M+.- La alarmante desaparición de polinizadores como las abejas, registrada desde hace varios años en el norte del país, ha obligado a autoridades, investigadores, productores agrícolas y a la sociedad en general a buscar estrategias urgentes de conservación.
Estos organismos son una pieza clave en la producción de alimentos y aportan beneficios ambientales como el combate de plagas. Ante este panorama, una de las principales acciones que actualmente se impulsan en Gómez Palacio es la instalación de “hoteles de insectos”, visitados por MILENIO.
Esta iniciativa fue puesta en marcha hace aproximadamente cinco años por doctoras de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB), de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED). Aunque el concepto moderno de estos hoteles cuenta con registros desde la década de los 90, se estima que sus predecesores fueron unas cajas para abejas que surgieron en Inglaterra durante el siglo XIX.
¿Qué son y cómo funcionan estos refugios?
Los hoteles de insectos son estructuras artificiales elaboradas con madera y materiales naturales. Sirven como refugio ante lluvias, frío o calor intenso, y funcionan como zonas de anidación e hibernación tanto para insectos benéficos como para aquellos que no son vistos así. Cabe resaltar que todas las especies cumplen una función vital en el ecosistema.
Uno de los requisitos fundamentales para crear estos espacios es conocer qué especies podrían habitarlos, con el fin de colocar los materiales adecuados. Por ejemplo, las mariposas suelen optar por depositar sus huevecillos en la parte inferior de las hojas.
La doctora en Educación, María Eduviges Cisneros Valdez, formó parte del grupo de especialistas de la FCB de la UJED que en 2021 instaló por primera vez esta estructura, siguiendo las recomendaciones de la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente.
Del Jardín Etnobiológico al hotel
La idea cobró fuerza tras proponer la creación de un Jardín Etnobiológico, un espacio natural de conservación que incluye especies vegetales cuya principal característica es la atracción de insectos. Con el objetivo de brindar protección a los “invitados” del jardín ante condiciones climáticas extremas, nació el proyecto de los hoteles.
Estas estructuras pueden ser tan sofisticadas o sencillas como se desee; incluso pueden armarse con una caja pequeña. Sin embargo, en la FCB de la UJED en Gómez Palacio optaron por construir un hotel de gran tamaño hecho de madera, el cual se ubica a un costado del Jardín Etnobiológico.
Por su parte, Olga Patricia Mauricio López, también doctora en Educación en esta casa de estudios, recordó que cada especie en el ambiente tiene una función específica que otorga equilibrio al ecosistema, de ahí la urgencia de protegerlos.
Educación ambiental: “Lo que se conoce, se cuida”
La investigadora destacó que el ser humano se ha acostumbrado a pensar que, como “raza superior”, domina el ecosistema, restándole valor a los animales, las plantas y la naturaleza. No obstante, hizo hincapié en que el ser humano también es naturaleza y forma parte del mismo entorno.
Este enfoque educativo es otro de los pilares del proyecto, ya que puede replicarse con alumnos de los primeros niveles escolares para concientizarlos sobre la importancia del medio ambiente.
“Lo que se conoce se quiere, y lo que se quiere se cuida”, afirmó Mauricio López, al explicar que cuando un niño comprende el beneficio que aporta un insecto, una hoja o una planta, se genera un impacto positivo a largo plazo.
Replican hoteles de insectos en el Ayuntamiento de Gómez Palacio
Ilse Estefanía Segura Zarzosa, quien formó parte del grupo original de investigadoras de la UJED, funge ahora como directora de Ecología y Protección al Ambiente de Gómez Palacio. Desde su cargo, trasladó esta iniciativa al plan de trabajo del municipio, logrando hasta el momento la instalación de los primeros 10 hoteles para polinizadores, distribuidos en escuelas y en el Parque La Esperanza.
La funcionaria municipal mencionó que, en el marco de las conmemoraciones del Día Mundial de las Abejas, el 20 de mayo, y el Día Mundial de la Biodiversidad, el 22 de mayo, visitaron diferentes planteles escolares para impartir pláticas y enseñar a los alumnos a construir estas casas para insectos.
Durante el arranque del proyecto, Segura Zarzosa destacó que uno de los hoteles recibió como primer inquilino a un insecto palo (orden Phasmatodea) de aproximadamente 12 centímetros. Este herbívoro, famoso por su camuflaje que emula a una rama seca, no había sido visto en la ciudad desde hace muchos años.
“Ahí teníamos la muestra en vivo de que funciona, de que los insectos lo usan”, celebró.
Para el inicio de estas actividades se convocó a escuelas primarias y secundarias de la ciudad, cuyos alumnos, además de instalar los hoteles, recibieron capacitación enfocada en el respeto a la naturaleza.
Esta es la primera vez que Gómez Palacio implementa dichos refugios de forma masiva y se contempla que la segunda etapa del proyecto sea la creación de jardines de polinizadores.
e&d
