Algunos países de América podrían lograr en 2030 que el VIH deje de ser un problema de salud pública, pero eso no significará que el virus aunque eso no significará que el virus desaparezca, que se alcance una cura definitiva ni que se reduzcan los casos a cero, afirmó Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
“Erradicar todavía no es posible. Sería eliminar como un problema de salud pública”, afirmó en entrevista con MILENIO durante la Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026.
La meta, explicó, consiste en reducir las nuevas infecciones, la enfermedad y las muertes hasta niveles que ya no provoquen el impacto sanitario y social que el VIH mantiene actualmente.
“Seguro va a seguir la enfermedad, pero sin tener el impacto, no solo sanitario, sino también el impacto social que hoy tiene”, precisó.
Barbosa evitó señalar qué países podrían alcanzar primero ese objetivo. Sin embargo, sostuvo que toda la región ha registrado avances.
“No sabemos si todos van a lograr la eliminación del VIH como problema de salud pública hasta 2030, pero hay un avance importante”, dijo.
La región ya muestra resultados en la eliminación de la transmisión vertical, de madre a hijo.
De los 19 países del mundo que han alcanzado esa certificación, 13 se encuentran en América (Cuba, Dominica, Belice, Jamaica, Brasil, entre otros).
“Casi dos tercios de los países están en la región y tenemos otros países que se están preparando para recibir los procesos de verificación”, destacó.
Barbosa aclaró que eliminar el VIH como problema de salud pública tampoco significa que desaparecerán todos los fallecimientos.
“Eliminar significa bajar la mortalidad hasta un nivel que sigue, pero es un nivel que no tiene impacto en la sociedad como hay hoy. Entonces se considera eliminada como problema de salud pública”, explicó.
La meta es reducir la mortalidad y la transmisión hasta que el VIH deje de ejercer la presión sanitaria y social que mantiene en la actualidad.
Sin embargo, advirtió, ese objetivo no podrá alcanzarse sin financiamiento sostenido.
México se encamina a la meta
Sobre México, Barbosa sostuvo que el país está encaminado hacia las metas internacionales, aunque enfrenta el desafío de ampliar el diagnóstico y llevar las pruebas fuera de los servicios tradicionales de salud.
“México está encaminando, con todo lo complejo que es un país de más de 100 millones de habitantes. Hay un esfuerzo importante de la Secretaría de Salud de México para cumplir con todas las metas”, afirmó.
El principal reto, añadió, es identificar a aquellas personas que viven con VIH sin saberlo.
Para ello, no basta con esperar a que las personas acudan por iniciativa propia a una clínica.
México debe “ampliar el acceso al autotest y al testeo rápido en las calles donde hay concentración de personas más vulnerables!; ampliar el acceso al tratamiento y, con eso, lograr que cada vez más personas puedan tener una carga de virus indetectable”, señaló.
La estrategia debe acompañarse de acceso inmediato al tratamiento antirretroviral para que más personas alcancen una carga viral indetectable.
“Que, aun con VIH, no tengan la capacidad, primero, de desarrollar una enfermedad y, segundo, no puedan transmitir a otras personas”, explicó.
“Con eso se puede lograr que cada vez más personas tengan una carga de virus indetectable; que, aun con VIH, no tengan la capacidad, primero, de desarrollar una enfermedad y, segundo, no puedan transmitir a otras personas”, explicó.
La ruta hacia 2030
Barbosa resumió la ruta hacia 2030 en tres acciones: detectar más casos, iniciar tratamiento sin demora y ampliar la profilaxis preexposición, conocida como PrEP.
“La clave es ampliar el testeo, porque mucha gente no sabe que tiene el virus, se infectó, pero sigue sin saberlo. Facilitar el acceso al testeo es la primera parte de la estrategia”, sostuvo.
La segunda, agregó, es garantizar el acceso a medicamentos antirretrovirales eficaces y vigilar que la carga viral descienda hasta niveles indetectables.
“No hay que tomar cuatro o cinco medicinas como en el pasado”, agregó.
