Chuck Norris, quien encauzó sus habilidades como cinta negra en artes marciales en una duradera carrera como actor que dejó poco impresionados a los críticos de cine, pero hizo las delicias de millones de fans que saboreaban sus triunfos de chico bueno y sus reflexiones de galleta de la fortuna, murió el jueves 20 de marzo. Tenía 86 años.
Como actor, Norris era muy consciente de que nadie iba a tomarlo por un Henry Fonda o un Laurence Olivier de su tiempo. En la mayoría de sus películas y en Walker, Texas Ranger, serie de televisión que se emitió de 1993 a 2001, interpretaba a un guerrero que acude al rescate no con palabras ni armas, sino con patadas giratorias en reversa y otras técnicas que lo habían convertido en un destacado practicante de artes marciales.
“Interpreto al hombre en el coliseo que es empujado contra la pared y se ve obligado a abrirse paso a golpes”, dijo en una ocasión al San Francisco Chronicle. Y así lo hizo, película tras película.
Su periodo más prolífico en la pantalla se extendió desde finales de la década de 1970 hasta principios de los 2000, con películas como Los valientes visten de negro (1978), Golpe por golpe (1981), McQuade, el lobo solitario (1983), Código de silencio (1985), Invasión a los Estados Unidos (1985), Fuerza delta (1986), Delta Force 2: conexión colombiana (1990) y tres entregas de Desaparecido en combate en la década de 1980 que le permitieron rescatar a estadunidenses cautivos en Vietnam.
La carrera actoral de Norris
En ocasiones, mostraba un lado más ligero y una cierta vulnerabilidad, como hizo al interpretar a un detective de la policía en El héroe y el terror, una película de 1988 en la que aparecía como un personaje romántico y sensible que incluso se desmaya al ver el nacimiento de un bebé. Pero, en general, era el tipo íntegro que no buscaba problemas, hasta que los malos no le dejaban otra opción. Sus diálogos, aunque escasos, podían estar cargados de amenaza.
“No peleé, di un seminario de motivación —dice después de despachar a unos ‘skinheads’ en Delta Force 2. En Código de silencio murmura: “Si quiero tu opinión, te la pediré a golpes”. Y en Braddock: desaparecido en combate III, dice con firmeza: “Yo no piso los pies. Yo piso cuellos”.
Los críticos de cine, por decirlo con benevolencia, en general no se impresionaban con su trabajo histriónico, aunque con el paso de los años llegaron a reconocer que Norris había afinado sus dotes interpretativas. No era atípica la valoración que The New York Times hizo de él en 1977 en Camioneros intrépidos como “tan emocional como una estatua”. La revista Time lo describió una vez como “un vacío inexpresivo” y como “el actor realmente terrible con más éxito desde Audie Murphy”.
No obstante, el público acudía masivamente a sus películas, algunas de las cuales, junto con episodios de Walker, Texas Ranger, fueron dirigidas por su hermano menor Aaron, un antiguo doble de acción. Pelotas en juego, película de 2004 en la que se interpretó a sí mismo, recaudó 168 millones de dólares en todo el mundo.
Norris era un héroe de acción de la clase de Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Charles Bronson, con el estilo monosilábico de un Clint Eastwood al inicio de su carrera. Atrajo a millones de personas a quienes les gustaba ver ganar a Estados Unidos —para variar, añadirían algunos—, ya fuera rescatando a soldados cautivos en Vietnam, salvando al país de los terroristas en Invasión a los Estados Unidos o derrotando a piratas aéreos y narcotraficantes en la serie de filmes Fuerza Delta.
Al evaluar su éxito en The Secret of Inner Strength: My Story, uno de varios libros que escribió Norris:
“Mucha gente quiere y necesita a alguien con quien identificarse, un hombre que sea autosuficiente, se valga por sí mismo y no tema enfrentarse a la adversidad”.
“Quieren creer en mí —aseguró— igual que yo creí en John Wayne cuando era niño”.
Historia de vida
Carlos Ray Norris nació el 10 de marzo de 1940 en Ryan, Oklahoma, el mayor de tres hijos de Ray Norris, conductor de autobús y camión, y Wilma (Scarberry) Norris, quien se encargaba del hogar. Creció en Wilson, Oklahoma, y más tarde en Torrance, California, al sur de Los Ángeles.
