M+.- A las 8 de la mañana, el termómetro rebasa los 30 grados. Las casas de Infonavit, empalmadas unas con otras y compartiendo paredes, en reducidos espacios de 3 por 3 metros, se convierten en un “infierno” del que el calor no se marcha ni siquiera durante la noche. El pavimento arde y las calles se transforman en saunas que provocan sudor a chorros.
Ciudad Valles, San Luis Potosí, se localiza a 150 kilómetros al sur de Tamaulipas y es la vía menos sinuosa para llegar desde la Ciudad de México al municipio que es puerta de acceso a cuevas y cascadas de la Huasteca Potosina.
En Valles ya es habitual soportar temperaturas superiores a los 40 grados centígrados. La sensación térmica ha rebasado los 50.
Cuando el calor cobró vidas y secó los ríos
Lo peor hasta ahora se vivió hace dos años, durante mayo, cuando se registraron más de 10 muertes en un par de días por golpe de calor en Ciudad Valles y otros municipios de la Huasteca Potosina.
La cifra posterior rebasó las 20 víctimas. La sensación ambiental asfixiaba, era insoportable. Las aves caían de los árboles, agonizando o ya sin vida; hubo cuerpos de agua que durante décadas no se habían secado y que en ese periodo se quedaron sin una sola gota.
Las imponentes cascadas de Tamul y las no menos espectaculares cascadas de Micos son algunos de los atractivos naturales cercanos a Ciudad Valles, el segundo núcleo urbano del estado de San Luis Potosí.
Trabajar bajo el sol abrasador
Don Tacho camina varios kilómetros al día vendiendo la miel que produce junto a su hijo en la comunidad Barrio de Guadalupe, en la zona tének. Tiene 89 años y desde hace unos 25 se dedica a esa actividad.
Como él, cientos de vendedores ambulantes deben padecer las inclemencias de la lluvia, el frío y el calor.
En los campos cañeros, las jornadas de los cortadores también han tenido que modificarse. Empiezan desde las 3 o 4 de la mañana y hacen una pausa alrededor de las 11, cuando el astro rey alcanza su mayor intensidad. Regresan alrededor de las 5 de la tarde.
Don Ángel Hernández está cerca de cumplir 80 años y es uno de los hombres más trabajadores del ejido Ignacio Zaragoza. Dice que prefiere trabajar a permanecer en su casa y que el sol “le hace los mandados”, pues ya se acostumbró a esas jornadas en el corte de caña.
Mario Álvarez Grimaldo refiere que se retiran un momento a descansar o a buscar alguna sombra, aunque en ocasiones no existe. Se cubren con ropa, sombrero o gorra lo más posible y se hidratan constantemente con agua y sueros.
Antonio Vela trabaja en la construcción de una tienda de autoservicio en la avenida Ejército Mexicano y asegura que en su lugar de origen, Xalapa, Veracruz, también hace calor, pero es diferente: “aquí se suda mucho”. Incluso algunos compañeros optaron por dejar el trabajo y regresar a su tierra.
Trabaja de 7 de la mañana a 7 de la noche y, cuando puede, busca una sombra. El casco o gorra y la camisa de manga larga son su protección contra el sol.
A veces ni hambre les da, dice; solo se la pasan tomando agua o suero “para alivianarse”.
El calor dentro de taxis y autobuses
Arturo Martínez Salazar maneja un taxi desde hace alrededor de dos décadas y, aunque su unidad cuenta con aire acondicionado, debe sufrir al permanecer hasta una hora en la rampa esperando pasaje. Esos cambios bruscos de temperatura entre subir y bajar de la unidad lo mantienen constantemente enfermo de la garganta.
Dice que la gente generalmente solicita clima en los taxis.
Francisco Soto, otro taxista originario de Misantla, Veracruz, llegó a Ciudad Valles hace 30 años.
“En esos tiempos llovía más, ahora nos alcanzó el llamado cambio climático; ahora es todo el año de calor y cada vez hay menos lluvia y frío. Yo pienso que es por la sobrepoblación, la tala de árboles para construir casas y pavimentar; yo creo que, en vez de cañas, la gente debería dedicarse a otra actividad, porque por hacer esas siembras se han cortado miles de árboles. En vez de cañas aquí deberíamos sembrar limón, cítricos y mangos”.
Omar, conductor de transporte urbano, tiene que cargar con un termo de un galón con agua, hielo y sueros. Su jornada es extenuante: de 5 de la mañana a 9:30 de la noche en horario normal, aunque en ocasiones se extiende hasta las 11.
“Los autobuses no traen clima y lo que hacemos es que en cada extremo de la corrida buscamos sombra, aunque sea un ratito”.
Algunos han adquirido por su cuenta un miniventilador y colocan cortinas donde pueden para cubrirse un poco.
