El Moscow Fashion Week, que se celebró en la capital rusa adoptó un sello latinoamericano a través de la participación de la marca nicaragüense de Brisa Hernández —presentada por Nicaragua Diseña— la cual presentó sus más recientes creaciones que integran su colección Bod E Gon.
A través de 20 looks, la diseñadora proyectó su inspiración materializada en atuendos para hombre y mujer que reinterpretaban el bodegón (naturaleza muerta); por lo que los diseños se conformaron de siluetas escultóricas, texturas de diversos gramajes, raíces secas y otros elementos naturales que crearon una atmósfera muy especial al recorrer la pasarela y adentrar al público al ambiente natural que propuso Hernández.
"Con Bod E Gon quise trasladar el bodegón al cuerpo humano, reinterpretándolo como una composición viva de formas, texturas, volumen y materia", comentó la creativa respecto a su nueva propuesta.
La diseñadora agradeció la oportunidad porque representa una gran plataforma para ella.
"Creo que la Semana de la Moda de Moscú se está convirtiendo en una plataforma importante porque abre puertas a diseñadores emergentes de todo el mundo, creando un espacio para el intercambio cultural y profesional", precisó.
Los participantes rusos en Moscow Fashion Week también exploraron la intersección entre la moda y el arte, tal fue el caso del diseñador Evgeniy Sinitsa, conocido por sus amplias colaboraciones con teatros y museos; para esta edición de la fiesta de la moda presentó pinturas clásicas reinterpretadas como arte textil para vestir.
Bajo el nombre Slava Zaitsev exhibió su primera colección de Alta Costura de la mano del diseñador Nikolai Krasnikov rindiendo homenaje al legado de la casa mediante una artesanía meticulosa que concentra los elementos de su cultura.
Mientras que la marca Gapanovich dio a conocer una colección que se distingue por la fusión de texturas naturales y el tradicional encaje de Yelets con siluetas contemporáneas.
La colección "Keepers of Rhea" de Verejas fue otra de las colecciones que se vio en la pasarela rusa y que nutrió del archivo de ocho años de la marca, integrando el upcycling (reutilización creativa), el tejido a mano complejo y materiales vintage en una mitología visual coherente.
Ianis Chamalidy, quien llevó su sensibilidad a la pasarela, se inspiró en culturas antiguas y presentó una paleta de colores que evoca el origen de la luz: tonos profundos de la noche y la tierra, la piedra, la arena y el cielo al amanecer, provocando la autorreflexión.
LA PROYECCIÓN DE LA PASARELA MOSCOVITA
La importancia de llegar a una audiencia internacional —una oportunidad que Moscú ofrece a las marcas independientes— también es destacada por los expertos de BRICS+ Fashion Summit, que se celebra en la capital simultáneamente.
Pietro Polit, fundador y director de la Semana de la Moda de Quito (Ecuador), afirmó: "La Semana de la Moda de Moscú puede aportar algo sumamente valioso: un contexto internacional. Un diseñador que presenta una colección junto a marcas de diferentes países ya no es evaluado únicamente como un diseñador ecuatoriano", sino que alcanza una posición internacional.
AJR