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Domingo , 24.03.2019 / 00:25 Hoy

Elige con certeza tu carrera

Te compartimos cuatro claves para que desde el inicio escojas qué quieres ser de grande sin errarla.

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Se dice mucho que elegimos con más cuidado los electrodomésticos de nuestra casa -qué capacidad poseen, consumo de luz, garantía- que la carrera profesional. Y es que somos malos consumidores de la educación, especialmente la educación superior. No en balde 40% de los egresados universitarios no ejerce su carrera, o al menos no de forma directa, mientras que 1 en 5 estudiantes universitarios cambia de carrera a medio camino

En efecto, es común ver que jóvenes y sus padres elijan carreras con base en cuál es la “más conocida” o “más respetable”, en dónde tienen a un pariente o primo estudiando, en cuál programa es más fácil la admisión o más barata la colegiatura, o incluso cuál es la opción privada y elegirla solo por esa razón.

En realidad, elegir una carrera de manera sabia requiere de un esfuerzo adicional pequeño. Es cuestión de saber qué preguntas hacer al momento de sentarse con alguno de los representantes de la universidad, facultad o carrera. Aquí se cubren varias recomendaciones en ese sentido.


1) Las habilidades que se obtendrán

La Encuesta Nacional de Egresados (ENE) 2017, disponible en www.profesionistas.org.mx y en www.opinionpublicauvm.mx, encontró que a lo largo del país, son cinco las habilidades que los universitarios señalan como más útiles en su vida profesional: comunicación verbal, toma de decisiones, trabajo en equipo, liderazgo y redacción.

A su vez, la ENE también le preguntó a los egresados cuáles habilidades consideran que habría que fortalecer en los planes de estudio, de acuerdo con su propia experiencia laboral. Y aquí destacan: idiomas –comenzando por el inglés-, negociación, manejo de software especializado (según el área profesional) y liderazgo.

De modo que al elegir una carrera, habría que investigar de qué manera el plan de estudios cubre el mayor número de estas habilidades, haciéndole las siguientes preguntas a los representantes de la institución:

• ¿Se recurre cotidianamente a presentaciones y discusiones en clase? ¿Cómo se fortalecen las habilidades de comunicación y redacción de los estudiantes?

• ¿Se estudian herramientas de toma de decisiones en algún momento de la carrera?

• Independientemente de lo “técnica” que sea la carrera, ¿se cubren aspectos de liderazgo, útiles en cualquier esfera profesional?

• ¿Cuántos de los trabajos y proyectos se realizan en equipo? ¿Cuántas actividades extracurriculares ofrece la universidad, donde también se ejercitan el liderazgo y trabajo en equipo?

• El inglés, ¿se estudia como parte de la currícula? ¿Se presenta algún examen estandarizado –TOEFL, First Certificate, IELTS, BULATS— hacia el final de la carrera? Alcanzar alguna puntuación en un examen así, ¿es forzoso para graduarse?


2) La colocación de egresados

En varios países se ha comenzado a exigir que las universidades le provean a sus clientes potenciales un “reporte de empleo” que describa con veracidad dónde consiguen empleo los egresados, cuánto tiempo se tardan en hacerlo y el ingreso salarial promedio. Esto ayuda a los jóvenes y padres de familia a evaluar mejor no sólo a la institución educativa y la calidad de su vinculación con el mercado laboral, sino también el tipo de carrera que se estudiará.

En México, esta costumbre no ha tomado raíz todavía, pero bien harían los consumidores de la educación en comenzar a exigirle a las universidades un poco más de información sobre la colocación laboral de sus egresados. Que es finalmente uno de los desenlaces más importantes –no el único, pero sin duda relevante– de la educación superior.

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Aquí también vale la pena considerar una métrica en particular: el retorno sobre la inversión. Este indicador refleja si la percepción salarial es buena en comparación con la colegiatura que se pagó (suponiendo que haya sido una institución privada; alternativamente, se pueden considerar los gastos de manutención y útiles necesarios para asistir a una institución pública).

