Crear un verdadero binomio canino exige mucho más que entrenamiento: requiere disciplina diaria, paciencia, cuidados constantes y una conexión que va más allá de las órdenes; son horas de caminatas, baños a tiempo, juegos, práctica permanente y un lenguaje silencioso que sólo dos compañeros de vida logran descifrar.
Así se construyó el vínculo entre el oficial Edgar Tobar y Zeus, un pastor belga malinois que durante seis años ha recorrido las calles de Saltillo como integrante de la Policía Municipal y que, además de cumplir labores operativas, se ha convertido en uno de los rostros más queridos por miles de niños y familias.
Detrás de la simpatía que Zeus despierta en cada exhibición escolar existe un trabajo de alta precisión: entrenamiento especializado, certificaciones internacionales y una disciplina estricta que permite que un perro y un policía funcionen como una sola unidad.
Hoy, a unos meses de dejar la actividad operativa para convertirse en un integrante más del hogar de su manejador, la historia de Zeus muestra el valor, la lealtad y el esfuerzo que hay detrás de los oficiales caninos que todos los días trabajan para proteger a la ciudadanía.
Los binomios caninos comenzaron a consolidarse en Saltillo alrededor de 2018, junto con la creación de la Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana; sin embargo, más que una herramienta de trabajo, para los policías representan una dupla entre dos oficiales: uno humano y uno canino.
Quienes integran estas unidades consideran a sus compañeros de cuatro patas como un igual, pues el trabajo requiere confianza mutua, convivencia permanente y una capacitación rigurosa para lograr la compenetración necesaria entre el perro y su manejador.
Alexis Axel Morales Hernández, director de Proximidad Social y Prevención de la Policía Municipal de Saltillo, explicó que actualmente la corporación cuenta con 18 caninos distribuidos en tres áreas: el Grupo de Reacción Sureste (GRS), la Policía Preventiva —conocida como K-9— y Proximidad Social.
En el grupo que encabeza, las labores incluyen recorridos por avenidas principales, vigilancia en lugares concurridos, presencia en eventos y exhibiciones en instituciones educativas, donde se busca acercar a la ciudadanía al trabajo que realizan los oficiales caninos.
“Los de policía preventiva, que es el K-9, hacen detección; los podemos encontrar en las entradas y salidas de la ciudad, y a veces apoyan en cateos, al igual que los oficiales caninos del GRS”.
Además, están capacitados para la búsqueda y localización de personas que se encuentran atrapadas.
El trabajo de estos animales también tiene un impacto social. Iván Nakashima Zamora, titular del Instituto Coahuilense de la Juventud, institución que colabora frecuentemente con los binomios caninos en exhibiciones, destacó el interés que generan principalmente entre los menores.
“A los niños les gusta; trabajamos de la mano del municipio, del estado, sobre todo en temas de prevención. Nos piden mucho en las escuelas, por lo que siempre se les hace una invitación para las actividades que tenemos”.
Las exhibiciones, explicó, tienen además un propósito preventivo, pues mediante dinámicas relacionadas con el combate a las drogas y la detección de sustancias ilícitas se transmite información a los estudiantes.
“También creo que es un mensaje para agarrarle amor a los animalitos, que los niños sepan sobre su cuidado y protección”.
La cercanía que generan los binomios también es reconocida por las familias. Diana Rodríguez Cardona, quien recientemente acudió a una exhibición durante el arranque de un campamento de verano, consideró que el trabajo de los policías y sus compañeros caninos representa un ejemplo para los niños.
“Es un excelente trabajo de los elementos de la Policía Municipal con los caninos; para los niños es muy interesante saber que son entrenados para arriesgarse y rescatar alguna vida o defender a alguien de algún ataque”.
La madre de familia resaltó la emoción de sus hijos al observar las maniobras de los oficiales caninos, aunque destacó que uno de los principales aprendizajes es entender que los animales también requieren cuidado y respeto.
“Que sepan que también son seres vivos criados para protegernos”.
Binomios certificados
Ser parte de un binomio canino implica conocer las características de cada raza, entender su comportamiento y aprender la forma correcta de trabajar con ellos. Por ello, los manejadores deben tomar cursos que pueden extenderse hasta tres meses antes de estar preparados para dirigir a un oficial canino.
Morales Hernández explicó que periódicamente la corporación recibe la visita de un certificador y un médico veterinario provenientes de Texas, quienes evalúan a los perros en labores de guardia y protección, así como de detección.
“Se les da un certificado al oficial manejador y al oficial canino. No todos están certificados, pero están en proceso de certificarse”.
A los dos años de edad, un perro puede comenzar su preparación operativa con entrenamiento básico; sin embargo, antes debe superar diversos filtros para determinar si cuenta con las condiciones necesarias para convertirse en un oficial canino.
El primer paso es una evaluación médica realizada por el veterinario de la corporación, quien verifica su estado de salud y capacidad física. Después inicia el entrenamiento de búsqueda, guardia y protección, proceso en el que se determina si el ejemplar tiene las características necesarias para desempeñar esa función.