El control de la carga viral es indispensable para cortar la transmisión.
Llegar a quienes el sistema no sea alcanzado
El director de la OPS advirtió que el mayor obstáculo no es la falta de herramientas, sino la dificultad para hacerlas llegar a las poblaciones más expuestas y con menor acceso a los servicios.
“El gran desafío que tenemos es cómo alcanzar a algunas poblaciones más vulnerables”, advirtió.
Entre ellas mencionó a jóvenes, hombres que tienen sexo con otros hombres, personas trans, trabajadores y trabajadoras sexuales, personas en situación de calle y quienes enfrentan problemas de consumo de drogas o de salud mental.
La respuesta, insistió, debe salir de los consultorios y trasladarse a calles y espacios comunitarios, con apoyo de organizaciones civiles.
“Los que se hacen las pruebas y resultan positivos deben tener acceso inmediato a los tratamientos”, subrayó.
Triplicar la PrEP
La mayor brecha rumbo a 2030 se encuentra en la PrEP, el uso preventivo de antirretrovirales entre personas sin VIH con mayor riesgo de adquirirlo.
“Ampliar el uso de PrEP es quizás lo que más tenemos que fortalecer de aquí hasta 2030”, afirmó Barbosa.
Actualmente, entre 500 mil y 600 mil personas utilizan PrEP en América Latina.
La meta es superar 1.4 millones, lo que obliga prácticamente a triplicar la cobertura.
“Tenemos un poco más de 500 mil, 600 mil personas, y queremos llegar a más de 1.4 millones de personas con PrEP... la PrEP es la mejor manera para algunos grupos más vulnerables de seguir protegiéndolos de la transmisión”, añadió.
En América Latina y el Caribe, los programas de VIH son cubiertos principalmente con recursos nacionales. “Son prácticamente autofinanciados”, indicó.
La OPS brinda asistencia técnica y facilita la adquisición de pruebas, antirretrovirales y PrEP mediante sus fondos regionales, pero los gobiernos deben mantener la inversión.
“Los países tienen que seguir financiando la respuesta al VIH para que, en este momento en que tenemos las herramientas, se puedan utilizar de la mejor manera posible para lograr la eliminación como un problema de salud pública”, sostuvo.
Barbosa señaló que los recortes internacionales han golpeado con mayor fuerza a países africanos y del sudeste asiático dependientes de la ayuda externa, y expresó su expectativa de que Estados Unidos recupere el papel desempeñado a través de PEPFAR.
“Espero que Estados Unidos pueda volver a ser ese apoyo importante de PEPFAR, que facilitó mucho el acceso de países de África y del sudeste de Asia a las pruebas y a los medicamentos”, dijo.
Innovación para todos
El director de la OPS también advirtió que la ciencia ya ofrece herramientas capaces de cambiar el curso de la epidemia, pero su impacto dependerá de que lleguen a quienes siguen fuera de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.
“La lucha contra el VIH no ha terminado. Tenemos innovaciones importantes, pero tenemos que lograr que estas innovaciones puedan llegar a las personas que necesitan”, afirmó.
Recortes financieros alejan la meta de acabar con el SIDA en 2030
Los recortes al financiamiento internacional están reduciendo el acceso al tratamiento, la prevención y la investigación sobre el VIH justo cuando la ciencia dispone de nuevas herramientas capaces de transformar la respuesta a la epidemia, advirtió Beatriz Grinsztejn, presidenta de la Sociedad Internacional de Sida (IAS) y copresidenta internacional de AIDS 2026.
La investigadora brasileña consideró que, de mantenerse el ritmo actual, será muy difícil cumplir la meta de poner fin al sida como amenaza para la salud pública en 2030.
“Estoy muy preocupada por las metas. Honestamente, si seguimos al ritmo que vamos, realmente no veo que lleguemos”, afirmó durante un encuentro con medios de comunicación en Río de Janeiro.
