Internacional
  • Guerra en tiempos de IA: el "ejército invisible" de Irán que está ganando la guerra narrativa a Trump

  • INVESTIGACIONES MILENIO
  • Un “diluvio” de memes y videos prioriza la viralidad sobre la precisión, al difuminar sátira y manipulación. Con legos animados, la ciberofensiva iraní está tundiendo al Presidente de EU.
La slopaganda "informa" a muchos jóvenes que no consultan los medios tradicionales | Diseño: Alfredo San Juan

M+.- La selección iraní viene a Tijuana… también en forma de Lego. Esta animación de jugadores de plástico, que se ha convertido en un fuerte dolor de ego para el presidente Donald Trump y sus secretarios, exhibe el hostigamiento antideportivo contra el equipo persa y celebra su determinación de presentarse a jugar por su pueblo en el mismo país que lo está bombardeando.

Para Washington, rastreó MILENIO en esta investigación, la guerra contra Irán fue mal desde el día uno. Los analistas militares creían saberlo todo sobre Teherán, pero en realidad no entendían nada. Por eso subestimaron aspectos clave como las aptitudes para sostener un conflicto asimétrico, la capacidad iraní de reemplazar sus liderazgos, su poder de superar las defensas enemigas y hasta su determinación para resistir.

Pero también el presidente Trump y su gabinete están perdiendo la batalla de la narrativa y el fallo puede ser el mismo: 

“Conocemos y comprendemos bien su cultura estadunidense”, declaró a CNN un vocero anónimo de la compañía iraní Explosive Media, que desarrolla una exitosa guerrilla que ha conquistado internet.
“Ustedes no conocen nuestra cultura”, asentó.

No hace falta dar muchos clics para comprobar lo que dice. Generados por Inteligencia Artificial (IA), con la estética infantil y colorida del juego de bloques de la empresa de origen danés Lego, sus videos parecen hechos por jóvenes 100 por ciento occidentales que dominan las formas y el lenguaje del rap, y crecieron entre referencias pop y un humor ácido y directo, disfrutable en ambas orillas del Atlántico.

Hasta el momento, los hiperviralizados videos de los chicos iraníes de Medios Explosivos (Akhbar Enfejari) son la expresión más exitosa de una tendencia que es denominada ‘slopaganda’, una combinación de ‘sloppy’ (chafa) y propaganda, aunque en realidad el término, acuñado apenas en 2025 por tres académicos, envejeció mal muy pronto porque estos productos han alcanzado ya un importante grado de sofisticación con un gran impacto.

Son tan efectivos que golpean más fuerte que cientos de misiles en la credibilidad de sus principales blancos, el estadunidense Donald Trump y el israelí Benjamin Netanyahu.

Para muchos jóvenes que no se informan en los medios tradicionales o los ven con escepticismo, la versión Lego del conflicto es más interesante y asumible. En Explosive Media lo saben y presumen, como en el video ‘Wake Up America!’ (¡Despierta Estados Unidos!), difundido el 15 de abril, en el que el muñeco de un comandante iraní canta: 

“Nuestro buzón está inundado con estadounidenses que nos dicen que no ven las noticias, en lugar de eso escuchan nuestras canciones, ya que sus medios están llenos de porquería”.

“El enfoque de Irán está funcionando en parte gracias a sus propios méritos: domina el uso de internet, suele ser genuinamente divertido y muestra una notable resistencia al contragolpe”, afirma el Consejo de Relaciones Exteriores, un centenario centro de investigación estadunidense, en un artículo destinado a aconsejar a la Casa Blanca sobre cómo resistir una ciberofensiva iraní que se da en esta y otras áreas como presuntas operaciones de influencia encubiertas.

Recomienda varias tareas, entre ellas “contener lo que se pueda contener” y reconocer en dónde no hay nada qué hacer. 

Y en ese plano de humor animado, a pesar de que los iraníes juegan en la cancha de la cultura popular occidental, no parece creer que Washington puede hacer mucho, porque sus enemigos se alejaron “de la propaganda bélica tradicional: la iconografía religiosa, los carteles de mártires y las imágenes antiimperialistas”, reemplazándola por “contenido para redes sociales culturalmente fluido y con gran dominio de los algoritmos, que se percibe como entretenimiento antes de ser analizado como mensaje político”.

