Internacional
  • A 10 años del Brexit: el Reino Unido es más débil y se ha fortalecido la ultraderecha

  • El Brexit hizo colapsar el sistema político británico, que se ha vuelto caótico e impredecible, de acuerdo con el escritor y periodista inglés Philip Willan.
El entonces primer ministro británico, Boris Johnson, se dirige a sus seguidores antes de subir a un autobús de campaña electoral en Manchester. | AP

M+.- A 10 años del referéndum que determinó el triunfo del Brexit o salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), el país ha “quemado” a primeros ministros, el último Keir Starmer, en un caos político sin precedentes y cuando es también más débil en términos económicos, mientras la ultraderecha antiinmigración se ha reforzado.

Con 51.8 por ciento de los votantes a favor y 48.11 en contra, el 23 de junio de 2016 el Reino Unido decidió abandonar la UE, a la que se había adherido en 1973 después de largas y complejas negociaciones que le permitieron obtener un estatus especial, con diversos privilegios respecto a los propios países fundadores.

Alcanzar el acuerdo final del Brexit llevó casi cuatro años de tratativas, por lo que el “divorcio” formal de la UE llegó hasta el 31 de enero de 2020 y la salida económica —del mercado único y de la unión aduanera— en 2021.

Una década después del referéndum, el ahora primer ministro dimisionario, el laborista Keir Starmer (quien anunció su renuncia este 22 de junio) reconoció -en una entrevista con la BBC- que el Brexit ha causado “un daño profundo” a la economía británica y, para mitigarlo, había iniciado un progresivo acercamiento comercial con Bruselas.

Sus compatriotas parecen darle la razón, pues un reciente sondeo de YouGov reveló que 58 por ciento de los británicos considera que fue un error abandonar la UE, mientras únicamente 29 por ciento cree que fue una decisión correcta. Otros estudios citados por el diario The Economist sugieren que si hoy tuviera lugar un referéndum contra revertir el Brexit, 68 por ciento de los ciudadanos sería favorable a regresar a la UE.

El impacto económico

Según la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por su sigla en inglés) del Banco de Inglaterra, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita británico es actualmente entre 6 y 8 por ciento más bajo de lo que sería si el país no hubiera abandonado la UE, mientras la OBR (Oficina de Responsabilidad Presupuestaria) estima que el Brexit redujo en cuatro por ciento el potencial de crecimiento nacional.

Además, de acuerdo con el Instituto de Investigación Económica de la Universidad de Stanford, las inversiones en el Reino Unido se han reducido entre 12 y 18 por ciento en la última década, el empleo ha caído entre tres y cuatro por ciento a causa de “una demanda más baja y una incertidumbre más alta”, al tiempo que las cadenas de suministro y la burocracia se han vuelto más complejas.

El exprimer ministro John Major, uno de los más acérrimos críticos del Brexit, subrayó que el país es ahora “más pobre y más débil” y llamó a regresar al mercado único europeo, en espera de una nueva generación que pueda hacer retornar al Reino Unido a la UE; un objetivo que por el momento es considerado “imposible” por los expertos.

Inestabilidad política

El Brexit hizo colapsar el sistema político británico, que se ha vuelto caótico e impredecible, dice a MILENIO el escritor y periodista inglés Philip Willan, colaborador del diario The Times de Londres.

Resalta que en la última década el Reino Unido ha cambiado seis primeros ministros, comenzando por el conservador David Cameron, quien tuvo la idea de convocar el referéndum para debilitar al ala euroescéptica dentro de su partido, pensando que la salida de la UE sería rechazada, y terminó arrollado por los resultados.

Al día siguiente de haber perdido, Cameron renunció y fue sustituido por Theresa May, quien dimitió en mayo de 2019 luego de que el Parlamento rechazara el texto preliminar para el Brexit acordado entre Londres y la UE.

Siguió como jefe de Gobierno el entonces líder del Partido Conservador y exalcalde de Londres, Boris Johnson, euroescéptico, quien fue elegido con la mayor victoria parlamentaria para los conservadores desde 1987.

Bajo su gobierno, el Brexit se concretó en enero de 2020, pero luego de una serie de escándalos, Johnson renunció en 2022 y fue sustituido por quien había sido su ministra de Exteriores, Liz Truss, la cual encabezó el gobierno más breve en la historia del país (de 44 días de duración).

Fue sucedida por Rishi Sunak, incapaz de evitar la debacle de su partido, derrotado por el entonces opositor Partido Laborista liderado por Starmer en las elecciones generales de julio de 2024, que pusieron fin a 14 años de gobierno conservador.

“Con el brexit se dio una ‘italianización’ de la política británica, que antes era estable, con un primer ministro que podía durar 20 años. Era un sistema muy consolidado, estable, con dos grandes partidos que dominaban y no había espacio para otras fuerzas pero después, de golpe, la situación se ha vuelto muy caótica”, dice Willan.

Resalta que muchos de quienes votaron a favor de abandonar la UE en realidad expresaron su enojo y frustración contra la élite política de la época.

“Votaron a favor del brexit en base a un prejuicio, por el enojo contra la élite privilegiada que no se preocupaba por la gente común”, subraya.

Recuerda que los propagandistas del brexit también abogaban por la necesidad de cerrar con Europa y explotar la relación privilegiada con Washington, pero, resalta, con Estados Unidos de Donald Trump ya no existe ninguna amistad histórica con el Reino Unido.