Grinsztejn señaló que los datos sobre la reducción del número de niñas y niños que reciben tratamiento son especialmente preocupantes y muestran la dimensión del retroceso.
“Los datos que mencionó sobre los niños son realmente aterradores”, sostuvo. “Alcanzar las metas está en grave riesgo. No lo estamos haciendo suficientemente bien”.
La presidenta de la IAS explicó que la crisis financiera coincide con avances importantes en la prevención del VIH, entre ellos el cabotegravir y el lenacapavir de acción prolongada.
“Es realmente muy triste porque tenemos estos grandes logros en prevención, pero, por otro lado, enfrentamos grandes recortes financieros que están afectando profundamente la entrega no sólo de las nuevas tecnologías preventivas, sino también el número de personas vinculadas a la atención, a los servicios de prevención y al tratamiento antirretroviral”, declaró en conferencia de prensa.
A pesar de la alta eficacia de estas nuevas opciones, su distribución continúa siendo limitada, incluso en países que han negociado precios reducidos.
“Estamos viendo un avance muy, muy bajo en el número de personas que acceden a estas nuevas tecnologías de prevención. Incluso en los países que tienen acuerdos de compra a bajo precio, la entrega sigue siendo muy pequeña”, explicó.
Grinsztejn advirtió que América Latina enfrenta dificultades particulares para incorporar los medicamentos preventivos de acción prolongada, debido a que gran parte de la región permanece fuera de algunos acuerdos para acceder a versiones genéricas.
“Esperamos que la prevención de acción prolongada pueda incorporarse en nuestra región, pero todavía se necesitan muchas discusiones y acuerdos para que esto se convierta en una realidad para América Latina. Por ahora, estamos fuera”, indicó.
En el caso de Brasil, aclaró, el sistema público de salud garantiza el acceso universal al tratamiento antirretroviral, su seguimiento y los servicios de prevención.
“En la administración actual sólo hemos ampliado lo que está disponible y ésta es la forma en que estamos respondiendo a la epidemia”, explicó.
La especialista defendió también la permanencia del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida, ONUSIDA, ante la posibilidad de que su estructura y sus funciones sean reducidas.
Grinsztejn reconoció que el organismo podría continuar con un alcance y una plantilla menores, pero consideró indispensable conservar su capacidad para reunir y analizar información mundial sobre nuevas infecciones, muertes, tratamiento y prevención.
“Ya tenemos un gran problema porque muchos de los sistemas ya no están funcionando para que podamos conocer el número de infecciones, de muertes y de personas en tratamiento y prevención. Perder ONUSIDA en este momento sería una pérdida realmente enorme”, afirmó.
La presidenta de la IAS también alertó sobre el posible impacto de una disminución de los recursos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, NIH, que durante décadas han financiado infraestructura de investigación en países de ingresos bajos y medios.
Grinsztejn explicó que ha recibido financiamiento de los NIH durante 25 años y que, aunque sus recursos se mantienen hasta ahora, existe incertidumbre sobre futuras convocatorias.
“Los fondos de los NIH son fundamentales para que los países de ingresos bajos y medios mantengan la infraestructura de investigación construida durante muchos años. Sería un desastre anunciado si esos recursos nos fueran retirados”, afirmó.
Recordó que las redes científicas desarrolladas para realizar estudios de prevención, tratamiento y vacunas contra el VIH también fueron utilizadas durante la pandemia de covid-19.
“Contar con esta infraestructura es fundamental no sólo para mantener la respuesta al VIH, sino también para reaccionar ante nuevas enfermedades infecciosas emergentes”, señaló.
Grinsztejn subrayó que la protección de los servicios médicos debe ser la prioridad inmediata, pero advirtió que abandonar la investigación impediría desarrollar nuevas herramientas.
“Por supuesto, lo más importante es preservar el tratamiento y los servicios de prevención para las personas. Pero sin investigación no habrá nada para el futuro”, sostuvo.
La funcionaria consideró que los países deben fortalecer progresivamente sus propios sistemas, aunque señaló que no pueden sustituir de un día para otro el financiamiento internacional perdido.