La revisión incluye radiografías y pruebas de sangre.
“Para ver que no tenga tendencia a que se le caiga la cadera o alguna enfermedad. Tiene que estar sano, como una persona, en condiciones físicas aptas”.
Muchos de los perros que integran la corporación son donados o adquiridos en otros lugares, explicó Morales Hernández, debido a que no todos los ejemplares cuentan con las características necesarias para convertirse en oficiales caninos.
“No podemos tener aquí un criadero o algo así porque nada más dos o tres de cada cien perritos van a funcionar para la policía. La obediencia a todos se les puede enseñar, pero no el instinto de que quieran perseguir una presa que sería su juguete; de que sean tranquilos y calmados con la gente, pero cuando sea el momento actúen”.
Además del trabajo operativo, los caninos también cumplen funciones relacionadas con el bienestar emocional de los elementos de seguridad. La corporación cuenta con un perro de terapia, entrenado para ayudar a mejorar el estado de ánimo y apoyar en temas de salud mental, explicó el oficial Edgar Rolando Tobar Ledezma.
“Tenemos un perrito de terapia. Ellos se dan cuenta si nosotros tenemos alguna necesidad. A este perrito nos lo donaron de Estados Unidos. Él acompañaba a los oficiales retirados que iban a la guerra, y también nos ayuda mucho el día a día”.
No cualquier raza puede desempeñar esta labor. La selección se realiza tomando en cuenta características como condición física, resistencia, capacidad de respuesta y temperamento.
Entre las razas más utilizadas se encuentran las familias de pastor belga, pastor belga malinois, pastor holandés, pastor alemán, golden retriever; además cuentan con un rottweiler, un pointer y labradores, explicó el director de Proximidad Social y Prevención.
“Esas son las razas recomendadas para este trabajo”.
La elección responde a las exigencias de la jornada laboral, pues los perros tienen que acompañar a sus manejadores durante los mismos turnos de servicio.
“No podemos tener un perrito que no vaya a aguantar los turnos porque son policías, ellos están entrenados para trabajar junto con su oficial. Obviamente se les da el agua y descanso que necesitan, pero normalmente preferimos razas grandes”.
El cuidado diario también forma parte de la preparación. La alimentación debe estar diseñada para mantenerlos en condiciones óptimas de trabajo.
“Normalmente les damos croquetas, que es un alimento a base de cordero, y se les da un kilo y medio diario una vez al día, porque como trabajan, para que no hagan jugos gástricos y tengamos algún problema con ellos”.
El temperamento es otro factor fundamental. Los ejemplares deben ser tranquilos y sociables, pero capaces de responder cuando la situación lo requiere.
“Si los ven en la calle, nada más preguntar si lo podemos acariciar, si nos podemos acercar; porque hay perros que tienen un temperamento diferente al de nosotros”.
La creación del vínculo entre humano y animal también requiere tiempo. Aunque depende de cada ejemplar, en promedio un oficial puede tardar entre dos y tres meses en lograr una verdadera comunión con su binomio.
“Hay perritos muy cabezones, igual que los oficiales, pero al final siempre hacen una buena dupla”.
Durante ese periodo, el perro debe reconocer al humano como su manejador mediante acciones constantes: sacarlo a caminar todos los días, alimentarlo, limpiarlo, bañarlo, cepillarlo y mantener una comunicación permanente.
“Tienen que hacerse responsables por completo del animal”.
El oficial humano tiene la posibilidad de llevarse a su compañero a casa, siempre y cuando cuente con las condiciones para continuar con su entrenamiento y cuidados. En caso contrario, puede permanecer en las instalaciones conocidas como “veredas”, espacios diseñados especialmente para ellos.
Se trata de una casa amplia donde los oficiales caninos tienen libertad para descansar después de sus jornadas, pues sus actividades pueden resultar pesadas, especialmente por los traslados constantes en las unidades oficiales.
El entrenamiento nunca termina. Todos los días deben practicar ejercicios, realizar paseos y mantener activas sus habilidades, ya que de lo contrario pueden perder motivación.
“Paseos y brincos; porque si los dejamos sin jugar o practicar, se hacen monótonos y flojos. Ellos asocian una acción con lo que tienen que hacer; le digo ocho y se puede sentar, porque asociaron que cuando le digo ocho se va a sentar y yo le voy a dar su premio”.
En el caso de los perros detectores, el aprendizaje funciona mediante asociaciones entre olores y recompensas.
“Asocian el olor de algún narcótico con su juguete favorito y avisan, para que nosotros le demos el juguete. Así es como funciona el entrenamiento”.
Aunque cada perro forma un vínculo especial con su manejador, también están preparados para trabajar con otros oficiales en caso de ser necesario.
“Se trata de que siempre estén con su oficial canino, que sean un binomio, el perrito con su oficial, que siempre estén juntos, pero ellos están capacitados para trabajar con cualquier oficial”.
La confianza entre el policía y el animal permite además garantizar una convivencia segura con la ciudadanía. En el caso de los binomios de proximidad, el contacto con niños y familias es constante.
