Las elecciones legislativas de este 3 de noviembre se han convertido en un referéndum nacional sobre los primeros dos años del segundo mandato de Donald Trump, quien pidió reiteradamente a los estadunidenses votar como si él estuviera en las boletas.
Su presidencia domina la conversación electoral y representa tanto el principal instrumento de movilización republicana como el mayor incentivo para sus adversarios.
Una encuesta del Pew Research Center encontró que el 63 por ciento de los electores considera a Trump un factor en su voto para el Congreso: el 44 por ciento piensa emitir su boleta en su contra y solamente el 19 por ciento a su favor.
La batalla por Washington: ¿quién controlará el Congreso?
Están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de 35 puestos del Senado —33 elecciones ordinarias y dos especiales, en Ohio y Florida—, además de 36 gubernaturas y miles de cargos estatales y locales.
Los republicanos llegan a las elecciones con el control del Congreso, pero con una mayoría estrecha en la Cámara Baja: 218 republicanos, 214 demócratas, un independiente alineado con los republicanos y dos escaños vacantes.
Los demócratas necesitan conquistar solo tres escaños netos o al menos 218 puestos en la nueva Cámara para asegurar la mayoría.
En el Senado, los republicanos tienen 53 escaños frente a 45 demócratas y dos independientes aliados con estos últimos.
Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro puestos para alcanzar 51 votos, dado que el vicepresidente republicano desempata un Senado dividido 50-50.
Las encuestas: ¿quién lleva la delantera?
Un promedio de cinco agregadores de sondeos, actualizado el 30 de octubre por US Polling Data, coloca a los demócratas con 51.7 por ciento de las preferencias frente a 43.1 por ciento de los republicanos, una diferencia de 8.6 puntos porcentuales.
Las encuestas estatales revelan un panorama más competitivo. En Texas, un sondeo de CNN/SSRS realizado entre el 20 y el 27 de octubre colocó al demócrata James Talarico con 49 por ciento frente a 43 por ciento del republicano Ken Paxton en la elección al Senado.
En la gubernatura texana, CNN encontró una ventaja de apenas dos puntos para Greg Abbott sobre Gina Hinojosa, mientras Quantus le otorgó seis.
Economía: la principal preocupación de los votantes
La economía se ha convertido en el campo de batalla de las elecciones legislativas. Según Pew Research Center, el 84 por ciento de los electores registrados considera la economía un asunto muy importante para decidir su voto, incluyendo al 88 por ciento de quienes respaldan a los demócratas y al 82 por ciento de los simpatizantes republicanos.
El costo de los alimentos, la gasolina, la electricidad, la vivienda, los seguros y la atención médica pesa directamente sobre las decisiones familiares, pero también temas como la migración y el futuro de la democracia.
El voto latino: una fuerza política decisiva
El descontento de los hispanos con Trump representa uno de los fenómenos electorales más notorios de 2026. Después de que el republicano obtuviera 48 por ciento del voto latino en 2024, su aprobación entre los electores hispanos registrados cayó a 24 por ciento, según la encuesta de Pew.
El estudio encontró que el 55 por ciento considera su voto legislativo como un sufragio contra Trump, frente al 14 por ciento que lo identifica como un voto de respaldo.
Entre los hispanos que apoyaron al presidente en 2024, el nivel de aprobación de Trump descendió de 93 por ciento que tuvo al inicio del segundo mandato a 57 por ciento actualmente.
Los precios de los alimentos, el empleo, la gasolina, las deportaciones, las redadas de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, por su sigla en inglés) y las detenciones de inmigrantes encabezan sus preocupaciones.
Las contiendas clave por el Senado y Cámara de Representantes
La batalla por el Senado se concentra en siete estados donde Cook Political Report considera que no existe un favorito definido.
En Texas, además de Talarico ante Paxton, en Michigan, Abdul El-Sayed enfrenta a Mike Rogers; en Maine, el demócrata Troy Jackson disputa la reelección de Susan Collins; en Alaska, Mary Peltola desafía a Dan Sullivan.
En Ohio, el exsenador Sherrod Brown busca regresar al Capitolio derrotando a Jon Husted; en Kansas, Adam Hamilton enfrenta al republicano Roger Marshall; y en Iowa, Josh Turek compite contra Ashley Hinson.
En la Cámara Baja, Cook identifica 18 distritos empatados en competitividad (Toss Up), de los cuales 14 están actualmente representados por republicanos y cuatro por demócratas.
Las gubernaturas más disputadas, además de Texas, son Georgia, donde la demócrata Keisha Lance Bottoms enfrenta al republicano Rick Jackson; Nevada, con el gobernador republicano Joe Lombardo frente al demócrata Aaron Ford; y Kansas, donde Cindy Holscher y Ty Masterson disputan la sucesión de la demócrata Laura Kelly.
