Hace muchos años se construyó un puesto de observación militar, que cuidara el puerto de las amenazas, sobre todo de piratas e invasores, eligiendo la cima del Cerro del Vigía y a 75 metros sobre el nivel del mar para la construcción.
Tiempo después se convirtió en un centro meteorológico y sismológico, uno de los más importantes del país en los tiempos de Porfirio Díaz.
Hoy en día es un parque turístico con una de las mejores vistas de ‘La Perla del Pacífico’, que ofrece una excelente conexión entre naturaleza, historia y postales para que tu Instagram luzca espectacular.
Las mejores vistas de Mazatlán
Desde que llegas al Observatorio te das cuenta de la vista que te espera, aunque cuando llegamos el sol estaba en su punto máximo, el subir fue una gran experiencia, pero primero un pequeño video que nos cuenta la historia de la ciudad te da la bienvenida.
Asimismo, la historia de Cavendish se muestra ante nosotros, uno de los piratas más famosos, quien utilizó las costas del puerto para esconderse, e incluso está la leyenda que su tesoro aún se encuentra en las tierras mazatlecas.
Mientras subíamos por el funicular logramos ver algunas ballenas a lo lejos, poco a poco la vista de la costa se abría entre nosotros regalándonos la primera gran postal.
Aviario, iguanario y hasta el museo de la ballena
Lo maravilloso de este lugar no es solo las vistas, ni su historia, sino el poder convivir con las aves que han sido rescatadas del tráfico ilegal, algunas lastimadas, otras preparándose para ser liberadas.
Podemos encontrar desde guacamayas hasta tucanes, mientras que en el iguanario podemos también disfrutar de la maravilla de diversos reptiles, hasta algunas tortugas en peligro de extinción.
Asimismo, el museo de la ballena es una instalación relativamente nueva que se une al observatorio y nos regala una experiencia única con esqueletos de diversos mamíferos marinos e incluso experiencias inmersivas.
Museo de la revolución y la mejor vista en el bar
Al subir encuentras lo que era el centro meteorológico, con una gran colección, que ha sido donada por varios habitantes de la ciudad, con objetos de la época revolucionaria, donde podemos encontrar armas, camas, bicicletas e incluso un viejo faro.
También el propio bar es un atractivo, en una terraza que nos regala los mejores atardeceres y nos hace entender por qué se llama La Perla del Pacífico.
También es el punto final de una de las tirolesas más grandes del mundo, la cual proviene desde el faro hasta el observatorio.
Para asistir puedes agendar tus boletos a través del sitio oficial, en donde tú decides si incluyes el museo o solo la visita al observatorio.