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Jueves , 21.02.2019 / 04:42 Hoy

La marca imborrable de la Antártida Parte 2

Viajes

Nadar con una foca leopardo, o colgar de una grieta, el desierto helado tiene encanto.
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En 2013, Julio De Laffitte, millonario por esfuerzo propio, conducía a su casa después de una cena en la Costa Dorada de Australia, donde los políticos estuvieron hablando sobre cómo arreglar la economía cuando de repente pensó.

¿Qué pasaría si pudiera lograr que un grupo de empresarios e inversionistas pasen al menos una semana juntos en un lugar sin cobertura de teléfonos móviles para pensar formas más inteligentes de impulsar la prosperidad del país?

“Quería llevar a las personas al borde de ellos mismos”, dice. Buscó a un operador de recorrido para la Antártida y dijo que le gustaría reservar un barco completo.


A principios de 2015, De Laffitte partió durante 11 días con más de 100 personas al Círculo Antártico.

“Fue increíble”, dice. “Había personas tan jóvenes como de 19 años y tan grandes como de 86 años, 51 por ciento eran hombres, 49 por ciento mujeres”.

La empresa requirió un desembolso de más de dos millones de dólares australianos y cada participante pagó miles de dólares por un camarote. El tipo de gente abarcaba desde empresarios establecidos con compañías de miles de millones de dólares hasta jóvenes fundadores de startups de tecnología.

Cada día, entre excursiones en barco para ver focas y pingüinos, había talleres de lluvia de ideas en los que las personas expresaban sus propuestas en lo que De Laffitte llamó una “Madriguera de Dragones con amabilidad”.

El resultado, dice, fue la formación de docenas de negocios, la inversión de 15 millones de dólares australianos y el patrocinio de 32 millones de dólares australianos.

El fundador de una compañía de drones comerciales obtuvo un respaldo para una empresa, en la cual De Laffitte cree que ahorrará “millones de dólares de ineficiencias”. Otros decidieron digitalizar sus negocios o crear sucursales en nuevas operaciones.

Desde entonces De Laffitte organizó un viaje similar al Amazonas. Este año se dirige a África y el próximo tiene la mira en la India. Pero al año siguiente, “vamos a hacer una nueva visita a la Antártida”, dice. “Cien por ciento seguro”.

John Wilton-Davies era un consultor financiero de 44 años en Exeter con dos hijos pequeños cuando un día decidió que quería esquiar solo desde la costa de la Antártida hasta el Polo Sur.

“Creo que la palabra ‘crisis de la mediana edad’ lo resume bastante bien”, dice, al explicar que sintió una necesidad de aventura “antes de que la vida familiar succionara mi mediana edad”.

Habría sido solo la sexta persona en lograr esa hazaña tan agotadora en solitario, y el de mayor edad. Pero como suele ser el caso en la Antártida, las cosas no ocurrieron según lo planeado.

Al principio todo fue bien. Su esposa le mostró “su apoyo en gran medida”, a pesar de que la empresa -que incluía viajes de entrenamiento al Ártico- lo alejó de la vida familiar durante meses y le costó decenas de miles de libras.

Llegó al hielo a finales de 2006 y al principio pensó que su mayor problema sería el aburrimiento.

“Solo caminas por tu cuenta todos los días sin nadie con quien hablar, nada que escuchar”, dice. “En todo el tiempo vi dos aviones y ni un solo ser vivo, ni un pájaro, ni un insecto”.

Alrededor de 35 días después, se topó con problemas cuando sus esquís atravesaron repentinamente el suelo y se horrorizó al ver que por debajo había huecos azules que “desaparecían en la distancia”.

Se había topado con un área llena de grietas, una situación aterradora por sí sola. Sobrevivió y continuó durante casi un mes más, pero, finalmente, una mezcla de mal tiempo y otros factores conspiraron para obligarlo a detenerse, a tan solo 70 millas (112 kilómetros) del Polo Sur.

“Es probable que fácilmente sea la persona que caminó más lejos sin lograr llegar a donde quería”, dice.

¿Entonces iría de nuevo? “Me encantaría, pero es un lugar muy caro”, dice.

“Lo que estaría bien es si un cliente rico y amable llegara y dijera: ‘Tienes experiencia en esto, ¿serías mi guía?’ Entonces estaría encantado”, expresó De Laffitte.




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