Para calcular el retorno, se toma la percepción salarial anual bruta –sin restarle impuestos– del recién egresado y se divide esta cantidad por el total de colegiatura que se habrá pagado a lo largo de la carrera. Si el resultado es de 0.15 o más (es decir, al menos 15% anual), será una inversión sensata y más tratándose del corto plazo, pues una carrera debe rendir aún más frutos a mediano y largo plazo. Por supuesto, hacer este cálculo depende de que la universidad sí provea dichos datos –el sueldo promedio de los egresados y el costo total de la educación universitaria–.


3) Experiencia práctica durante los estudios

La ENE 2017 también encontró que las prácticas profesionales, pasantías y servicio social son una de las principales fuentes de primer empleo para los universitarios, junto con las recomendaciones de familiares, amigos y conocidos. Aquí lo importante es notar que en muchos casos, las recomendaciones surgen… ¡de las prácticas profesionales y la exposición “al mundo real” que se obtiene en ellas! Es decir, entre más gente te conoce y sabe de tu capacidad, más gente habrá también dispuesta a recomendarte o avisarte de nuevas oportunidades profesionales. Este es realmente un círculo virtuoso.

En la medida en que la experiencia práctica es cada vez más importante, recomendamos buscar que el plan de estudios incorpore prácticas profesionales, estancias o pasantías, visitas a empresas, utilización de laboratorios y/o instalaciones reales, e incluya la participación de profesionistas exitosos en la formación de los estudiantes (como invitados a clases, profesores, conferencistas o cualquier otro rol).

Hay que preguntar, también, de qué formas ayuda la oficina de bolsa de trabajo a los estudiantes (pues sigue siendo la tercera fuente de primer empleo más importante según la ENE, debajo de las recomendaciones de amigos, familiares, etc. y de las prácticas profesionales, estadías y servicio social).

Visitar esta oficina puede darle al estudiante prospecto también una buena visión de qué tan activa y “profesional” es esta área de la universidad: ¿tiene un buen equipo de personas? ¿Se nota que están activamente buscando oportunidades para los estudiantes? ¿Organizan eventos, talleres, ferias o actividades además de mantener una bolsa de trabajo? ¿Cuántas vacantes de prácticas, servicio social o empleo tienen simultáneamente en la bolsa… en comparación con la población total de estudiantes de la universidad? (¿Pueden darte este número, o ni siquiera lo tienen?).


4) Opciones de ayuda financiera

En México es muy común que las familias y jóvenes no deseen contraer deuda educativa. Décadas de malas experiencias con varios tipos de crédito caro han vuelto a las personas desconfiadas de los términos de los préstamos –la “letra chiquita”– y de su habilidad para pagarlos después.

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Sin embargo, si se tiene claridad sobre la tasa de interés que se pagaría y ésta se encuentra por debajo del retorno sobre la inversión que daría, en promedio, la carrera (como más arriba se sugirió calcular), entonces endeudarse, si no se tiene el dinero, es sensato. Por lo tanto, siempre es conveniente investigar si la universidad ofrece o ayuda a obtener un crédito educativo.

Alternativamente, se le puede preguntar a la universidad por opciones externas de ayuda financiera. Y entonces identificar claramente el monto, si dicha cantidad puede utilizarse para gastos de vida o solo colegiatura, la tasa de interés, requisitos, garantía solicitada (aval) y periodo para pagar… así como si se pueden hacer pagos adelantados sin que haya penalización.[OBJECT]

A pesar de esto, la ENE 2017 encontró que la principal fuente económica para pagar los estudios universitarios son los padres de familia (54% lo indicaron así). Y si bien esto habla de la bajísima institucionalización del crédito educativo, no significa que un endeudamiento inteligente no sea una buena idea.

Vale la pena ser consumidores cada vez más astutos de la educación superior. Un refrigerador o cafetera no cambia vidas. La educación sí, y pagarla requiere el esfuerzo de muchos integrantes de la familia durante años. Por fortuna, tenemos la ENE y sus resultados en www.profesionistas.org.mx, para ser más analíticos y efectivos en este proceso.


*Cofundador de www.profesionistas.org.mx y empresario social en el sector educativo. Politólogo por el ITAM y MBA por la Universidad de Duke.

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