Ciencia y Salud

Cae 14.2 % el número de menores en tratamiento contra el VIH con apoyo directo de PEPFAR

Las cancelaciones de recursos contribuyeron al cierre de mil 714 sitios de servicio.

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El número de niñas y niños menores de 15 años reportados en tratamiento contra el VIH en sitios con apoyo directo de Plan Presidencial de Emergencia para el Alivio del SIDA (PEPFAR, por sus siglas en inglés) disminuyó en 77 mil 163 durante el año fiscal 2025, una caída de 14.2 por ciento respecto de 2024, de acuerdo con un análisis que documentó descensos en 20 de los 21 países evaluados.

“Los datos mostraron que 77 mil niñas y niños menos que viven con VIH se beneficiaron de los servicios de tratamiento apoyados por PEPFAR en 2025, en comparación con 2024. Eso representa una disminución de 14.2 por ciento”, explicó Ramona Godbole, del Instituto de Salud Global de Heidelberg, el Hospital Universitario de Heidelberg y la Clinton Health Access Initiative.

La investigación, titulada Shifts in PEPFAR-supported pediatric treatment: rapid analysis of fiscal year 2025 PEPFAR program data, identificada como resumen 12679, será presentada durante la 26 Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026, que se realizará en Río de Janeiro, Brasil.

El estudio analizó datos públicos del Plan de Emergencia del presidente de Estados Unidos para el Alivio del Sida, conocido como PEPFAR, y se concentró en 21 países que al cierre de 2024 reportaban a más de 2 mil niñas y niños con VIH en tratamiento respaldado por el programa.

El indicador utilizado representa el número de menores atendidos en sitios donde PEPFAR financiaba al menos algún componente de los salarios del personal de salud, insumos, productos médicos o asistencia técnica.

¿Qué países presentaron los mayores descensos?

De los 21 países analizados, 20 registraron una reducción absoluta en la población pediátrica reportada bajo tratamiento con apoyo de PEPFAR. En todos ellos, la disminución proporcional entre menores fue mayor que la observada entre personas adultas.

“Veinte de los 21 países mostraron descensos y, en cada uno de ellos, la reducción del apoyo para niñas y niños en tratamiento fue más pronunciada que la observada entre las personas adultas”, señaló Godbole.

Sudáfrica presentó el mayor descenso: 30 mil 880 niñas y niños menos, equivalente a una reducción de 45 por ciento. Le siguieron Zimbabwe, con 6 mil 809 menos y una caída de 18 por ciento; Kenya, con 6 mil 426 menos, 14 por ciento; y Malawi, con 4 mil 730 menos, 15 por ciento.

Los investigadores compararon los cambios de 2025 con las trayectorias registradas en cada país entre 2019 y 2024.

El análisis encontró descensos que se apartaron de los patrones históricos en Uganda, Haití, Zambia, Sudáfrica y Kenya. India registró la mayor disminución proporcional, de 49 por ciento.

Los resultados cuestionan que la reducción del apoyo pediátrico pueda explicarse únicamente como parte de una tendencia histórica y muestran una contracción en el número de niñas y niños reportados en tratamiento en sitios respaldados directamente por PEPFAR en los países analizados.

“Aunque este análisis no puede decirnos qué ocurrió con el tratamiento de cada persona ni con la cobertura a escala poblacional, los resultados por país sí cuestionan las afirmaciones generales de que el programa se mantuvo estable”, advirtió Godbole.

Los autores precisaron que los datos no permiten determinar qué ocurrió con cada niña o niño ni confirmar que hubiera dejado de recibir medicamentos. Algunos pudieron haber pasado a la categoría adulta, haber sido transferidos a programas financiados por gobiernos nacionales o continuar bajo otras fuentes de apoyo, pero el análisis no permite establecerlo individualmente.

Aun así, consideraron que los resultados requieren investigaciones urgentes en cada país y la restitución de la publicación periódica de datos desglosados por edad.

“Estos resultados y sus limitaciones son precisamente la razón por la que necesitamos un seguimiento urgente sobre el terreno, para asegurarnos de que las niñas y los niños no estén quedando fuera de la atención”, sostuvo Godbole.

También pidió que PEPFAR reanude la publicación regular de información pública desglosada por edad, a fin de determinar si las reducciones continuaron o se estabilizaron.

Cierre de mil 714 sitios de atención 

Una segunda investigación incluida entre los principales hallazgos científicos de AIDS 2026 documentó el cierre de mil 714 sitios de atención en el contexto de las cancelaciones de financiamiento y las nuevas restricciones impuestas a los programas de PEPFAR.