También destacan Ohio, con Amy Acton contra Vivek Ramaswamy; Wisconsin, con David Crowley frente a Tom Tiffany, y Michigan, con Jocelyn Benson contra John James.
En California, el demócrata Xavier Becerra (de padres mexicanos) mantiene una amplia ventaja sobre Steve Hilton.
Los votantes indecisos: ¿quiénes podrían inclinar la balanza?
Millones de estadunidenses todavía no habían decidido su voto al comenzar octubre o contemplaban apoyar a terceros candidatos, y su comportamiento podría alterar el desenlace de las contiendas más cerradas.
Según Pew, el 15 por ciento de los votantes registrados se declaraba indeciso sobre su candidato a la Cámara de Representantes, mientras otro cinco por ciento prefería una alternativa distinta de los dos grandes partidos.
El porcentaje de indecisión llegaba a 27 por ciento entre quienes se identifican como independientes o pertenecientes a otros partidos, 21 por ciento entre los electores de 18 a 29 años y 18 por ciento entre los latinos.
En una elección legislativa, unos cuantos miles de electores pueden cambiar el resultado en un distrito competitivo.
Voto anticipado: ¿se perfila una participación histórica?
La participación anticipada muestra señales de una movilización inédita.
Una recopilación de los datos del Election Lab, de la Universidad de Florida, situó el total nacional en aproximadamente 49.6 millones de votos anticipados, incluyendo sufragios presenciales y boletas devueltas por correo.
La guerra de los dólares electorales
Las elecciones de 2026 se desarrollaron en medio de una de las campañas publicitarias más costosas de la historia estadunidense.
Según el Wesleyan Media Project, el gasto en anuncios para contiendas al Senado, la Cámara de Representantes y las gubernaturas superó los 7 mil 100 millones de dólares durante el ciclo electoral, incluyendo casi mil 400 millones gastados solo en las dos semanas más recientes analizadas.
También identificó al menos 289 anuncios políticos únicos generados o modificados mediante IA, con un gasto publicitario superior a 187 millones de dólares, y más del 90 por ciento correspondió a candidatos, comités u organizaciones alineadas con los republicanos.
El fantasma del fraude
Las acusaciones de fraude electoral han regresado al centro de la confrontación política, aunque no existen pruebas de una conspiración generalizada capaz de alterar los resultados de las elecciones estadunidenses.
El Departamento de Justicia desplegará más de mil monitores federales, potencialmente en los 50 estados, pero organizaciones defensoras del derecho al voto planean enviar miles de vigilantes a las casillas para documentar actos de intimidación.
La noche electoral
La noche del martes 3 de noviembre comenzará a ofrecer pistas sobre el rumbo de la elección desde las primeras horas, pero los resultados más importantes llegarán escalonadamente.
Si tomamos el horario del centro de México, las primeras urnas cerrarán a las 17:00 horas en zonas de Indiana y Kentucky. A las 18:00 finalizarán en Georgia, uno de los estados clave para el Senado; media hora después lo harán en Carolina del Norte y Ohio.
A partir de las 19:00 comenzarán a publicarse resultados de territorios decisivos como Maine, Michigan, Kansas, Texas y Pensilvania, aunque algunas entidades con varios husos horarios cerrarán sus centros de votación más tarde.
A las 20:00 llegará otra ola de resultados, incluyendo Iowa, y a las 22:00 horas cerrarán las urnas de California y Washington.
La posibilidad de una noche sin resultados definitivos, por lo cerrado de la competencia, es real y no representa necesariamente una anomalía.
¿Qué significa una victoria republicana o demócrata?
Una victoria republicana en ambas cámaras representará un espaldarazo político para Donald Trump y fortalecería su capacidad para gobernar durante la segunda mitad del mandato. El Presidente conservará aliados legislativos para aprobar presupuestos, impulsar reformas fiscales, defender sus prioridades de inmigración y seguridad nacional y continuar la confirmación de jueces y funcionarios.
Una victoria demócrata, especialmente en la Cámara de Representantes, modificaría el equilibrio de fuerzas en Washington. La oposición tendría mayores facultades para dirigir comités, convocar audiencias, exigir documentos, investigar las actuaciones del gobierno y bloquear legislación respaldada por la Casa Blanca.
Entre los asuntos susceptibles de escrutinio figuran las operaciones migratorias, los contratos federales, los conflictos de intereses, las decisiones militares y las políticas presupuestarias.
También podría surgir una nueva ofensiva de juicio político contra Trump e investigaciones de sus negocios familiares.
Si los demócratas conquistan también la Cámara Alta, podrán controlar el proceso de confirmación de numerosos nombramientos presidenciales.
ksh