Los 'deepfakes' son productos propagandistas expresivos
Los 'deepfakes' son productos propagandistas expresivos que representan sentimientos y emociones. | Foto: Especial

La evolución de la slopaganda

El término slopaganda fue inventado en marzo de 2025 por tres filósofos de Australia y Países Bajos: Michal Klincewicz, Mark Alfano y Amir Ebrahimi Fard, quienes publicaron el paper Slopaganda: The interaction between propaganda and generative AI (Slopaganda. La interacción entre la propaganda y la IA generativa), y la describe como material generado por Inteligencia Artificial que busca manipular creencias, emociones y decisiones colectivas de forma barata, rápida y escalable.

No se trata solo de mentiras tradicionales, sino de un “diluvio” de memes, videos y animaciones que priorizan la viralidad sobre la precisión, al difuminar entretenimiento, sátira y manipulación.

Los autores identificaron tres dimensiones que distinguen la slopaganda de la propaganda tradicional: escala (volumen casi ilimitado), velocidad (distribución instantánea) y personalización (adaptación a audiencias individuales).

Muchos de los materiales que revisaron eran de baja calidad. Uno de los más famosos es este, en el que un falso Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, llama a sus conciudadanos a entregar las armas y rendirse a las tropas rusas en marzo de 2022, apenas días después del inicio de la invasión. El video se propagó en Facebook, X, YouTube y la plataforma rusa VKontakte antes de ser detectado y eliminado.

Aunque es evidente que la cara se mueve, pero el cuerpo no, la falta de preparación de una significativa parte del público para distinguir la diferencia causó confusión y tuvieron que hacer un gran esfuerzo para desmentir la trampa, el ‘deepfake’.

El año siguiente, en mayo de 2023, se viralizó en Twitter una simple imagen fija generada por IA de una supuesta explosión cerca del Pentágono, que provocó que el índice bursátil S&P 500 cayera antes de que las autoridades desmintieran el evento. Fue la primera vez que contenido sintético generó consecuencias económicas medibles en tiempo real.

En ese mismo mes, sólo tres días antes de las elecciones presidenciales en Turquía, uno de los candidatos, Muharrem İnce, líder de un partido religioso, anunció su retirada de la carrera electoral como consecuencia de un video en el que aparecía en una situación sexual comprometida. Aunque se demostró que era falso, pues habían utilizado imágenes tomadas de sitios porno, el daño estaba hecho.

También en 2023, Midjourney y Stable Diffusion hicieron accesible la generación de imágenes fotorrealistas al público general, eliminando la barrera técnica que antes requería conocimientos más complejos.

Al menos 4 mil millones de personas, más de la mitad de la población mundial, participaron en comicios nacionales durante 2024, el año electoral con más deepfakes de la historia. Una llamada robot con la voz clonada de Joe Biden pidió a votantes demócratas de New Hampshire que no votaran en las primarias

En Eslovaquia, días antes de las elecciones circuló un audio falso de un candidato que supuestamente discutía cómo comprar votos; en Bangladesh, India y Pakistán se documentaron casos similares. Y hubo muchos más.

Trump participa en ola de contenido generado por IA

Sin imaginar que después sufriría por la IA, Donald Trump se dio gusto con ella, compartiendo videos en los que es ensalzado sin inhibiciones ni preocupación por el qué dirán, como “Trump Gaza”, un render israelí de lo que sería la franja después de la limpieza étnica de los palestinos: un paraíso de playas y rascacielos con una estatua de oro gigante del presidente estadunidense, donde él interactúa con una bella bailarina y bebe cocteles en la alberca con Netanyahu.

Uno en el que lleva una corona monárquica mientras pilota un caza F-16 y defeca masivamente sobre manifestantes que protestan en el No Kings Day (Día contra los reyes), en Estados Unidos.

