Espectáculos

Walls, entre el ego, las redes y el miedo a ser olvidado: “Tocar el alma de la gente es en el escenario, no en Spotify”

El cantante español habla con MILENIO sobre 'El día que me olvides', su nuevo álbum, el peso del ego, la presión de las redes sociales y su regreso a México.

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Mi padre me enseñó, en primer lugar, que no hace falta ser músico para saber de música”, así resume el cantante español Ginés Paredes, mejor conocido como Walls, una herencia creativa que comenzó antes de los escenarios, las batallas de freestyle y los discos.

Detalla a MILENIO que, aunque su padre nunca se dedicó profesionalmente a la música —la practicaba como hobby—, es su mayor influencia porque, “más que conceptos musicales, me ha enseñado a vivirla de la manera en la que yo creo que se tiene que vivir: de valorar esas canciones que perduran en el tiempo, que se nota que están hechas con cariño, que son viscerales”. 

De niño, el artista de 26 años recuerda las veladas en las que veía a su padre y sus amigos tocar hasta altas horas de la madrugada con una guitarra que, en ese entonces, “me parecía viejísima”.

“También recuerdo estar en el coche, escuchar canciones e imaginarme tocándolas en un escenario montado en la pista de fútbol que había en mi colegio”.

De imaginar el escenario a vivir de la música

Esa fantasía tomó forma muy pronto: a partir de que Walls recibió su primera clase de guitarra en una academia, "con un señor al que espero le vaya muy bien la vida". 

Así llegó a tocar Wake Me Up When September Ends, de Green Day, y después aparecieron las batallas de freestyle con la pandilla de su ciudad natal, Murcia.

“De entonces, ha cambiado casi todo de mí porque han pasado 10 años... Lo único que no cambia es mi amor hacia esto, hacia la música y hacia exhibirme, porque siempre me ha gustado subirme a un escenario”.

Esa relación con la música, marcada por su padre y ahora convertida en una forma de vida, se traduce en El día que me olvides, su tercer álbum de estudio; un trabajo de pop rock con influencias indie y hip hop donde explora la memoria, el legado y el miedo a desaparecer de los recuerdos ajenos.

Foto: Especial
"Lo único que no cambia es mi amor hacia la música". Foto: Especial

El miedo a ser olvidado

El punto de partida de las 12 canciones que conforman el disco —ya disponible en plataformas como Spotify y Apple Music— es la posibilidad de que, con el tiempo, todo lo construido termine por desaparecer. 

Pero conforme avanzan los tracks, el cantante termina cuestionando esa necesidad de permanencia: "El disco nace de ese miedo de ser olvidado, empieza así, pero concluye asumiendo que nos van a olvidar a todos". 

"No tiene ningún tipo de sentido obsesionarse con hacer cosas para que te recuerde la peña a gran escala, sino que lo importante es conseguir que el pequeño círculo que vamos formando con el paso de los años se acuerde de nosotros", agrega.

Una idea que incide en la manera en que entiende su propia proyección: no es controlar los demás perciben de él, sino aquello que puede dejar en quienes lo escuchan.

“A mí no me importa lo que proyecte la gente en mí, sino lo que yo proyecte en ellos, y eso es lo que me hace sentir bien. Es un poco hippie el concepto, pero está bien”.

El ego

En esa búsqueda por impregnar algo en los otros, Walls reconoce al ego como parte importante de su personalidad.

“A ver, ahora mismo estoy bastante bien. La verdad, soy una persona con mucho ego. Una persona que quiere ser el número uno siempre en todo lo que hace, y que quiere que se lo reconozcan”.

Considera que esa visión es necesaria para dedicarse a fondo a la música: “También creo que para dedicarse a esto hay que tener ego y hay que ser una persona segura; decir: ‘Yo soy bueno en lo que hago y se lo voy a enseñar a quien haga falta’”.

"Que al final el ego no deja de ser otro tipo de inseguridad, lo que pasa es que lo exteriorizamos de otra manera", reflexiona.

Paradójicamente, el mostrarse y demostrar choca con una de las exigencias actuales para cualquier artista: estar presente en redes sociales.

“Parece que si no subes todo lo que has hecho, no vale, no existe... Es una puta mierda, la verdad, yo estoy harto”.

Más allá de los números

Frente a la lógica de las redes, Walls fija su concepto de éxito no en el número de seguidores o la cantidad de reproducciones, sino en su capacidad de conectar con el público en cada concierto.

“A mí lo que me importa es vender entradas y es lo que yo concibo como música: tocar el alma de la gente es en el escenario, no en Spotify”, sostiene el artista, que ostenta más de 993 mil oyentes mensuales en la popular plataforma musical.

Por eso, aunque reconoce la importancia de encabezar los 'charts' o la amplitud de su gira, no considera que eso sea suficiente para definir su trabajo: “Para mí con tocar de puta madre, que las canciones estén de puta madre y que hagamos un show de puta madre, es el éxito”.

“Cuando todo eso se cumple y he peleado por eso, es cuando digo ‘Vale, esto va a debutar número uno’”, explica.

Una madurez que sigue en construcción

Hasta ahora, El día que me olvides representa el proyecto "más maduro" de su carrera, aunque no lo considera una cumbre definitiva.

“Ahora mismo el proyecto más maduro que he hecho, pero creo que el siguiente álbum que saque va a ser más maduro todavía. Es un poco la gracia de esto”.

Una evolución que pasa por permitirse vivir antes de convertir todo en música: “Yo creo que la madurez es una búsqueda constante porque yo reflejo en mi música un poco lo que voy aprendiendo en mi vida y sé que me quedan un montón de cosas por aprender”.

Con estas perspectivas, el español llegará nuevamente a México, un país que, en su visita de hace dos años, le dejó una grata impresión: “Me llamó muchísimo la atención el respeto y el cariño con el que tratan a los artistas, la variedad musical en sus listas de éxitos del país”.

Ese vínculo se reforzará con la breve gira para presentar su nuevo material, que arranca el 14 de octubre en el Foro Puebla de Ciudad de México y seguirá el 16 de octubre en el Foro Corona de Monterrey, hasta finalizar el 18 de octubre en C3 Stage de Guadalajara.

“Yo creo que tengo que vivir mi vida de la manera que yo quiero, como me apetezca. Y creo que el artista, el bueno, el de verdad, es desordenado... Creo que si convierto mi vida en un aburrimiento en el que me levanto todos los días a la misma hora y tengo las mismas cosas, mi música acabaría siendo una puta mierda”.
Foto: Especial
Foto: Especial


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Yair Hernández
  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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