“Afortunadamente no hemos tenido ningún problema, algún accidente ni nada; de nuestra parte trabajan mucho con niños, siempre los tenemos controlados y su oficial tiene las precauciones, porque ya conocemos cada uno a nuestro binomio”.
El retiro de un oficial de cuatro patas
Entre los nueve y 10 años de edad, un oficial canino llega al momento de retirarse. A partir de entonces, su manejador tiene la oportunidad de llevarlo a casa para que pase sus últimos años como mascota y compañero de familia.
“Para que tenga todavía un tiempo de vida bueno, unos cuatro o cinco años, de estar tranquilo en una casa descansando”.
Actualmente, tres exoficiales caninos viven con quienes fueron sus compañeros de trabajo, después de años de servicio.
Edgar y Zeus, oficiales y amigos
Edgar Rolando Tobar Ledezma tiene cuatro años como compañero de Zeus, un pastor belga malinois de seis años que prácticamente ha recorrido todas las escuelas públicas y privadas de Saltillo.
Su constante presencia en actividades escolares y exhibiciones hizo que se convirtiera en un rostro conocido por niños y familias, quienes incluso lo reconocen cuando aparece fuera de servicio.
“Zeus, como ya tiene bastantito tiempo, como seis años trabajando aquí en la policía, ya todas las escuelas de Saltillo las ha recorrido y en todos lados lo conocen. Hay veces que andamos en alguna plaza comercial y lo identifican”.
Edgar llegó a la vida de Zeus después de que el anterior manejador del canino cambiara de departamento. Desde entonces comenzó un proceso diario para construir una relación de confianza y convertirse en un verdadero binomio.
“Trabajando el día a día se va creando ese vínculo, ese apego con el perrito”.
Para el oficial, Zeus no representa únicamente un animal de trabajo, sino un compañero al que se le confía incluso la vida en situaciones de riesgo.
“Es un oficial también, lo tenemos todo el día y vemos sus necesidades, a lo mejor quiere ir al baño o tomar agua, y ya lo conoces a tu perrito”.
Esa comunicación también funciona en sentido contrario, pues el animal aprende a identificar las reacciones y necesidades de su manejador, especialmente cuando existe algún riesgo o amenaza.
Edgar explica que la disciplina no se logra mediante castigos físicos. La corrección durante el entrenamiento se basa en reforzamientos positivos.
“Si el perrito no obedece, a lo mejor no se le da su premio, su pelota, es la manera que los corregimos”.
Pese a su apariencia imponente, Zeus se ha convertido en uno de los principales representantes del trabajo de proximidad social de la Policía Municipal de Saltillo. Su labor diaria está enfocada en acercar a la ciudadanía al trabajo de los binomios caninos, especialmente a niñas y niños de todos los niveles educativos.
Al tratarse de un canino de proximidad, Zeus participa constantemente en actividades con estudiantes de kínder, primaria y secundaria, donde realiza exhibiciones para mostrar las habilidades que desarrollan estos oficiales de cuatro patas y explicar la importancia de la prevención.
“También damos recorridos de prevención y vigilancia en las plazas comerciales, en el centro, y en estos días que estuvo lo del Fut Fest”.
Sin embargo, detrás de su carácter sociable existe también una preparación operativa que le permite responder ante situaciones de riesgo cuando su manejador lo requiere.
Edgar explica que los perros especializados en guardia y protección están entrenados para intervenir de manera controlada, con el objetivo de neutralizar una amenaza y no provocar un daño innecesario.
“Tenemos perritos de guardia y protección. Si una persona se pone agresiva, están entrenados para que muerdan una sola vez, y que le provoquen el menor daño posible”, pues su objetivo no es lastimar, sino inmovilizar al sospechoso, siempre y cuando su manejador dé la orden de actuar.
Esa combinación entre disciplina, entrenamiento y cercanía con la población es lo que ha permitido que Zeus pueda convivir tanto con una familia durante una exhibición como responder ante una emergencia.
Para Edgar, esa dualidad es parte de lo que hace especial a su compañero.
Dentro de poco, Zeus dejará su vida laboral después de seis años de servicio, pero no dejará la vida de quien durante los últimos años ha sido su compañero.
El oficial no duda cuando se le pregunta qué pasará con él después del retiro.
“Sí, me lo voy a llevar, ya en un par de meses lo voy a tener ahí en mi casa descansando”.
Ahora Zeus tendrá la oportunidad de cambiar las jornadas de patrullaje, los entrenamientos y las exhibiciones por una vida más tranquila como integrante de la familia de Edgar.
Para el trabajo operativo, otro compañero canino será asignado al oficial, quien deberá comenzar nuevamente el proceso de adaptación y confianza que alguna vez inició con Zeus.
Porque un binomio no se construye de un día para otro. Se forma con tiempo, disciplina, cuidados y una relación que termina convirtiendo a un oficial canino en mucho más que un elemento de seguridad: en un compañero de vida.
DAHH.