M+.- El silencio pesa distinto frente al hábitat de Tang. Afuera de las mallas, un letrero apenas advierte unas palabras: “Especie en tratamiento”. La escena dista mucho de la imagen que durante décadas acompañó a miles de familias leonesas.
Tang, la orangután de Borneo de 41 años, permanece acostada. Sus movimientos son lentos. Por momentos luce cansada, con la mirada apagada mientras observa a la distancia desde uno de los rincones de su exhibidor, comprobó MILENIO.
A su alrededor permanecen algunos de sus peluches favoritos, incluido uno del que prácticamente nunca se separa: una iguana de felpa que durante años la ha acompañado en sus descansos.
Ella es uno de los ejemplares más emblemáticos del Zoológico de León y la única de su especie en este parque, pero en la actualidad enfrenta un delicado estado de salud derivado de un presunto carcinoma urotelial: un tipo de cáncer que afecta la vejiga urinaria. MILENIO entrevistó a sus cuidadores para conocer a fondo su situación actual.
La etapa más complicada
Tang, considerada ya una paciente geriátrica, equivale aproximadamente a una persona de entre 70 y 75 años de edad.
Su caminar ya no es el mismo. Su cuerpo luce agotado. Aunque el equipo veterinario intenta mantenerla estable y libre de dolor, el pronóstico permanece reservado.
Durante más de tres décadas, generaciones enteras de niños llegaron hasta su recinto tomados de la mano de sus padres para verla descansar junto a la cascada, abrazar juguetes o mirar con curiosidad detrás de las mallas.
El gerente operativo del Zoológico de León, Edmundo Parada López, explicó que Tang es originaria de Estados Unidos y detalló que las alarmas comenzaron el pasado viernes, cuando dejó de comportarse como normalmente lo hacía.
“Nosotros el día viernes notamos una disminución importante de su ingesta de alimentos. Es algo que nos alarma mucho porque representa alteraciones en su comportamiento normal dentro del día a día”, relató.
Lo que parecía un cambio menor encendió rápidamente las alertas médicas.
Parada López indicó que desde ese momento veterinarios comenzaron una serie de análisis clínicos, estudios y revisiones especializadas para conocer qué ocurría con uno de los ejemplares más emblemáticos del parque.
Los resultados no fueron alentadores.
“Los estudios arrojaron resultados enfocados a un problema de cáncer neoplásico y, por los hallazgos del ultrasonido, vimos que se trataba de una masa en la vejiga”, explicó.
Un tumor complicado y atención permanente
El pasado 12 de mayo, Tang fue sometida a una tomografía axial computarizada (TAC) para determinar el tamaño exacto y la ubicación del tumor.
Aunque el reporte definitivo aún no concluye, el panorama médico es delicado.
“A una interpretación rápida —todavía no es el reporte oficial— parece que el tumor está intramural en la vejiga, en la parte dorsal. Es una zona poco operable; por lo tanto, el pronóstico es reservado”, detalló el médico veterinario.
El especialista explicó que, aunque todavía no existe una confirmación total del tipo de cáncer, todo apunta a un carcinoma urotelial.
“Es un cáncer que sí está descrito tanto en grandes primates, como chimpancés, gorilas y orangutanes, así como en algunas especies de pequeños primates”, señaló.
Actualmente, Tang recibe atención médica las 24 horas.
“Tang recibe tratamiento 24/7, analgésicos y distintos fármacos para darle el mayor confort y calidad de vida posible en esta etapa”, enfatizó.
Debido a su avanzada edad, desde hace años recibe una alimentación especial. En el exterior de su recinto aún permanece un aviso donde se informa que consume papilla con requerimientos nutricionales específicos, debido a problemas cardiacos relacionados con la edad.
Su inseparable iguana de peluche
Dentro del hábitat todavía sobreviven rastros de la Tang que durante años cautivó a visitantes y cuidadores.
Quienes la conocen aseguran que siempre fue una orangután tranquila, curiosa y observadora.
“Si yo tuviera que describir a Tang, diría que es un ejemplar muy curioso, pero también muy tranquilo para ser un orangután. Siempre ha mostrado interés por todo lo que observa”, contó Parada López.
Con el paso de los años comenzó a moverse menos. Era común verla descansar durante largos periodos junto a una piedra cercana a la cascada de su recinto, uno de sus lugares favoritos.
Tang conserva todavía varios peluches que recibió como obsequio a lo largo de su vida, aunque hay uno especial.
“Particularmente, una iguana es la que más le ha gustado, entonces prácticamente no se despega de él”, relató el veterinario.
Una longevidad fuera de lo común
Tang ya superó el promedio de vida de los orangutanes de Borneo.
Mientras en vida silvestre suelen vivir entre 25 y 30 años, y en cautiverio alrededor de 35, ella alcanzó los 41 años.
“Tang ya sobrepasó el promedio de vida natural en cautiverio y estamos muy felices de que haya llegado a esta edad y siga siendo tan activa como es”, expresó su médico.
Durante años compartió espacio con Katy, otra orangután de Borneo (Pongo pygmaeus), quien murió el 12 de noviembre de 2025 a los 43 años.
Tang y Katy nunca lograron reproducirse debido a que eran híbridas.
“Cuando las especies son híbridas, normalmente no pueden reproducirse de manera natural. No es que no quieran, es que biológicamente no pueden”, explicó el especialista.
Sobre la posibilidad de traer más ejemplares, el zoológico aseguró que por ahora toda la atención está enfocada en Tang.
“En este momento estamos valorando cuáles serán los siguientes pasos. Queremos concentrarnos principalmente en Tang y posteriormente discutir cuáles serán los planes”, señaló.
Otras pérdidas que marcaron al ZooLeón
Una de las muertes más recordadas en el Zoológico de León fue la del oso polar Shiver, fallecido en abril de 2016.
El ejemplar, originario de Estados Unidos, vivió más de una década en el parque y tenía aproximadamente 30 años de edad. Fue encontrado inmóvil flotando en el agua y no había presentado síntomas visibles de enfermedad.
Otro caso fue el de Davy, el elefante africano macho que murió el 1 de agosto de 2023 a causa de un síndrome abdominal agudo. El ejemplar había llegado al zoológico en 1989 y tenía alrededor de 50 años.
En abril de este año también se reportó la muerte de una puma geriátrica de aproximadamente 19 años, que padecía una enfermedad cardiaca severa y cáncer.
La conversación sobre la salud y muerte de animales en el ZooLeón volvió a convertirse en tema de debate público luego de que MILENIO documentara que entre 2015 y 2026 se registraron mil 097 muertes de ejemplares dentro del zoológico por enfermedades, traumatismos, neumonías, septicemias, depredaciones y complicaciones relacionadas con la edad.
Tang y el cariño de generaciones enteras
Mientras permanece acostada, acompañada de medicamentos, vigilancia médica y su inseparable iguana de peluche, Tang sigue formando parte de los recuerdos de miles de familias leonesas que crecieron visitando su recinto.
“Yo creo que deberíamos tomar a Tang con mucho aprecio, con mucho cariño, apoyarla mucho y también reflexionar sobre esta enfermedad, porque a final de cuentas nadie está exento de padecerla”, concluyó el especialista.
AH