O el de la biblioteca presidencial que soñaría construir, un gran rascacielos de superlujo y, por supuesto, una estatua dorada de él mismo.

Aunque los deepfakes que pretenden engañar a los internautas siguen siendo preferidos de muchos propagandistas, una parte importante de la batalla de la narrativa va más allá. 

No se trata de convencer de que el empresario que gusta de descansar en Mar-a-Lago emita luz con las manos ni de que el Trump de Lego esté confabulado con un Satán hecho de bloquecitos de plástico; el producto en sí es expresivo y representa sentimientos y emociones.

Este tipo de imágenes se entienden como entretenimiento
Este tipo de imágenes se entienden como entretenimiento antes de ser analizadas como mensajes políticos. | Foto: Especial

Del MAGA yanqui al MIGA israelí, gracias a Lego

Es en este terreno donde, después de que Estados Unidos e Israel el 28 de febrero iniciaran la guerra contra el régimen de Teherán, los iraníes abrieron un frente inesperado y muy fructífero para ellos, por medio de Explosive Media, una empresa que hasta hace unos meses se alineaba con la oposición iraní.

“Al igual que otros ciudadanos de todo el mundo, a veces criticamos a nuestro gobierno, estamos en medio de la guerra, y las pequeñas críticas no tienen sentido. En una batalla con un enemigo despiadado, no pensamos en partidos políticos ni en nada más”, aclaró su vocero al medio independiente Drop Site News.

Explicó en una de las pocas entrevistas que ha dado que la empresa se constituye de una decena de jóvenes con un promedio de edad de 21 años que, mientras los ejércitos en guerra van agotando sus misiles, ellos producen “armas de destrucción masiva” en videos de dos minutos, en lapsos de 20 a 48 horas, usando herramientas de IA generativa y edición digital.

Estados Unidos respondió. Después de iniciar la guerra con los bombardeos del 28 de febrero, Washington abrió el fuego animado el 6 de marzo con “Justicia a la manera estadunidense”, un montaje de fragmentos de la iconografía popular con imágenes de ataques reales, para prometer una “victoria impecable”… que no llegó, ni en el teatro de operaciones ni en las pantallas de celular.

En respuesta, en el doceavo día de hostilidades, desde Teherán se levantó el ejército de Lego de Explosive Media con figuras de Trump, Netanyahu, el secretario de Guerra estadunidense, Pete Hegseth y, por supuesto, el pedófilo Jeffrey Epstein. 

Las piezas combinaban humor, memoria histórica y asociación emocional en escenarios que hacen referencia, por ejemplo, a países que sufrieron ataques estadounidenses como Irak, Afganistán, Vietnam, Cuba, Chile y Corea, e incluso a los pueblos nativos de Norteamérica.

Para empezar, lanzaron un misil directo al punto más débil del aparato bélico enemigo: el ego de su Presidente. Tras argumentar que Trump envía a sus jóvenes a morir por una mentira, porque no luchan por MAGA (siglas en inglés de Hacer a Estados Unidos Grande Otra Vez) sino por MIGA (Hacer a Israel Grande Otra Vez), retratan a un Trump que ya se dio cuenta de que las cosas distan de salir como imaginó, cuyos secretos de Epstein se están filtrando y, aunque huye por un laberinto en busca de un escondite, “tenemos el objetivo fijado”, pues su nombre es L.O.S.E.R. (P.E.R.D.E.D.O.R).

Un Trump que se autoproclama “emperador de los mares” se descubre de pronto sobre una canoa dentro del inodoro, que es arrastrada al fondo del drenaje.

“Lego es encantador, sencillo y se entiende al instante”, dijo el vocero a Drop Site News.
“Lego no necesita exagerar la realidad. Sin embargo, te da la libertad de añadir los detalles más pequeños y encantadores que puedas disfrutar, y es un lenguaje universal con el que casi todo el mundo, en cualquier lugar, tiene algún recuerdo”.