Tras el divorcio de sus padres en 1956, su madre volvió a casarse. Posteriormente, Norris recordó el alcoholismo y la ausencia de su padre, y afirmó que este consideraba a estrellas del western de Hollywood como John Wayne y James Stewart como “padres sustitutos”.
Chuck Norris se describió a sí mismo como “tímido e introvertido” de niño, no especialmente atlético, y “contento con pasar desapercibido”. Tras graduarse en 1958 de la preparatoria North High School en Torrance, se alistó en la Fuerza Aérea y se convirtió en policía militar.
Ese mismo año, a los 18 años, se casó con Dianne Holechek, una compañera de escuela. Se divorciaron en 1989. Nueve años después, Norris se casó con Gena O’Kelley, una ex modelo.
Le sobreviven ella, dos hijos de su primer matrimonio, Mike y Eric Norris; dos hijos de su segundo matrimonio, Danilee y Dakota Norris; una hija de otra relación, Dianna Di Ciolli, conocida como Dina Norris; su hermano Aaron; y numerosos nietos. El hermano de Chuck Norris, Wieland, murió en combate en Vietnam en 1970.
Las artes marciales
La Fuerza Aérea asignó a Norris —a quien sus compañeros apodaban Chuck— a una base estadunidense en Corea del Sur. Fue allí donde desarrolló su interés por las artes marciales, entre ellas un estilo coreano de karate llamado tang soo do.
Con 1.78 metros de estatura y aproximadamente 75 kilos de peso, no era físicamente imponente, pero sí fuerte y ágil. Para cuando dejó la Fuerza Aérea en 1962, ya había obtenido el cinturón negro de karate.
De regreso en Estados Unidos, continuó perfeccionando sus técnicas de artes marciales y, de 1968 a 1974, fue el campeón mundial indiscutible de karate de peso medio. Una forma de este deporte, conocida como chun kuk do, llegó a ser bautizada como el 'Sistema Chuck Norris'.
A finales de los 60 atravesó dificultades económicas tras la quiebra de varias escuelas de karate que poseía en el sur de California. Fue entonces cuando uno de sus alumnos famosos, Steve McQueen, le dijo:
“Si no puedes hacer nada más, siempre puedes actuar”.
Norris decidió intentarlo, siguiendo el consejo de McQueen de que “las películas son visuales” y que los diálogos debían ser concisos.
Otra gran influencia fue su amigo y compañero de artes marciales, Bruce Lee, quien inicialmente lo ayudó a conseguir pequeños papeles en películas. La primera aparición importante de Norris en el cine fue en El camino del dragón (1972), estrenada en Estados Unidos como El regreso del dragón, donde fue uno de los muchos oponentes derrotados por el ágil y veloz Bruce Lee.
Autodenominado cristiano conservador, Chuck Norris declaró en 2012 que si el presidente Barack Obama, el primer presidente negro del país, era reelegido, “nuestro país, tal como lo conocemos, podría perderse para siempre”, e instó a los evangélicos a votar en contra del demócrata.
Algunos de sus acuerdos publicitarios causaron controversia, especialmente su contrato de 2019 para ser la imagen pública del fabricante de armas Glock. Sin embargo, también fundó la organización Kickstart Kids, que comenzó en 1990 como la Fundación Kick Drugs Out of America, promoviendo las artes marciales como camino hacia un carácter más íntegro.
A lo largo de su discurso, Norris ofreció aforismos que resumían sus fórmulas para una vida mejor, entre ellos:
“Me desarrollaré al máximo de mi potencial en todos los sentidos” y “Olvidaré los errores del pasado y seguiré adelante para alcanzar mayores logros”.
Chuck Norris entendía perfectamente que no figuraría en ninguna lista de grandes actores:
“La mayoría de mis películas son muy unidimensionales”, reconoció al Chicago Sun-Times en 1988.
Cinco años después, le dijo a un periodista del Times: “Nunca quise ser Dustin Hoffman ni Al Pacino. Es decir, nunca soñé con ser un actor —reconoció alargando la palabra—. Hago lo que hago”.
MD