“Necesitamos encontrar nuevas formas y nuevas vías para llevar recursos a los países, para que puedan construir progresivamente sus sistemas y sean capaces de proporcionar los servicios que necesitan”, declaró.
Uno de los efectos más dolorosos de los recortes, añadió, es la pérdida de recursos para las organizaciones comunitarias, fundamentales para acercar los servicios a las poblaciones más expuestas al VIH.
“Los fondos para las comunidades han sido profundamente afectados y, por lo general, los gobiernos no financian a las comunidades. Esto es algo en lo que realmente necesitamos evolucionar”, afirmó.
La investigadora sostuvo que los gobiernos deberán asumir esa responsabilidad para mantener la participación comunitaria, especialmente en los programas preventivos dirigidos a personas que no se encuentran enfermas y que difícilmente son alcanzadas por los servicios tradicionales.
Grinsztejn destacó que en América Latina el estigma, la discriminación, la homofobia y la transfobia continúan siendo barreras para el acceso a la atención, particularmente entre hombres jóvenes que tienen relaciones sexuales con hombres y mujeres trans.
“Las personas más vulnerables no pueden acceder a los servicios que están disponibles debido a los altos niveles de estigma, discriminación, homofobia y transfobia”, señaló.
La presidenta de la IAS dijo que la realización de AIDS 2026 en Brasil ofrece una oportunidad para colocar estas desigualdades en el centro de la discusión internacional.
La conferencia reúne a alrededor de 7 mil participantes y, ante la contracción financiera, redujo su presupuesto y modificó su organización.
“Ésta es la Conferencia Internacional sobre el Sida más barata que se ha realizado”, afirmó Grinsztejn.
Añadió que los recursos fueron optimizados para otorgar cerca de 800 becas, la mayoría destinadas a participantes de África, además de un número importante para América Latina.
“Siempre hablamos de acceso, pero también queremos que las personas tengan acceso a esta conferencia, puedan participar y se involucren en estas conversaciones importantes”, explicó.
Grinsztejn concluyó que el principal desafío ya no es únicamente científico, porque las herramientas de alta eficacia existen, sino político y financiero.
América Latina suma 150 mil nuevas infecciones de VIH al año
América Latina y el Caribe registraron alrededor de 150 mil nuevas infecciones por VIH cada año durante el último lustro, sin mostrar una reducción significativa, mientras que 32 mil personas murieron por causas relacionadas con el sida en 2025, de acuerdo con cifras presentadas durante el lanzamiento de la Alianza Regional para la Eliminación del VIH.
Luisa Cabal, directora regional de ONUSIDA para América Latina y el Caribe, afirmó que alcanzar la eliminación del VIH como problema de salud pública exige convertir los compromisos internacionales en planes nacionales financiados, presupuestos protegidos y servicios accesibles para las poblaciones más afectadas.
Durante la presentación de la Alianza Regional para la Eliminación del VIH señaló que la Declaración Política sobre el VIH y el Sida, adoptada hace un mes con el respaldo de 149 Estados miembros, incluidos los países de América Latina y el Caribe, se ofrece la ruta para transformar los compromisos en acciones concretas hacia la eliminación del VIH.
“Los países que tendrán éxito comenzarán hoy y tomarán en serio estos compromisos desde el primer día”, sostuvo.
Cabal explicó que la Declaración Política sobre el VIH y el Sida de 2026 establece el compromiso de alcanzar la supresión viral en 38 millones de personas, proporcionar cada año prevención basada en antirretrovirales a 20 millones y reducir en 90 por ciento las nuevas infecciones y las muertes relacionadas con el sida respecto de 2010.
Añadió que, aunque varios países lograron proteger los servicios de tratamiento frente a las interrupciones del financiamiento internacional, ahora será indispensable reforzar las inversiones para evitar retrocesos en la prevención del VIH y en los servicios encabezados por las comunidades.