Para los usuarios, el traslado tampoco es nada agradable. ¿Se imagina el infierno dentro de las unidades? La mayoría de las ventanillas están selladas y no pueden abrirse.
Apenas hace un par de años, la empresa —la única que presta el servicio en la ciudad— las mantenía sin cortinas, por lo que los rayos del sol entraban de manera directa. Ahora algunas ya tienen telas que cubren parcialmente, pero equiparlas con aire acondicionado aún parece muy lejano.
¿Por qué Ciudad Valles es un punto extremo de calor?
El calentamiento por compresión de las masas de aire es el fenómeno que provoca que Ciudad Valles, en San Luis Potosí, junto con Ciudad Mante, Tamaulipas, y varias localidades del norte de Veracruz, registren algunas de las temperaturas más altas y sensaciones térmicas más peligrosas del país durante la primavera y el verano.
El meteorólogo Alexander Dadderio, director de MeteoAlert Tampico, explica en entrevista para MILENIO que estos fenómenos meteorológicos convierten a esta región en una de las más calurosas de México.
El mecanismo clave es el calentamiento por compresión. Al descender desde altitudes elevadas, el aire se comprime y aumenta su temperatura de manera significativa.
“El aire, al descender de altitudes mayores, llega caliente hacia abajo, entonces suele llegar más caliente hacia esa zona, sobre todo en Valles y Mante, donde se manifiestan temperaturas que pueden alcanzar hasta los 49 grados, pero con sensaciones térmicas de hasta 56 grados”.
Marzo, abril y mayo: los meses más peligrosos
Contrario a lo que podría pensarse, los meses más calurosos no son junio, julio o agosto, sino marzo, abril y mayo. De acuerdo con Dadderio, esto se debe a la interacción entre masas de aire que aún ingresan desde el noroeste del país y la topografía particular de la región huasteca.
“Normalmente, lo que comprende la región Huasteca, que va desde la Huasteca tamaulipeca, potosina, veracruzana y parte de la hidalguense, incluso la queretana, presenta temperaturas bastante extremas respecto a otras zonas cercanas de la región, sobre todo en los meses de marzo a mayo”, detalló el especialista.
Durante estos meses, masas de aire frío provenientes de Sonora, Chihuahua y Coahuila descienden por las planicies del Altiplano de San Luis Potosí y Nuevo León. Al mismo tiempo, vientos del oeste en altura bajan a través de la zona montañosa de la Huasteca, cuyas sierras alcanzan altitudes cercanas a los 2 mil 500 metros.
El rol del mar y la diferencia con Tampico
La cercanía al Golfo de México marca una diferencia importante. En Tampico, la brisa marina actúa como un regulador natural que combate el aire caliente que llega desde el oeste.
“Si nos vamos hacia Tampico, por ejemplo, las temperaturas se ven más reguladas por la brisa marina… el mar, en cierto punto, ayuda a que ese viento caliente no logre llegar a la región”, señaló el meteorólogo.
Como resultado, mientras en Ciudad Valles o Ciudad Mante el termómetro puede marcar 40 grados o más, en Tampico se mantiene entre 28 y 30 grados en el mismo horario. Sin embargo, en zonas como Esteros y Cuauhtémoc, al norte de Altamira, donde la brisa marina llega con menor fuerza, las temperaturas pueden subir hasta los 42 o 43 grados.
Sensación térmica: el verdadero enemigo
Alexander Dadderio enfatiza que la sensación térmica es incluso más preocupante que la temperatura del aire.
“Aunque un día de verano en Ciudad Valles, Mante o parte de la región no suba a los 49 grados, por ejemplo, puede estar a 40 grados con alta humedad y eso hace que la sensación térmica pueda alcanzar incluso los 55 o 56 grados centígrados. Resulta ser más peligroso que los mismos 49 grados que se registran durante la primavera”.
Esta sensación térmica elevada se mantiene incluso durante la noche. En Tampico se han registrado valores de hasta 35 grados centígrados después del atardecer, lo que genera condiciones bochornosas las 24 horas del día.
Cómo sobrevivir al calor extremo
Ante estas condiciones, el director de MeteoAlert Tampico hizo un llamado urgente a la población, especialmente a quienes trabajan al aire libre.
Mantener una hidratación adecuada con agua y suero oral; evitar la exposición prolongada al sol entre las 11:00 y las 18:00 horas; realizar descansos frecuentes en lugares con sombra o aire acondicionado, y no subestimar los síntomas de golpe de calor, que pueden ser fulminantes y aparecer sin previo aviso.
“Es muy importante mantener descansos muy frecuentes. No mantenerse mucho tiempo al sol porque el golpe de calor por sensaciones térmicas elevadas es muchas de las veces fulminante”, advirtió.
JETL
