La robótica y la automatización forman parte cotidiana de los procesos industriales en regiones con vocación manufacturera. Su presencia en el ámbito escolar, sin embargo, sigue siendo poco común, especialmente en los niveles de educación básica y media superior.
En Saltillo, Coahuila, el Colegio La Salle Ignacio Zaragoza, que abrió sus puertas a MILENIO, dio un paso inédito al integrar a su modelo educativo un robot humanoide de última generación, marcando un precedente a nivel latinoamericano dentro del entorno escolar.
Un proyecto educativo con tecnología real
La incorporación del robot humanoide Unitree G1 EDU 5 se realizó en el marco del 89 aniversario del colegio y forma parte de un proyecto educativo estructurado que busca fortalecer el aprendizaje de robótica, programación e inteligencia artificial a partir del uso de herramientas reales.
El planteamiento institucional no se limita a la exhibición tecnológica, sino al aprovechamiento académico de una plataforma diseñada para entornos profesionales.
A diferencia de los modelos de enseñanza basados únicamente en simuladores o software, el humanoide permite a los estudiantes interactuar con un sistema físico: observar su desplazamiento, analizar su equilibrio, programar rutinas y comprobar de manera directa cómo las instrucciones se traducen en acciones concretas. Esta interacción convierte conceptos abstractos en experiencias prácticas, observables y medibles.
Aplicación educativa
El Unitree G1 EDU 5 es una plataforma desarrollada por Unitree Robotics, especializada en robótica aplicada a la educación, la investigación y la industria. Su diseño humanoide, su movilidad autónoma y su compatibilidad con entornos de programación profesional permiten que los estudiantes se acerquen a estándares tecnológicos similares a los que se utilizan en universidades, centros de innovación y sectores productivos.
Desde la visión institucional, la incorporación del humanoide se inscribe en una línea histórica de innovación educativa. El director general del colegio, el Hermano Luis Arturo Dávila de León, explicó que este proyecto responde a una identidad formativa consolidada.
“El colegio siempre se ha mantenido entre la tradición y la innovación, y hoy para nosotros es significativo integrar los robots a la vida escolar”, señaló.
Añadió que el enfoque académico es el eje central del proyecto.
“No se trata de tener un robot como un juguete, sino de que los alumnos aprendan a programar y a aplicar sus conocimientos en una herramienta real”, puntualizó.
Aprendizaje progresivo y habilidades clave
El robot no fue concebido como un elemento de uso ocasional. Forma parte de la dinámica cotidiana del colegio y participa en actividades académicas, formativas y de divulgación. Su programación permite adaptar funciones conforme avanzan los proyectos educativos, lo que lo convierte en una plataforma de aprendizaje progresivo y acumulativo.
Este enfoque permite que los estudiantes comprendan cómo se construyen soluciones tecnológicas a partir de la prueba y el error, el análisis de fallas y la mejora continua. El trabajo con el humanoide fortalece habilidades como el pensamiento lógico, la resolución de problemas y el trabajo colaborativo, competencias que son valoradas tanto en el ámbito académico como en el laboral.
El robot también actúa como un punto de convergencia entre distintas asignaturas, integrando conocimientos de matemáticas, física, informática y tecnología dentro de un mismo proyecto, lo que refuerza el modelo educativo STEAM implementado por la institución.
La perspectiva del sector industrial
La iniciativa educativa fue observada con interés desde el sector productivo del sureste de Coahuila, una región caracterizada por su alta concentración de empresas automotrices y manufactureras.
Arturo Reveles, presidente de Canacintra Coahuila Sureste, consideró que este tipo de proyectos acercan a niños y jóvenes a una realidad tecnológica que ya impacta a la industria.
“Es una excelente oportunidad para que los jóvenes y los niños empiecen a ver cómo la robótica ya nos está impactando; ya es algo tangible que se puede observar”, señaló.
Reveles explicó que la robótica es una herramienta ampliamente utilizada en los procesos productivos actuales.
“La industria utiliza la robótica para automatizar procesos, eficientar tiempos y reducir costos, lo que permite una manufactura más ágil”, afirmó.
Desde su perspectiva, el valor educativo del proyecto no radica en el uso específico del humanoide, sino en el aprendizaje que se genera a partir de él.
“Aunque un robot humanoide no sea común en las líneas de producción por su costo y mantenimiento, aprender robótica es fundamental porque la industria de Coahuila requiere jóvenes con perfiles técnicos”, explicó.
Añadió que este tipo de experiencias pueden influir en la orientación vocacional de los estudiantes.
“Que tengan ejemplos reales y palpables de lo que la tecnología está haciendo en el mundo puede ayudarles a visualizar cómo podría ser su futuro”, indicó.
Formación temprana y proyección profesional
El acercamiento a la robótica desde etapas tempranas permite que los estudiantes desarrollen una comprensión más clara de cómo funcionan los sistemas automatizados que hoy sostienen gran parte de la actividad industrial.
La programación de rutinas, la interpretación de sensores y la observación del comportamiento del robot facilitan la transferencia del conocimiento teórico a la práctica.
De acuerdo con el enfoque educativo del colegio, este tipo de formación busca que los alumnos lleguen a la educación superior con una base técnica más sólida y con mayor claridad sobre las áreas profesionales que desean explorar, particularmente en campos relacionados con la ingeniería, la tecnología y la automatización.
La experiencia del Colegio La Salle Ignacio Zaragoza se desarrolla en un entorno donde la industria y la tecnología avanzan de forma constante.
Al integrar un robot humanoide con capacidades reales de programación e interacción, la institución traslada al aula herramientas que hasta hace pocos años estaban reservadas a universidades o centros de investigación avanzada.
Sin discursos futuristas ni planteamientos especulativos, el proyecto establece un hecho concreto: la robótica avanzada ya forma parte del entorno educativo local y se utiliza como una herramienta cotidiana de aprendizaje.
En ese punto de convergencia entre educación e industria, La Salle Ignacio Zaragoza marca un precedente que redefine el alcance de la innovación escolar en Latinoamérica.
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