La funcionaria advirtió que los países deben incrementar el financiamiento interno para sostener la respuesta, especialmente ante la reducción de recursos internacionales y la transición de algunas naciones de Centroamérica y el Caribe fuera del apoyo de donantes.
“Los países exitosos traducirán estas metas en planes nacionales financiados y presupuestos protegidos”, señaló.
Aunque algunos gobiernos protegieron los tratamientos frente a las interrupciones del financiamiento, dijo, todavía será necesario redoblar los esfuerzos para evitar retrocesos en prevención y en los servicios dirigidos por organizaciones comunitarias.
Cabal consideró que la profilaxis preexposición, conocida como PrEP, los medicamentos de acción prolongada y las nuevas pruebas diagnósticas sean asequibles, estén ampliamente disponibles y se integren a la atención primaria, los servicios maternos, la salud sexual y reproductiva y los programas de protección social.
También destacó una revisión de 279 estudios sobre intervenciones comunitarias, publicada en 2021, que identificó más de 40 resultados favorables en prevención, tratamiento y atención del VIH.
“Las comunidades deben participar en el diseño, la prestación, el seguimiento y la defensa de los servicios”, afirmó.
Advirtió que las metas 95-95-95 no podrán alcanzarse mientras mujeres, niñas y poblaciones clave continúen enfrentando violencia y discriminación, ni cuando las personas teman ser criminalizadas o que se vulnere su confidencialidad al solicitar atención.
Las metas implican que 95 por ciento de las personas con VIH conozcan su diagnóstico, que 95 por ciento de quienes han sido diagnosticados reciban tratamiento y que 95 por ciento de quienes están en tratamiento alcancen la supresión viral.
Mónica Alonso González, jefa de la Unidad de VIH, ITS, Tuberculosis, Hepatitis Virales y Malaria de la Organización Panamericana de la Salud, informó que las nuevas infecciones han aumentado desde 2010 y se han mantenido prácticamente sin cambios durante los últimos cinco años.
“Hemos tenido 150 mil nuevas infecciones cada año durante los últimos cinco años”, expuso.
Aunque las muertes relacionadas con el sida mantienen una trayectoria descendente, en 2025 fallecieron 32 mil personas.
“Cada una de ellas es una muerte de más. Podemos hacerlo mucho mejor”, afirmó Alonso González.
La OPS elaboró un modelo para estimar qué ocurriría si los países mantienen el ritmo actual de respuesta.
Los resultados muestran que continuar con la cobertura vigente de PrEP produciría un impacto mínimo sobre las nuevas infecciones.
En contraste, ampliar la PrEP hasta llegar a 1.6 millones de personas en 2030 y cumplir las metas 95-95-95 permitiría reducir las infecciones hasta alcanzar los criterios establecidos para la eliminación del VIH como problema de salud pública.
Alonso González agregó que la aplicación del paquete de atención para personas con enfermedad avanzada por VIH, acompañada del cumplimiento de las metas 95-95-95, podría disminuir en 96 por ciento las muertes relacionadas con el sida hacia 2040, de acuerdo con la modelación presentada.
La especialista recordó que 14 países y territorios de América han sido validados por eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH.
La región, añadió, también cuenta con experiencia en programas públicos de tratamiento antirretroviral, mecanismos conjuntos de adquisición de medicamentos y redes regionales de gobiernos y organizaciones civiles.
La Alianza Regional para la Eliminación del VIH reunirá a gobiernos, comunidades, organismos internacionales, donantes, instituciones académicas y empresas privadas para ampliar el diagnóstico, las pruebas autoadministradas, la PrEP y los tratamientos optimizados y de acción prolongada.
La OPS estableció además una denominada Ruta hacia la Eliminación, compuesta por diez indicadores: tres de impacto y siete programáticos. Los países podrán ser reconocidos en categorías plata u oro si también cumplen criterios relacionados con vigilancia epidemiológica, programas sanitarios, capacidad de laboratorio, derechos humanos, igualdad de género y participación comunitaria.