Con esas armas, se dan el lujo de enseñar a los estadunidenses partes de la historia de su país que en sus escuelas no tienen cabida, comparándola con la profundidad de la civilización persa: así colocan la masacre de los pueblos originarios, la esclavitud de los africanos, la invasión y saqueo de México, la bomba atómica contra Hiroshima y la trama Netanyahu/Epstein que condujo a la matanza de 165 niñas en una escuela al principio de la guerra actual, en una línea temporal paralela con la construcción de palacios, la resistencia antimperialista de los iraníes y su desarrollo científico.

El 5 de mayo, Explosive Media publicó un tuit en el que rechaza que se enmarque su trabajo en la categoría inventada por los investigadores Klincewicz, Alfano y Fard: “Buen intento”, se burlaron. 

“Pero lanzar palabras como ‘slopaganda’ no va a detener a la gente de todo el mundo en su búsqueda de la verdad. La propaganda occidental se desplomó y ardió. Es hora de la Diplomacia del Pueblo”.

Mientras se introduce un nuevo término, el que está siendo criticado todavía sirve para describir este fenómeno, cuya escala es estructural: un único operador con acceso a herramientas de IA generativa comercial puede producir contenido localizado y culturalmente adaptado en docenas de idiomas, a un ritmo y volumen que habría requerido todos los recursos de una agencia de inteligencia gubernamental hace una década. Y la lucha es generalizada, con una producción a la que es difícil seguirle el paso.

Los cubanos, por ejemplo, también se subieron a la ola Lego. La Flotilla Global Sumud para romper el bloqueo marítimo a Gaza, representa con estos muñecos a Saif Abukeshek y Thiago Ávila, los dos navegantes que Israel tomó como rehenes:

Y los chinos, con su propio estilo, explican el bloqueo del estrecho de Ormuz, por ejemplo, con una épica de artes marciales, en la que Trump es un gran líder con cabeza de águila que lanza bombas doradas y los iraníes son gatos –persas, por supuesto– con apariencia humana.

Pero, aunque YouTube intervino a finales de marzo, al cerrar los canales de Explosive Media por supuestamente infringir las políticas de la plataforma en materia de spam y prácticas engañosas, la ventaja que han alcanzado los Lego iraníes se refleja en que su contenido es replicado masivamente en cuentas de otros usuarios y en diversas redes.

Más allá de la censura, la respuesta de Estados Unidos es publicar imágenes del Presidente en fantasías de caballero Jedi y de un dios que cura enfermos.

Ese es otro de los problemas de Washington en esta batalla: Explosive Media ha definido una línea narrativa que no pierde el sentido del humor y se adapta a los hechos de coyuntura. Frente a eso, la prioridad de la Casa Blanca, sin embargo, es seguir glorificando a Trump. 

Fact checking: JRH

Dentro de los mensajes que buscan reflejar desde Washington
Dentro de los mensajes que buscan reflejar desde Washington, está la imagen de Donald Trump glorificado. | Foto: Especial

Que no te agarre la 'slopaganda'

Más allá de su falta de precisión, el término slopaganda define productos que cada día son más complejos y sofisticados, tanto en su realización como en su narrativa; el problema es que muchos de ellos no son abiertamente ficticios, sino que buscan engañar a la audiencia.

Por ejemplo, en México, ante las elecciones de 2024, circularon videos de deepfakes y clips de IA que simulaban boletas fraudulentas, acarreo de votos y el falso cierre de la Basílica de Guadalupe, atribuidos a la candidata de Morena.

Esta es una breve guía para detectar y reaccionar ante estos montajes:

1. Señales de 'slopaganda'

Edición hiperrápida y caótica:

  • Cortes en menos de uno o dos segundos, cambios bruscos de música, superposición de textos, stickers, memes y efectos de transición.
  • Ausencia de lógica narrativa clara: mezcla de noticias reales, datos inventados, comentarios de analistas falsos, todo empaquetado en 30–60 segundos.

Voz o texto procesado sin credibilidad:

  • Voces de IA poco naturales, con entonación exagerada, errores de pronunciación o formas robotizadas.
  • Textos que usan lenguaje de titulares sensacionalistas, pero sin fuente identificable (no se cita medio, reportero ni estudio).

