M+.– El primer año del pontificado de León XIV ha estado caracterizado por la prudencia, el diálogo y la búsqueda de unidad dentro de la Iglesia —dividida durante el papado de su antecesor, Francisco—, pero también por su firme respuesta a los ataques del presidente estadunidense, Donald Trump.
“Yo predico la paz. Quien me quiera criticar debe decir la verdad”, respondió el papa a la última andanada de Trump en su contra, hecha la víspera de la reunión del 7 de mayo en el Vaticano entre León XIV y el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quienes, según la sala de prensa de la Santa Sede, “renovaron su compromiso común por cultivar buenas relaciones bilaterales” y por la búsqueda de la paz.
Francis Robert Prevost fue elegido el 8 de mayo de 2025, a los 69 años de edad, como el 267 papa de la Iglesia católica, el primer estadunidense de la historia y también el primero de la orden de los Agustinos.
Matemático, filósofo y con un doctorado en Derecho Canónico, nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, pero vivió más de 20 años en Perú —país del que también tiene la nacionalidad—, primero como misionero y después como obispo de Chiclayo.
En 2023, Prevost se trasladó a vivir a Roma, luego de que Francisco lo nombró prefecto del Ministerio para los Obispos y fue ordenado cardenal.
El propio pontífice reveló que eligió el nombre de León XIV para indicar continuidad en la doctrina social de la Iglesia y se inspiró, en particular, en León XIII (quien fue papa entre 1878 y 1903), autor de la encíclica Rerum Novarum, emanada en tiempos de la Revolución Industrial y enfocada en los derechos sociales y laborales.
Prevost ha resaltado su intención de afrontar los retos modernos como las consecuencias de la Inteligencia Artificial y la revolución digital y tecnológica.
El primer papa mestizo
León XIV es también el primer papa con orígenes afroamericanos, pues, de acuerdo con investigaciones de la experta estadunidense Jari C. Honora, sus abuelos maternos eran mulatos y vivían en un barrio marginado de Nueva Orleans.
La misma tesis fue confirmada por el catedrático de la Universidad de Harvard, Henry Louis Gates Jr., según el cual Prevost tiene al menos 17 ancestros de raíz africana, incluso haitianos y algunos registrados como esclavos en el siglo XIX, además de otros de origen español, francés e italiano.
El experto presentó sus conclusiones al propio pontífice quien lo recibió en audiencia en el Vaticano en julio pasado.
Superado el prejuicio de elegir a un papa de EU
Con Prevost fue superada una arraigada suposición tácita en ambientes vaticanos, según la cual no era posible tener un papa originario de la primera potencia mundial, porque el gobierno de la Iglesia universal quedaría de algún modo condicionado por Washington.
“Prevost viene de su experiencia de primera persona en Estados Unidos, pero también como misionero y obispo en Perú. Es el papa de las Américas”, dijo a MILENIO el vaticanista Marco Politi.
En un encuentro con medios extranjeros, el sacerdote estadunidense John Wauck, profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, resaltó que León XIV conoce a Estados Unidos desde adentro, pero también desde afuera, en particular sabe como es visto el país desde América Latina y desde Europa. “Es el papa más internacional de la historia”, subraya.
Un moderado reformista
Para Politi, autor de libros como Su Santidad (biografía de Juan Pablo II con la coautoría del premio Pulitzer Carl Bernstein) o Joseph Ratzinger. Crisis de un papado, León XIV fue elegido al cuarto escrutinio de un cónclave cardenalicio que no quería dar marcha atrás en la internacionalización del papado y en el que resultaron derrotados los ultraconservadores.
“El motivo principal por el que fue elegido Prevost fue el de buscar reconstruir una relación con el ala conservadora estadunidense (...). León es un moderado reformista y eso interesaba a la mayoría de los cardenales que lo eligieron”, señaló el vaticanista.
Según el catedrático de la Universidad de Módena-Reggio Emilia, Alberto Melloni, experto en la historia del cristianismo, el pontificado de León XIV ha sido exactamente como querían los cardenales que lo eligieron.
“El cónclave quería un tiempo de pausa, un periodo con pocas decisiones y pocas sorpresas, y el papa ha sido fiel a esos términos electorales. Ello, naturalmente, ha tenido un precio en el sentido de que respecto a pontificados como los de Juan Pablo II y Francisco, que arrancaron muy fuerte y tuvieron amplio consenso, León XIV ha tenido un consenso más contenido”, explicó Melloni en entrevista con MILENIO.
Ambos expertos resaltan la lentitud en los nombramientos importantes hechos por Prevost, quien se tardó casi un año en designar en el puesto de sustituto de la secretaría de Estado, una posición relevante dentro de la curia romana (el conjunto de organismos de gobierno de la Iglesia católica).
Apenas el 30 de marzo, el papa nombró en ese puesto, considerado el “número tres” en importancia del Vaticano, al arzobispo italiano Paolo Rudelli, en sustitución del venezolano Edgar Peña Parra.