El mecanismo ya fue validado en Ecuador y será aplicado en Brasil durante octubre, indicó Alonso González.
Jarbas Barbosa, director de la OPS, afirmó que la región dispone de herramientas científicas más eficaces que en cualquier otro momento, pero advirtió que su impacto dependerá de que los gobiernos garanticen su acceso.
“El desafío es hacer que estas innovaciones sean accesibles, asequibles y sostenibles, asegurando que todas las personas, independientemente de dónde vivan o de quiénes sean, puedan beneficiarse de ellas”, señaló.
Barbosa sostuvo que las tecnologías por sí mismas no serán suficientes, pues necesitan sistemas de salud resistentes, financiamiento sostenible, políticas públicas y comunidades informadas.
“La eliminación del VIH no es solamente un objetivo de salud pública. También es una decisión política: una decisión de colaborar y no dejar a nadie atrás”, afirmó.
Beatriz Grinsztejn, presidenta de la Sociedad Internacional de Sida y copresidenta internacional de AIDS 2026, sostuvo que el lenacapavir utilizado como PrEP y otros medicamentos de acción prolongada tienen el potencial de transformar la prevención y el tratamiento.
Estos productos, explicó, pueden mejorar la adherencia, reducir las visitas a las unidades médicas y proporcionar protección o tratamiento durante periodos prolongados.
“Estas innovaciones son el resultado de décadas de inversión científica, colaboración y compromiso, y merecen ser celebradas como herramientas esenciales en nuestro camino hacia el fin de la epidemia del VIH”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que ninguna tecnología podrá modificar por sí sola la trayectoria de la epidemia.
“No existe una intervención capaz, por sí sola, de cambiar el curso de la epidemia. No existe una solución mágica”, sostuvo.
Grinsztejn señaló que las respuestas exitosas al VIH siempre han sido integrales, multisectoriales y centradas en las personas, debido a que la epidemia está condicionada por factores económicos, sociales, políticos y estructurales.
Advirtió que las barreras de propiedad intelectual, la disminución del financiamiento mundial para la salud, las restricciones de los presupuestos nacionales y los precios elevados podrían retrasar la introducción y ampliación de los nuevos medicamentos en América Latina y el Caribe.
Las poblaciones clave, añadió, también enfrentan obstáculos como la distancia geográfica, los costos de transporte, los horarios inconvenientes de las clínicas, los sistemas sanitarios fragmentados, la homofobia, la transfobia, el estigma y la discriminación.
“Todavía estamos lejos de alcanzar los objetivos de ONUSIDA utilizando las herramientas que ya están disponibles”, afirmó.
La presidenta de la IAS puso como ejemplo a Brasil, donde estudios han vinculado el programa de transferencias monetarias Bolsa Família con reducciones en la mortalidad relacionada con el sida y las nuevas infecciones por VIH, al mejorar las condiciones de vida.
“La protección social, la educación, la seguridad de los ingresos, el empleo, la vivienda y la inclusión social influyen profundamente en los resultados relacionados con el VIH”, dijo.
Paciente de Kansas City mantiene el VIH en remisión 14 meses sin tratamiento
Un hombre de 21 años mantuvo el VIH en remisión durante 14 meses después de suspender de manera supervisada el tratamiento antirretroviral, tras recibir un trasplante de células madre para tratar una leucemia mieloide aguda indiferenciada.
Durante ese periodo no presentó rebote viral: la carga del VIH permaneció por debajo del límite de detección de 20 copias por mililitro y tampoco se identificaron ADN proviral intacto ni virus capaz de replicarse en las muestras de sangre analizadas, de acuerdo con el estudio 12533 que será presentado en la Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026.
El caso fue denominado “paciente de Kansas City” y representa una remisión sostenida, pero los investigadores todavía no lo clasifican como una curación definitiva.
El seguimiento continuará para determinar si persiste algún reservorio del VIH que no haya sido detectado mediante las pruebas realizadas.