Emocionalidad por encima de la información:

  • El foco es: “¡esto es una traición!”, “¡esto es un golpe!”, “¡esto es ilegal!”, sin pruebas, enlaces ni datos contextualizados.
  • Uso sistemático de colores, sonidos, música épica o de terror para “dar la nota” más que para explicar.

2. Indicadores de origen sospechoso

En elecciones, la slopaganda casi siempre se disfraza de “contenido orgánico”. Busca estos detalles:

Cuenta reciente o sin historial:

  • Perfil con pocos meses, sin posts anteriores coherentes, seguidores extraños, sin web, sin biografía clara.

Comportamiento robotizado:

  • Muy alto ratio de retweets/reshares contra respuestas originales, publicaciones casi idénticas en horarios muy regulares (cada 15–30 minutos).
  • Idioma mezclado, ortografía inestable o contenido en varios idiomas sin lógica.

Inexistencia de transparencia política:

  • Falta de etiquetas de identificación partidista que exige el INE.

3. Patrones de 'slopaganda'

Astroturfing y falsa opinión pública:

  • Miles de cuentas repetitivas que usan la misma frase, el mismo meme, el mismo clip de IA para crear la ilusión de que “todo el mundo piensa así”.

Deepfakes y clones de voz:

  • Videos donde el candidato aparece diciendo cosas que no dijo, con edición rápida, voces generadas por IA y subtítulos que cambian la interpretación.

Gamificación de la política:

  • Memes de “guerra electoral”, reels donde se compara la campaña a un videojuego o gladiador, con música épica, “perfiles de enemigo” y “puntajes” inventados.

4. Herramientas y prácticas para detectarla

Verificar la fuente y el medio:

  • Si el video o post no menciona medio, periodista ni institución, búscalo en Google con frases literales del texto.
  • Si ninguna fuente seria (agencia, noticiario, fact‑checker) lo confirma, es muy probable que sea contenido de slopaganda.

Recurrir a verificadores (fact‑checkers) y plataformas:

  • Consultar plataformas como Verificado MX, El Sabueso, Chequeado México, AFP Factual México y Reuters Fact Check México.

Usar imágenes inversas y metadatos:

  • Dar clic derecho y seleccionar 'Copiar URL de la imagen' o usar herramientas como Google Reverse Image Search para detectar deepfakes o imágenes recortadas de otros contextos.

Revisar metadatos y fecha de publicación:

  • Un video “exclusivo” sobre fraude electoral que se publica 24 horas después de los comicios, sin datos de origen, sin testimonios verificables, suele ser slopaganda.

5. Qué hacer cuando detectas slopaganda

No compartir ni reaccionar impulsivamente:

  • Evitar repostear un contenido viral sin verificar refuerza su algoritmo y su impacto.

Reportar según la plataforma:

  • En X/TikTok/Instagram/Facebook: usar la opción de “Informar”, seleccionar “Contenido engañoso”, “Deepfake”, “Desinformación política”.
  • Documentar para análisis posterior.
  • Guardar capturas, URLs, cuentas implicadas y patrones de publicación (frecuencia, horarios, idiomas) para reconstruir redes de bots y campañas de IA.

6. Claves para mantener tu juicio crítico

Diferenciar “siento que esto es grave” de “esto es verdad”:

  • La slopaganda está diseñada para generar rabia, miedo o euforia; si te provoca una reacción emocional inmediata, parar y contrastar es clave.

Cuestionar la “naturalidad” del contenido:

  • Si un video de 30 segundos mezcla CNN, TikTok, deepfake, música épica y frases de “gobierno oculto”, es casi con seguridad slopaganda, aunque contenga una frase de verdad.

Formar tu propia red de señalización:

  • Define previamente qué medios, académicos y verificadores sigues; en campañas, usa esa red como filtro de confianza, no las sugerencias algorítmicas de redes.

​MD

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Témoris Grecko
  • Témoris Grecko
  • Periodista, documentalista y analista político que ha cubierto conflictos sociales y armados en 95 países y territorios, publicado siete libros y escrito cinco documentales.
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