus relaciones diplomáticas, comerciales y políticas han cambiado. Incluso, para el primer ministro canadiense, Mark Carney, estas relaciones jamás volverán a ser las mismas.

“Está claro que Estados Unidos ya no es un socio confiable. La vieja relación que teníamos con Estados Unidos, basada en una integración cada vez más profunda de nuestras economías y una cooperación de seguridad y militar estrecha, ha terminado”, así lo expresó Carney, en marzo pasado poco después de no poder evitar la aplicación de aranceles por parte de la Casa Blanca.

Además, Trump decidió suspender desde el 24 de octubre las negociaciones comerciales entre ambos países, por la molestia que le causó que el gobernador de la provincia de Ontario, Doug Ford, difundiera una campaña publicitaria en contra de los aranceles estadunidenses utilizando fragmentos de un discurso del ex presidente republicano Ronald Reagan, modelo y referente del actual inquilino de la Casa Blanca.

A este proceso de ruptura se suma que Carney desarrolló una estrategia de ampliar sus mercados a Europa, Asia y en el resto de América Latina para no depender de Estados Unidos, a los que vende 75 por ciento de sus exportaciones.

Ahora Carney ya tiene un acuerdo comercial con China que le permitirá al gigante asiático introducir automóviles eléctricos con mínimo arancel y a Canadá, venderle más productos agroindustriales sin aranceles.

Posteriormente, el discurso de Carney el 20 de enero en Davos, Suiza, no solamente marcó una distancia más profunda con Estados Unidos y la visión de Trump, sino que también lo coloca al frente de una resistencia global.

El impacto global del discurso

El discurso de Mark Carney en el Foro Económico dio un giro en la narrativa canadiense. Con un tono técnico pero de mensaje político, advirtió sobre el fin de la certidumbre económica global y cuestionó el proteccionismo, en clara alusión a Estados Unidos, como respuesta a la fragmentación geopolítica.

“Las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma: los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades que pueden explotarse”, expresó Carney en su discurso.

Además, defendió la diversificación comercial, la resiliencia financiera y un nuevo multilateralismo pragmático, posicionando a Canadá como un actor serio frente a la volatilidad generada, en gran parte, por la Casa Blanca.

“Las potencias medias deben actuar juntas porque si no estamos en la mesa, estaremos en el menú”, planteó Carney al subrayar que países como Canadá deben coordinarse para no ser absorbidos por las decisiones de las grandes potencias.

Trump no dudó en responder al discurso de Carney durante el foro internacional
Trump no dudó en responder al discurso de Carney durante el foro internacional. | AFP

El inicio de la fractura

Antes de tomar posesión, Donald Trump ya amenazaba con imponer aranceles y tomar medidas económicas a nivel mundial lo que generó que líderes de distintos países se acercaran a Washington en un intento para negociar y evitar tales medidas.

Fue el caso del entonces primer ministro canadiense Justin Trudeau que comenzó con intentos de diálogo y cooperación, pero terminó derivando en una fractura ante un sorprendente discurso de Trump donde presumía su intención de anexionar Canadá a Estados Unidos.

Trudeau, líder liberal que promovía el multilateralismo y la integración económica, fue objeto frecuente del desdén de Trump, lo llamó “gobernador” en tono burlón y cuestionó sus políticas migratorias y comerciales.

Más que una sátira, la relación se deterioró con la imposición de aranceles estadunidenses de hasta 25 por ciento sobre productos canadienses (automóviles y otros bienes clave) bajo argumentos de déficit comercial y seguridad nacional, lo que Trudeau criticó como una “guerra comercial” contra su país.

Canadá y Estados Unidos: un año de ruptura comercial y tensión diplomática

La creciente frustración dentro de Canadá, alimentada por la percepción de un trato injusto y agresivo por parte de Washington, coincidió con un desgaste político interno de Trudeau que culminó en su renuncia el 5 de enero de 2025.

En el puesto de primer ministro llegó Mark Carney, ex gobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, que llegó con la misión explícita de redefinir la relación con Estados Unidos y proteger la soberanía económica canadiense.

Para entonces, y durante meses completos, Trump sostenía su idea de convertir a Canadá en el estado 51 de la Unión Americana; prácticamente en todas sus declaraciones públicas a medios de comunicación no perdía oportunidad de referirse a ese interés.

“Sí. Mucha gente en Canadá estaría encantada de convertirse en nuestro hermoso y apreciado estado número 51. Pagarían impuestos mucho más bajos. No pagan mucho por seguridad ahora porque dependen de nosotros. Entonces gastamos 200 mil millones de dólares al año subvencionando Canadá. … Así que la forma de resolver esto es que, honestamente, Canadá debería convertirse en nuestro estado número 51”, expresaba el presidente Donald Trump.

Desde el inicio de su administración, Carney adoptó un tono firme: “Canadá no está a la venta y nunca lo estará”, declaró durante una reunión con Trump en la Casa Blanca en un claro rechazo a las insinuaciones presidenciales de que Canadá podría convertirse en el “estado número 51” de Estados Unidos.

Sin embargo, fuera de la anécdota, Trump confirmó un giro en su trato hacia Ottawa: tras meses de desdén hacia Trudeau habló de su relación con Carney como “extremadamente productiva” pero esto solo quedó en el discurso.

En una reunión posterior, Trump reconoció que entre Estados Unidos y Canadá existe “un conflicto natural”, pero también “amor mutuo”, un intento de equilibrar la narrativa de tensión con un guiño diplomático.

Eso no impidió que impusiera aranceles de 25 por ciento al acero, aluminio y madera canadiense. Lo que ha costado alrededor de 50 mil empleos de los sectores automotriz, acerero, de aluminio, manufacturero y maderero de Canadá.

Carney, por su parte, matizó las declaraciones resaltando que, más allá de las inevitables diferencias, existen numerosas áreas en las que ambas naciones son “más fuertes juntas”. Pero decidió mantener la política de represalias con aranceles a las exportaciones de Estados Unidos a Canadá.

Además, mantuvo una postura firme sobre la defensa de intereses canadienses, insistiendo en que la relación tecnológica, de empleo y de seguridad requería ajustes ante la nueva realidad geopolítica.

A pesar de todo y de que Donald Trump no ha cambiado su postura e imposición de aranceles, Mark Carney retiró las medidas de represalia con la intención de aliviar las tensiones pero ha traído una desilusión, dentro de Canadá, por la pérdida de empleos y el impacto económico que está teniendo la crisis comercial.

Canadá y Estados Unidos: un año de ruptura comercial y tensión diplomática

Al cumplirse el primer año de Trump en la Casa Blanca, la relación con Canadá ya no puede describirse como tradicional y confiada, sino como un delicado equilibrio entre la necesaria cooperación entre vecinos y una defensa firme de intereses nacionales.

El liderazgo de Carney ha marcado un punto de inflexión en Ottawa, aunque en la práctica no ha sido efectivo pues los aranceles persisten, su comunicación con Donald Trump se ha ido diluyendo cada vez más y aunque los equipos de cada gobierno la mantienen, la tensión se ha ido apoderando del ambiente previo a la revisión del T-MEC este año 2026 y del Mundial de Futbol.

LG

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