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  • Bailarinas de bares en Tijuana narran a MILENIO la extorsión que viven del crimen organizado: "Te amenazan con tu familia"

  • A Déborah y Yadira les exigían hasta mil 200 dólares para no hacerles daño; ambas denunciaron ante la Fiscalía General del Estado (FGE) de Baja California.
Una de las víctimas recibió la primera amenaza a través de un número con lada en Jalisco. | Foto: Said Betanzos
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M+.- El miedo a las extorsiones dejó de ser un problema exclusivo de comerciantes; ahora alcanza a bailarinas que trabajan en table dance de la Zona Norte de Tijuana.

A través de mensajes, llamadas telefónicas, fotografías de familiares y amenazas de muerte, comenzó a infundirse el miedo en al menos dos mujeres.

El “cobro de piso” que les exigían era de hasta mil 200 dólares para no hacerles daño.

Aunque ambas decidieron denunciar ante la Fiscalía General del Estado (FGE) de Baja California, aseguran que muchas otras mujeres atraviesan por la misma situación, pero prefieren guardar silencio por temor a represalias.

"La verdad es un miedo horrible que no le deseo a nadie y yo considero que a muchas nos sucede, pero no hablamos por miedo", comentó Déborah a MILENIO.

Un mensaje que parecía una extorsión más

La primera amenaza que recibió Déborah llegó a través de WhatsApp desde un número con lada de Jalisco.

Quien escribía aseguraba pertenecer al Cártel Arellano Félix y afirmaba que no era la primera bailarina del establecimiento a la que le exigían pagar por seguir trabajando.

En uno de los mensajes se leía con faltas de ortografía: "Somos del CAF y estamos cobrándote plaza al igual que muchas de ahí adentro".

Al principio creyó que se trataba de una extorsión telefónica como muchas otras; sin embargo, conforme avanzaron los mensajes, comenzó a recibir información demasiado precisa.

Los extorsionadores le escribieron que sabían dónde vivía, a qué hora entraba y salía del trabajo, dónde residía parte de su familia en Sonora e incluso le enviaron fotografías recientes de sus seres queridos.

"Sonó el WhatsApp y, pues, amenazándome, pidiéndome dinero; sabían dónde vivía mi madre, dónde vivo yo. Mencionaban a mi hijo. Pues ya cuando me daban datos exactos fue lo alarmante.
"Te amenazan con tu familia, con tus hijos, dónde vives, te mandan fotos, te dan especificaciones de cómo andas vestida, dónde trabajas, dónde vas al gimnasio; eso asusta demasiado", relató.

Las amenazas fueron tan insistentes que por momentos consideró entregar los mil 200 dólares que le exigían.

Antes, habló con el gerente del bar donde trabaja, ubicado en la Zona Norte de Tijuana. Fue él quien la convenció de acudir ante las autoridades.

"Él me animó también a hacer esto", platicó.

Con más de dos años trabajando como bailarina, aseguró que nunca había vivido una situación semejante.

"Sabía que había extorsiones a comercios, pero personas cercanas, a mi alrededor, de mi círculo, no, jamás. Jamás pensé que yo iba a pasar por estas circunstancias", expresó.
Crimen alcanza a bailarinas
Las victimas recibieron información precisa sobre sus datos personales. | Foto: Said Betanzos

Las amenazas cambiaron completamente su vida

Déborah dejó de salir a comer, de visitar plazas comerciales y prácticamente suspendió cualquier actividad que no fuera ir de su casa al trabajo.

"Pero repito, ahorita no estoy saliendo en lo absoluto", comentó.

A su madre decidió no contarle nada para evitar preocuparla. Solamente compartió lo ocurrido con sus dos hermanas.

Incluso recordó que en uno de los mensajes le advirtieron que la asesinarían y que antes integrantes del supuesto grupo criminal la violarían a ella y a una amiga.

M+

​Tres días de tortura psicológica

La historia de Yadira es un poco distinta, pero terminó provocándole el mismo miedo. Las amenazas comenzaron con mensajes y fotografías. Después siguieron llamadas mediante WhatsApp. Finalmente aparecieron recados en el portón del departamento donde vivía.

"Después de las fotos, ya escalaron a llamadas y la última forma en que terminaron extorsionando era dejándome recados en el portón de mi departamento
"Yo pensé: 'me tengo que ir de aquí ya, me tengo que salir aquí' porque estaba un carro de una persona que había ido a cuidarme, entonces me di cuenta de que la foto sí era reciente, sí era de hoy. Ya pensé: 'Esto no es un juego'", declaró.

Nunca respondió las llamadas. Cada vez que veía un número desconocido, prefería bloquearlo.

"Creí que era de la cárcel, no sé, me bloqueé, pero sí me asusté, la verdad", platicó.

Durante tres días, dejó de hacer su vida normal. Abandonó el departamento donde vivía y llegó a pensar en regresar a su ciudad natal.

"Pausé mi vida y dejé el departamento en donde me estaba quedando", recordó.

Algunas bailarinas mantienen perfiles públicos en redes sociales; ahí publican fotografías de su vida cotidiana y, en algunos casos, muestran parte de sus ingresos. Con esa información, los delincuentes construyen amenazas cada vez más creíbles.

Además de enviar fotografías de familiares, describen la ropa que usan, los gimnasios que frecuentan, los vehículos que conducen o los horarios en que salen del trabajo, generando un ambiente de vigilancia constante que termina por quebrar emocionalmente a las víctimas.

Las cantidades exigidas van de mil a mil 200 dólares, es decir, alrededor de 20 mil pesos.

A algunas les piden un solo pago y a otras les advierten que deberán entregar esa cantidad cada mes para seguir trabajando.

Las dos bailarinas presentaron denuncias ante la Fiscalía General del Estado.

De acuerdo con las primeras investigaciones, los agentes consideran que podría tratarse de personas que utilizan el nombre de grupos del crimen organizado para intimidar a las víctimas y obtener dinero mediante extorsiones.

Crimen alcanza a bailarinas de Tijuana
Los extorsionadores piden hasta 20 mil pesos. | Foto: Said Betanzos


Mientras las investigaciones avanzan, las propias bailarinas comenzaron a alertarse entre ellas.

Al regresar al trabajo, Yadira decidió contar lo ocurrido para evitar que otras mujeres pasen por la misma situación.

"Ahorita que regresé al trabajo ya les empecé a contar, porque es una situación fea y no quiero que le pase a nadie. En todos esos días tenía mucho miedo, pasaba un carro y me sonaba por la ventana, no podía ni salir a tirar la basura", dijo.

En Tijuana existe un padrón municipal cercano a las 10 mil trabajadoras sexuales, de las cuales 4 mil 373 se encuentran activas.

Aunque las autoridades investigan estos casos como posibles extorsiones cometidas por oportunistas que utilizan el nombre de organizaciones criminales para obtener dinero, las víctimas aseguran que el miedo permanece.

ksh

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Said Betanzos
  • Said Betanzos
  • Licenciado en periodismo por CEUPART. Migrante en Baja California, donde busco y cuento historias para contarlas. Aficionado a leer, a las primera ediciones y hacer amigos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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