Acercamiento con Bruselas

En crisis desde el primer día y carcomido por varios escándalos (como haber nombrado embajador en Washington a Peter Mandelson, amigo y cómplice del pederasta Jeffrey Epstein), Starmer anunció su dimisión luego de que su compañero de partido Andy Burnham, alcalde de Manchester, ganó el 18 de junio una elección especial en Makerfield, lo que le permitió entrar en el Parlamento, requisito indispensable para convertirse en el nuevo primer ministro.

El ahora jefe de gobierno dimisionario (hasta que en las próximas semanas se realicen primarias entre los laboristas, casi seguramente ganadas por Burnham) había previamente declarado que, con la incertidumbre vinculada a la presidencia de Trump, es interés nacional tener una relación más sólida y estrecha con Europa.

Para ello, Londres prepara estos meses una ley marco ambiciosa, el “Acuerdo de reajuste entre la UE y el Reino Unido”, con la finalidad de facilitar el comercio, reducir los costos burocráticos para las empresas y, en consecuencia, abaratar los precios para los consumidores.

Esa normativa es un resultado de la primera cumbre post-Brexit celebrada en mayo de 2025 y en la cual Gran Bretaña y la UE suscribieron un acuerdo de eliminación de barreras comerciales, mayor cooperación pesquera, apertura a la movilidad de los estudiantes y asociación de los respectivos ejércitos frente a la amenaza rusa.

El 16 de junio, Starmer anunció que la segunda cumbre entre su país y la UE se celebrará el próximo 22 de julio, pues su gobierno tiene la intención de “restablecer nuestras relaciones y llevar a Gran Bretaña al centro de Europa”.

Sin embargo, Bruselas ha sido clara: Londres no podrá obtener un acceso privilegiado al mercado único sin aceptar las cuatro libertades de la UE, es decir, la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

En particular, dice Willan, la libre circulación de personas es un tema políticamente delicado para el actual gobierno, pues puede alimentar la plataforma antiinmigración del ultraderechista partido Reform Uk, de Nigel Farage, quien sueña con llegar a Downing Street 10, la residencia del gobierno.

M+

La migración, un tema candente en el Reino Unido

Willan recuerda que quienes hacían campaña a favor del brexit también decían que era necesario que Gran Bretaña recuperara el control de sus fronteras. Pero ello no ha sucedido y, en cambio, la situación es más caótica, con las barcazas con inmigrantes que cruzan el canal de la Mancha que ya no son detenidas, ni controladas por los franceses, como lo eran cuando Gran Bretaña formaba parte de la UE.

“Además se ha registrado un crecimiento de inmigrantes de lugares lejanos, como Asia y África, mientras ha decrecido el arribo de jóvenes europeos que iban a estudiar o a trabajar y que culturalmente estaban más cerca de los británicos. Los inmigrantes actuales son más pobres y dispuestos a realizar trabajos más humildes y pesados por lo que la idea de fomentar una economía que atrajera a las personas mas preparadas y brillantes se ha quedado en eso, en una idea”, señala.

En ese contexto se ha reforzado el partido de Farage, que en las elecciones administrativas del pasado 9 de mayo desplazó al bipartidismo tradicional en diversas zonas, venció en al menos 14 municipios y superó los mil 400 concejales, número similar a los perdidos por los laboristas.

El líder de Reform UK ha puesto la inmigración al centro de su agenda política y “busca dar la idea de que los británicos blancos son una minoría bajo asedio, como lo hacen los trumpistas en Estados Unidos, pero ese tema puede salir fuera de su control”, señala Willan.

Un Brexit incompleto y sus desafíos

Torquil Dick Erikson, escritor y periodista alguna vez cercano a Farage, se ha distanciado del líder de Reform UK porque, dice en entrevista con MILENIO, ha elegido a un multimillonario musulmán como su “Head of Policy” (director de Política) y ha atacado al aún más extremista activista antimigracion Tommy Robinson.

Colaborador de diarios como The Financial Times, Dick Erickson advierte que la “gran amenaza” que ahora se cierne sobre la libertad de los ingleses no viene tanto de la UE, como de la islamización del país, favorecida por los laboristas, que, asegura, deben su mayoría “al apoyo del disciplinado voto en bloque de 4 millones de electores musulmanes”.

De cualquier manera, Dick Erikson atribuye los problemas existentes a 10 años del referéndum sobre el brexit a que el programa de abandono de la UE no se ha cumplido rigurosamente mientras no se detiene la llegada de inmigrantes ilegales, muchos de ellos musulmanes.

“Los británicos seguimos sujetos al Mandato de Arresto Europeo. Esto significa que cualquier fiscal de cualquier país de la UE puede ordenar el arresto de cualquiera en Gran Bretaña y trasladarlo a Europa continental con acusaciones para las cuales no es necesaria evidencia, ni pueden ser demostradas ni debatidas en ningún tribunal del Reino Unido”, argumenta.

Dice que, para completar el Brexit, Londres debería liberarse del Mandato de Arresto Europeo y el Parlamento tendría que modificar la Ley sobre la extradición de 2003, que disciplina los procedimientos en la materia.

“Solamente así podremos volver a ser un pueblo libre e independiente”, concluye.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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