“Es emocionante ver a otra persona sumarse al grupo de quienes han logrado una remisión sostenida del VIH sin tratamiento antirretroviral”, destacó Beatriz Grinsztejn, presidenta de la Sociedad Internacional de Sida y copresidenta internacional de AIDS 2026, durante una conferencia informativa para medios.
Grinsztejn advirtió que estos trasplantes “son procedimientos de alto riesgo para tratar cánceres potencialmente mortales, no curas del VIH aplicables a gran escala”. Sin embargo, señaló que estos casos aportan información relevante para avanzar hacia estrategias de curación más seguras y accesibles.
El paciente recibió en octubre de 2020 un trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas procedentes de una mujer no emparentada, compatible en los 10 marcadores analizados del sistema HLA y portadora de dos copias de la mutación CCR5 delta 32.
Esta alteración genética evita la expresión funcional del correceptor CCR5, una de las principales puertas que utiliza el VIH para ingresar en las células del sistema inmunitario.
Las pruebas realizadas antes del trasplante indicaron que el virus del paciente utilizaba precisamente esa vía de entrada, conocida como tropismo R5.
Antes de iniciar el tratamiento antirretroviral, en 2018, presentaba una carga viral de 2 millones 30 mil copias por mililitro y había alcanzado un nivel mínimo de 23 células T CD4 por microlitro, equivalente a 4 por ciento.
El trasplante se efectuó después de un acondicionamiento mieloablativo con busulfán y ciclofosfamida, un procedimiento destinado a destruir las células de la médula ósea antes de introducir las células de la donante.
Posteriormente alcanzó un quimerismo completo, es decir, sus células sanguíneas fueron sustituidas por las procedentes de la donante, y la leucemia entró en remisión.
El procedimiento tuvo complicaciones. El paciente presentó funcionamiento deficiente del injerto, por lo que recibió un refuerzo de células madre CD34 positivas, así como enfermedad aguda de injerto contra huésped de grado uno en el aparato gastrointestinal, tratada con esteroides.
Después del trasplante, los investigadores dejaron de detectar la expresión del correceptor CCR5 en las células sanguíneas. En febrero de 2025, el paciente inició una interrupción analítica del tratamiento, realizada bajo supervisión médica y con mediciones de la carga viral y de las células T CD4 cada dos semanas.
“Cuando se presentó este estudio de última hora, llevaba 14 meses sin tratamiento antirretroviral, sin rebote viral y sin VIH intacto detectable en la sangre”, explicó Grinsztejn.
Las pruebas para medir posibles reservorios virales se realizaron cuatro veces después del trasplante, incluidas dos ocasiones posteriores a la suspensión del tratamiento.
No se detectaron ADN proviral intacto ni virus competente para la replicación en células mononucleares de sangre periférica obtenidas mediante leucaféresis.
Los análisis tampoco detectaron medicamentos antirretrovirales durante los 14 meses de seguimiento, aunque el protocolo permitió el uso ocasional de profilaxis preexposición oral y el participante la utilizó una vez.
A pesar de la ausencia de rebote viral, continuaron siendo detectables los anticuerpos específicos contra el VIH y las respuestas de las células T frente a las proteínas virales Gag y Env, tanto antes como después de la interrupción del tratamiento.
Este hallazgo indica que el sistema inmunitario conserva señales de exposición al virus, pero no demuestra por sí mismo que el VIH continúe activo o reproduciéndose.
“Reportamos una remisión del VIH-1 sostenida durante 14 meses después de la interrupción analítica del tratamiento”, concluyeron los autores, encabezados por Waleed El Atrouni, del Centro Médico de la Universidad de Kansas.
El estudio fue desarrollado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Kansas, KCCare Health Center, Mayo Clinic y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.
Los especialistas subrayaron que el trasplante no representa una opción para la mayoría de las personas con VIH debido a su toxicidad, sus posibles complicaciones graves y el riesgo de muerte.
En este caso, se llevó a cabo para tratar una leucemia potencialmente mortal y no como terapia ordinaria contra el VIH.
EA