Uno de los casos más mediáticos de Argentina ha tenido un nuevo giro, ya que el Jurado de Enjuiciamiento resolvió destituir a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, al considerar que incurrieron en mal desempeño y negligencia grave durante la investigación del crimen de Nora Dalmasso.
El crimen de Dalmasso es uno de los feminicidios que la sociedad civil cataloga como “sin resolver”, ya que ha tenido diversas hipótesis sobre quién pudo ser el responsable de la muerte de Nora. Además, la investigación se alargó durante dos décadas sin dar con un autor definitivo.
Tres destituciones por el caso Dalmasso, pero sin una sentencia definitiva
La decisión se conoció este miércoles 6 de mayo pasadas las 22:00 horas, tras escuchar los alegatos de las partes. En esa instancia, la fiscal general adjunta Betina Croppi había solicitado la remoción de los tres funcionarios y sostuvo que las irregularidades en la causa “están probadas”.
La reciente destitución de los tres fiscales que lideraron las distintas etapas de la instrucción por el crimen de Nora Dalmasso marca un punto de no retorno. La medida, fundamentada en el mal desempeño y la negligencia manifiesta, intenta ser un bálsamo de rigor ante una sociedad que vio cómo la escena del crimen fue pisoteada y la dignidad de la víctima, expuesta al escarnio público.
Un laberinto de errores y una escena contaminada
Desde aquel 26 de noviembre de 2006, cuando Nora fue hallada en su casa de Villa Golf, en Río Cuarto, la investigación pareció destinada al fracaso. El cuerpo presentaba signos de un estrangulamiento manual y con el cinto de su bata, pero antes de que los peritos pudieran trabajar con rigor, la habitación ya había sido transitada por allegados y hasta un sacerdote.
Esa contaminación inicial fue el pecado original de una causa que desfiló por hipótesis que rayaron en lo novelesco: desde el "perejil" Gastón Zárate —el pintor de la casa—, pasando por el propio hijo de Nora, Facundo Macarrón, hasta llegar a la imputación del viudo, Marcelo Macarrón, como presunto autor intelectual de un crimen por encargo mientras jugaba al golf en Uruguay. En todos los casos, la falta de evidencia científica sólida y el desvío hacia la vida privada de Dalmasso fueron la constante.
La absolución del viudo y el fin de la vía judicial
El colapso definitivo ocurrió en 2022. Tras un juicio oral extenuante, Marcelo Macarrón fue absuelto. La fiscalía no pudo probar la existencia de un sicario ni presentar un hilo conductor que conectara al viudo con el asesinato. El tribunal no tuvo otra opción que declarar la inocencia, dejando oficialmente el caso en un limbo jurídico del que parece imposible salir.
Hoy, con la remoción de los fiscales, se admite implícitamente que la justicia no estuvo a la altura. A casi 20 años, el crimen de Nora Dalmasso se consolida como una herida abierta en la provincia de Córdoba: un expediente de miles de páginas que, irónicamente, no tiene un solo nombre para señalar al responsable de la muerte en el cuarto de Villa Golf.