M+.- A sus 29 años, Juana admite que viajó a la Ciudad de México para interrumpir su embarazo. La falta de recursos económicos y el abandono de su pareja la llevaron a tomar esa decisión. Como ella, en promedio, 38 mujeres al día acceden a este procedimiento en la capital del país.
En 17 meses, 19 mil 300 mujeres se sometieron a una interrupción legal del embarazo (ILE), lo que representa un promedio de mil 135 procedimientos al mes y 38 diarios. La mayoría acudió cuando tenía entre seis y siete semanas de gestación.
Las usuarias son, principalmente, mujeres de entre 18 y 24 años, seguidas por aquellas de 25 a 29 años; sin embargo, los registros incluyen pacientes desde los 11 años hasta mujeres de 55 años o más.
Las estadísticas consultadas por MILENIO también reportan la atención de 67 mujeres extranjeras originarias de Haití, Cuba, Venezuela y Estados Unidos.
Juana forma parte de las estadísticas de mujeres guanajuatenses que decidieron trasladarse a la Ciudad de México para acceder a la interrupción legal del embarazo.
Por el número de procedimientos realizados a residentes de la entidad, Guanajuato ocupa el décimo lugar nacional, de acuerdo con el informe de la Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México, elaborado con información de la Coordinación Estatal IMSS-Bienestar de 14 clínicas, centros de salud y hospitales.
De acuerdo con el Departamento de Planeación Estratégica y la Oficina de Registro de Información en Salud, entre julio de 2024 y diciembre de 2025 se realizaron 19 mil 300 interrupciones legales del embarazo.
Las mujeres residentes de la Ciudad de México encabezaron la lista con 13 mil 610 procedimientos, seguidas por las del Estado de México, con 4 mil 170.
Después se ubicaron Puebla, con 221; Oaxaca, con 189; Veracruz, con 151; Hidalgo, con 124; Guerrero, con 104; Morelos, con 96; Michoacán, con 77; Querétaro, con 62, y Guanajuato, con 50.
El aborto con medicamentos fue el método más utilizado, con 17 mil 631 procedimientos. Además, se practicaron mil 653 aspiraciones uterinas y 16 legrados, lo que refleja el predominio de técnicas menos invasivas.
Los procedimientos se realizaron entre las cuatro y las 12 semanas de gestación, límite permitido por la legislación de la Ciudad de México.
El reporte detalla que 2 mil 81 mujeres acudieron con cuatro semanas de embarazo; 2 mil 730, con cinco semanas, y 3 mil 967, con seis semanas de gestación, el periodo con mayor demanda.
Posteriormente, se registraron 3 mil 511 procedimientos en mujeres con siete semanas de embarazo y 2 mil 855 con ocho semanas. A partir de la novena semana, el número de casos comenzó a disminuir.
El grupo con mayor demanda fue el de mujeres de entre 18 y 24 años, con 7 mil 923 procedimientos, equivalentes a poco más del 41 por ciento del total.
Les siguieron las mujeres de 25 a 29 años, con 4 mil 838 casos, y las de 30 a 34 años, con 3 mil 302. Además, se registraron 809 procedimientos en adolescentes de 15 a 17 años y 119 en niñas de entre 11 y 14 años.
El debate en Guanajuato
En el Congreso del Estado de Guanajuato se discute la despenalización del aborto. Para ello, la Comisión de Justicia realizó tres mesas de trabajo para analizar las iniciativas presentadas.
En la primera, celebrada el 22 de junio de 2026, participaron colectivas feministas.
La segunda se llevó a cabo el 1 de julio con la participación de organizaciones provida, donde se registró la intervención de 70 participantes.
Una semana después se realizó la tercera mesa, en la que correspondió exponer a autoridades estatales.
"Tuve que buscar alternativas y las encontré en Ciudad de México"
MILENIO reserva la identidad de Juana, quien a sus 25 años tomó una decisión que, asegura, cambió su vida. Sin un empleo estable, con una pareja que se deslindó del embarazo y sin opciones legales para interrumpirlo en su estado, viajó a la Ciudad de México.
Cuatro años después, a sus 29 años, aún recuerda el miedo, los gastos, las complicaciones médicas y las secuelas emocionales que le dejó aquella experiencia.
Hoy asegura que lo más difícil no fue únicamente decidir interrumpir el embarazo, sino encontrar un lugar seguro donde hacerlo.
"Sabía que en Guanajuato eso no está bien visto, incluso por las mismas familias. Tuve que buscar alternativas y encontré que en la Ciudad de México había hospitales donde podían ayudarme".
Recuerda que en ese momento no contaba con estabilidad económica y que tampoco recibió apoyo de su pareja.
"No tenía trabajo. Mi pareja iba y venía cuando quería y, cuando supo del embarazo, simplemente se quiso lavar las manos".
Relata que tardó dos semanas en encontrar un lugar donde pudiera realizarse el procedimiento de manera segura. Para entonces tenía aproximadamente dos meses y medio de embarazo.
"Ya estaba en el límite. Todo se prolongó porque no sabía dónde podía hacerlo de forma segura".
Después del procedimiento, afirma, experimentó cambios en su salud.
Explica que su ciclo menstrual dejó de ser regular y comenzó a presentar cólicos que antes no padecía.
Desde su experiencia, considera que la discusión sobre la interrupción legal del embarazo no debería centrarse únicamente en el ámbito jurídico, sino contemplar las distintas circunstancias que enfrentan las mujeres.