El estudio Measuring PEPFAR Disruptions at Scale: Results from a 46-Country Implementing Partner Survey, resumen 12711, es presentado por sus autores como la primera evaluación a gran escala sobre el impacto de las interrupciones de PEPFAR entre las organizaciones encargadas de ejecutar sus programas.

La encuesta denominada PEPFAR Pulse se realizó entre noviembre de 2025 y abril de 2026 y obtuvo respuestas de 166 organizaciones de 46 países, equivalentes al 23 por ciento de las 708 instituciones que debían recibir financiamiento de PEPFAR en el año fiscal 2025.

Entre las organizaciones con información disponible, 5 de 158, el 3 por ciento, cerraron permanentemente, mientras que 82 de 158, el 52 por ciento, perdieron al menos una subvención o contrato.

“Más de la mitad, 52 por ciento, perdió por completo al menos un financiamiento. Esas cancelaciones contribuyeron al cierre de más de mil 700 clínicas, centros de atención y otros sitios de prestación de servicios entre quienes respondieron la encuesta”, explicó Elise Lankiewicz, de amfAR (Fundación para la Investigación del Sida).

Además, 122 de 158 organizaciones, el 77 por ciento, recibieron instrucciones para restringir sus actividades con el propósito de cumplir nuevas políticas del gobierno estadounidense.

“Algunas subvenciones fueron canceladas, mientras que otras pudieron continuar, pero aun así tuvieron que modificar sus programas para ajustarse a las prioridades de esta administración estadounidense”, señaló Lankiewicz.

Las cancelaciones de recursos contribuyeron al cierre de mil 714 sitios de servicio, incluidos, entre otros, mil 10 establecimientos públicos de salud, 325 puntos de acceso y 126 centros comunitarios de atención directa.

Los servicios destinados a poblaciones con mayor vulnerabilidad frente al VIH fueron los más afectados. El 73 por ciento de las organizaciones que ofrecían atención a poblaciones clave suspendió permanentemente al menos uno de esos servicios.

También dejaron de prestarse servicios comunitarios en 46 por ciento de las organizaciones evaluadas, apoyos socioeconómicos en 49 por ciento y actividades de prevención en 43 por ciento.

Entre las instituciones que proporcionaban tratamiento contra el VIH, 18 de 85, el 21 por ciento, suspendieron permanentemente al menos una actividad de atención clínica.

Las interrupciones también afectaron las cadenas de suministro. Las organizaciones reportaron dificultades para obtener condones en 23 por ciento de los casos, insumos de laboratorio en 23 por ciento, medicamentos para profilaxis preexposición, PrEP, en 22 por ciento, y antirretrovirales en 20.2 por ciento.

El impacto fue mayor entre las organizaciones locales. El 62.9 por ciento perdió al menos un financiamiento, frente al 40.6 por ciento de las organizaciones internacionales. Asimismo, 23.3 por ciento de las instituciones locales reportó cierres de sitios, en comparación con 5.9 por ciento de las internacionales.

“Estas pérdidas golpearon con mayor fuerza a las organizaciones locales, que tuvieron una probabilidad significativamente mayor que las instituciones internacionales de perder financiamientos y cerrar sitios de prestación de servicios”, afirmó Lankiewicz.

Incluso entre las organizaciones que conservaron sus recursos, la mayoría modificó su operación: 61 por ciento eliminó o evitó determinado lenguaje, otro 61 por ciento suspendió algún servicio y 44 por ciento dejó de atender a poblaciones específicas para mantener el financiamiento.

“El PEPFAR que sobrevivió no es necesariamente el PEPFAR que existía antes”, advirtió Lankiewicz, al explicar que las restricciones modificaron los programas incluso en organizaciones que conservaron sus recursos.

Los autores concluyeron que las modificaciones al financiamiento y a las políticas estadunidenses generaron alteraciones en todo el sistema PEPFAR, con efectos desproporcionados en organizaciones locales y poblaciones clave, lo que amenaza la continuidad de los servicios y los avances alcanzados en el control del VIH.

“Nuestros hallazgos no documentan un colapso, sino un estrechamiento de los servicios de PEPFAR, concentrado en las poblaciones y los programas que, a largo plazo, suelen decidir si el control de la epidemia se gana o se pierde”, detalló Lankiewicz.

LJ

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Blanca Valadez
  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.
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