León XIV confirmó al frente de la secretaría de Estado al cardenal Pietro Parolin, nombrado en 2013 para ese cargo por Francisco y autor de un acuerdo con China, muy criticado por el ala más conservadora de la Iglesia, que prevé que el nombramiento de obispos en ese país sea evaluado conjuntamente por Pekín y el Vaticano.
Para algunos observadores, durante este primer año León XIV no ha querido exponerse demasiado, al menos hasta que fue atacado por Trump, y su edad y buena salud hacen prever que tendrá un largo pontificado.
“León XIV está aprendiendo este oficio que es muy complicado y difícil, está todavía buscando su modo personal de ser papa. No tiene prisa y no se quiere apresurar, tiene 70 años, muy buena salud, hace deporte, tiene una vida muy sana, entonces tendrá muchos años de pontificado y no quiere precipitarse”, dijo a MILENIO el vaticanista y sacerdote español Antonio Pelayo, consultor de la embajada de su país ante la Santa Sede.
León XIV no quiere ser un caudillo solitario
Prevost también ha dejado claro que busca una Iglesia unida en la diversidad y en la que el papa no sea “un caudillo solitario”, además de que quiere superar la polarización, las divisiones y las fracturas heredadas por Francisco.
“León XIV ha dicho que los papas pasan, mientras que la curia permanece y que, con mil 400 millones de fieles, el catolicismo es grande y con muchas diferencias en su interior, por lo que el centro debe funcionar bien y se debe trabajar colegiadamente, involucrando a todos los cardenales del mundo”, explicó Politi.
Recuerda que poco antes de morir, desde su cama en el hospital Gemelli de Roma, Francisco lanzó un gran proyecto trienal de discusión y conclusión del documento del Sínodo (la asamblea de obispos reunidos con el papa) de 2024, sobre la misión de la Iglesia del siglo XXI para llegar a una gran asamblea eclesiástica en 2028.
“León ha retomado este proyecto en el que sobresalen tres puntos importantes: primero, realizar en todo el catolicismo un sistema de consejos de consulta; segundo, confirmar que las mujeres también deben tener un rol de guías en la Iglesia; y tercero, desarrollar una cultura de rendición de cuentas para que el obispo ya no sea el príncipe de su diócesis, sino que también debe estar bajo control”.
Igualmente, y a diferencia de Francisco, acusado de gobernar en la soledad, León XIV ha establecido reuniones periódicas con el colegio cardenalicio mundial, una de las cuales ya tuvo lugar en enero y la otra está convocada para junio próximo.
Un año en el que el mundo ha vivido en peligro
León XIV celebró este viernes el primer año de su pontificado con una visita matutina al santuario de Pompeya y un viaje pastoral por la tarde a la ciudad de Nápoles, en una jornada marcada por la oración por la paz.
Justamente el primer discurso público de Prevost como papa tuvo como hilo conductor un llamado incondicional por una paz “desarmada y desarmante” en un mundo sacudido por guerras y conflictos.
El 5 de mayo, Prevost desmintió nuevamente a Trump, quien ese mismo día lo acusó —en una entrevista con la emisora conservadora Salem News Channel— de apoyar a Irán en su objetivo de tener el arma nuclear y de “poner en peligro a muchos católicos y muchas personas”.
“Desde hace años, la Iglesia ha hablado contra todas las armas nucleares, ahí ya no hay ninguna duda. Espero, simplemente, ser escuchado por el valor de las palabras de Dios”, añadió León XIV en su respuesta al presidente estadunidense.
El pasado 12 de abril, Trump lanzó desde su red Truth Social el primer ataque contra el papa, al que imputó de ser “débil con el crimen y terrible en política exterior” por su oposición a la guerra contra Irán y su rechazo a la retórica belicista y a las políticas de Washington contra la inmigración.
Interrogado por los periodistas que lo acompañaron en su gira internacional de 10 días por África, la más importante de las tres que ha realizado hasta ahora (que incluyó etapas en Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial), el papa declaró el 13 de abril que no tenía miedo de “la administración Trump”, pero tampoco interés en debatir con el mandatario estadunidense.
El 17 de abril, Prevost denunció, desde la ciudad camerunesa de Bamenda, que “el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos”.
“Ha sido muy sorprendente que el papa haya dicho que el mundo está a merced de un puñado de tiranos, creo que ningún papa de la era moderna dijo algo tan fuerte, lo que quiere decir que León XIV gobierna la Iglesia y sabe que el mundo lo espera en una situación muy crítica y compleja”, apuntó Pelayo.
Para Melloni, “el papa debe estar agradecido con Trump, que con sus ataques le permitió una entrada en la escena internacional tan fuerte y clamorosa”.
“Después de un año de ser poco escuchado, ahora gracias a Trump todos escuchan al papa”, concordó Wauck.
En el trasfondo del nuevo papado quedan, sin embargo, algunos problemas urgentes por afrontar, como es el caso de los abusos sexuales dentro de la Iglesia.
León XIV ha reiterado la necesidad de “tolerancia cero” y de protección de menores contra los abusos sexuales, pero también ha dicho que los sacerdotes culpables no deben ser excluidos de la misericordia.
IYC