"Si para mí fue traumático siendo adulta, imagínate una menor de edad o alguien que sufrió un abuso. Esas mujeres necesitan apoyo, atención y opciones".
De acuerdo con el informe, las unidades médicas que concentraron el mayor número de procedimientos fueron la Clínica de Salud Reproductiva del Centro de Salud T-III Beatriz Velasco de Alemán, el Hospital General Dr. Enrique Cabrera y el Hospital Materno Infantil Cuautepec.
"Los números oficiales son solo una parte"
Para la diputada local de Movimiento Ciudadano, Sandra Alicia Pedroza Orozco, las estadísticas únicamente reflejan a las mujeres que tuvieron los recursos suficientes para salir del estado y acceder a un aborto legal en otra entidad.
"Las mujeres que viajan a la Ciudad de México y tienen las posibilidades de hacerlo son muy pocas en comparación con los abortos que realmente suceden día a día en Guanajuato".
La legisladora explicó que muchas interrupciones voluntarias del embarazo no aparecen en los registros oficiales porque numerosas mujeres recurren a colectivas feministas o realizan el procedimiento sin acudir a instituciones de salud.
Como ejemplo, mencionó a la Red de Acompañantes de León. De acuerdo con la diputada, esta organización acompaña aproximadamente a 250 mujeres cada año.
Al acumular cerca de una década de trabajo, estima que únicamente esa colectiva ha acompañado alrededor de 2 mil 500 interrupciones voluntarias del embarazo, una cifra que supera ampliamente el número de mujeres guanajuatenses registradas oficialmente en la Ciudad de México durante casi dos décadas.
Pedroza Orozco sostuvo que la falta de reformas para garantizar el acceso a la interrupción legal del embarazo en Guanajuato mantiene a las mujeres en condiciones de vulnerabilidad y las obliga a trasladarse a otras entidades para recibir atención médica.
Asimismo, señaló que quienes no pueden salir del estado deben costear los medicamentos por cuenta propia y, cuando el procedimiento no se realiza bajo protocolos médicos, aumenta el riesgo de complicaciones que posteriormente requieren atención hospitalaria.
"Deposítame mil 200 pesos y yo te voy diciendo"; fraudes y falta de garantías médicas
La búsqueda de información para interrumpir un embarazo ha llevado a muchas mujeres a recurrir a las redes sociales en busca de orientación; sin embargo, esa necesidad también ha abierto la puerta a fraudes y a información sin sustento médico.
Así lo advierte Nayeli Tello Mendoza, integrante de la Red de Acompañantes de León, quien asegura que este tipo de casos son cada vez más frecuentes.
"Tenemos el caso de una chica de San Francisco del Rincón que buscó por todos lados, en los medios que hoy utiliza la gente joven, como TikTok. Ahí encontró a una persona que le estaba cobrando dinero y dándole información falsa. Cuando llegó con nosotras, pudimos detectar que la estaban engañando".
La activista explicó que la supuesta acompañante le exigía realizar un depósito para después indicarle, paso a paso, qué debía hacer durante el procedimiento, sin ofrecer garantías médicas ni acreditar experiencia.
"Le decía: 'Deposítame mil 200 pesos y yo te voy diciendo'. No sabemos quién era ni desde dónde operaba esa persona, pero ese tipo de prácticas sí pone en riesgo la salud, la vida y también la estabilidad económica de las mujeres".
Para Tello Mendoza, este caso ejemplifica cómo la penalización del aborto genera escenarios de vulnerabilidad que van más allá del procedimiento médico.
"La ilegalidad obliga a las mujeres a buscar información en internet, en redes sociales o con personas desconocidas. Esa necesidad hace que muchas sean víctimas de desinformación o de quienes buscan aprovecharse de ellas".
Respecto a las mujeres que han tenido que salir de Guanajuato para acceder a un aborto legal, recordó que la información oficial del gobierno de la Ciudad de México permaneció sin actualizar durante varios años.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud Pública capitalina, entre 2007 y 2024 un total de 560 mujeres originarias de Guanajuato viajaron a la Ciudad de México para acceder a la interrupción legal del embarazo.
Durante ese mismo periodo, 277 mil 268 mujeres recurrieron a ese servicio en la capital del país; sin embargo, la activista considera que el número de guanajuatenses ya es mayor.
"Seguramente ya son más. El gobierno de la Ciudad de México no ha publicado nuevas actualizaciones, pero si hacemos una proyección con base en los años anteriores, el número tendría que haber aumentado".
Desde la experiencia de la Red de Acompañantes, aseguró que únicamente en los últimos años, a partir del debate sobre la despenalización del aborto en Guanajuato, han acompañado a una cantidad similar de mujeres.
Asimismo, afirmó que actualmente en la entidad existen más carpetas de investigación por aborto que por feminicidio, situación que, a su juicio, refleja que la persecución penal por este delito continúa.
En cuanto a los procedimientos acompañados por colectivas, rechazó que estos sean sinónimo de prácticas inseguras.
Explicó que trabajan con protocolos respaldados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), además de realizar una valoración clínica previa para determinar si cada caso puede atenderse de manera ambulatoria.
"Llevamos 12 años acompañando mujeres y no hemos tenido una sola complicación. Tan solo este año hemos atendido a poco más de 80 mujeres y todas han concluido sus procesos de manera segura".
ksh