Cultura

Son Rompe Pera, crecer sin perder el barrio ni la memoria familiar: "A veces sentimos a nuestro papá en el escenario"

Entrevista

Previo a su concierto en el Teatro Metropólitan, Mongo y Murfy cuentan a MILENIO cómo viven su crecimiento sin convertirse en “rockstars” y por qué sólo quieren seguir tocando.

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En sus inicios, Son Rompe Pera jamás imaginó tocar en Estados Unidos ni conquistar el Fuji Rock Festival de Japón. Pero la pasión puesta en cada 'baqueteo' a la marimba, cada 'congazo' y grito al micrófono, llevó al proyecto a materializar esos sueños después de años de trabajo y sacrificios.

Ahora, en la antesala de otra conquista, el Teatro Metropólitan, los hijos pródigos de Naucalpan celebran, sin dejar de sorprenderse ni perder el piso por la vorágine de éxitos y experiencias que han atravesado en tiempos recientes.

“Somos músicos, siempre quieres tocar y quieres que tu música la conozca la banda. Pero es bien loco todo lo que nos está pasando, aunque lo disfrutamos al máximo”, dice Alan Gama ‘Mongo’ a MILENIO, previo al concierto que ofrecerán el próximo 19 de septiembre en el recinto del Centro Histórico.

Crecer sin convertirse en rockstars


El crecimiento e impacto mediático no han cambiado la manera en que el sexteto se entiende y desenvuelve arriba y debajo del escenario, al contrario: mientras más lejos va, más importante es recordar de dónde viene. 

“Luego nos aterrizamos viendo a otras personas, viendo cómo empezaron igual que todos. Nunca hay que perder el pedo: si vas a un lugar, siempre tienes que tocar como si fuera la última vez”, explica Murfy, percusionista del grupo.

Mongo coincide. La profesionalización les ha abierto puertas, pero también les ha mostrado diversas rutas del camino y la importancia de no asumir una actitud de "rockstars".

La onda es no olvidarse de dónde viene uno. Eso es fundamental. Estamos dedicándonos a esto más profesionalmente, ya conoces más gente, ya ves el pedo del ego del músico, de cómo son las bandas, y te das cuenta de un montón de cosas”, señala.

Compartir camerino con músicos de distintas trayectorias y latitudes les ha permitido reconocer diferencias entre quienes se mantienen coherentes y quienes 'se vuelan'.

“A nosotros nos gusta ser amigables, no nos gusta convivir con gente mamona; en el circuito, en la onda, nunca estamos rockstareando, no nos late”, insiste Mongo.

Una postura que también han asimilado al entender que, detrás de un proyecto como el suyo, existe una comunidad amplia: periodistas, técnicos, productores, promotores y público que hacen posible el avance.

“Te das cuenta de que este trabajo crece... así como el entrevistador o el periodista hace su chamba, pues tú también tienes que atorarle. Tienes que aprender que todos somos como una comunidad”, añade.

Foto: Ariel Ojeda
Jamás asumirían una actitud de "rockstars". | Foto: Ariel Ojeda

Foto: Ariel Ojeda
Foto: Ariel Ojeda

Tiempo límite


La bonanza del proyecto ocurre mientras los integrantes atraviesan otra etapa de sus vidas: ya no son esos jóvenes que arrancaron el sueño en las colinas de Naucalpan, ahora tienen familias, más responsabilidades y una perspectiva distinta sobre el tiempo.

Me siento bien rucote”, bromea 'Mongo', de 37 años, al hablar de compartir escenarios con músicos en sus veintes.

Detrás de eso hay una reflexión más profunda: “Esta onda de estar de gira, de estar tocando, también tiene un tiempo límite”.

Por eso, los consejos de colegas como Panteón Rococó o el 'Macha' Asenjo adquieren otro sentido: aprovechar mientras puedan y hacerlo "con todo".

Esa conciencia de la finitud se alimenta de mirar atrás. Bien lo explica 'Murfy' al decir que todavía se reconoce en los músicos callejeros que van cargando sus instrumentos y buscando una oportunidad.

“Cuando voy en la calle y veo a banda chambeando en la calle, digo: ‘Esas son putizas’... Son putizas cargar esos instrumentos”, comenta.

Por eso, cada vez que se encuentra con algún artista urbano, procura apoyarlo: “Uno la vivió y, gracias a que nos tocó la suerte, uno no se olvida de dónde venimos y apoya a la gente”.

Foto: Ariel Ojeda
“Esta onda de estar de gira también tiene un tiempo límite”. | Foto: Ariel Ojeda

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Foto: Ariel Ojeda

La fama como un vicio

Los aplausos, los escenarios llenos y la atención pueden convertirse en una tentación, sobre todo en circuitos cada vez más grandes. Por eso 'Mongo' advierte: "Pueden ser un vicio, como una droga”.

De ahí que los seis músicos tengan claro el no convertir el reconocimiento en un objetivo, sino aprovecharlo para seguir haciendo música: “La neta, nosotros ni queremos ser famosos, ni buscamos estar con la gente famosa. Nosotros solamente buscamos tocar”.

Tal postura la mantienen en el cotidiano. Como cuando hace poco Murfy estaba en un supermercado haciendo las compras bajo una fuerte lluvia y alguien lo reconoció. Esa interacción desembocó en una amistad, pero también en una de esas anécdotas que ayudan a "aterrizar".

“Está chido cómo un chingo de cosas te aterrizan... La vida solita te aterriza con cosas”, resalta el percusionista.

Foto: Ariel Ojeda
"La vida solita te aterriza con cosas”. |Foto: Ariel Ojeda

Foto: Ariel Ojeda
Foto: Ariel Ojeda
La memoria familiar sigue sonando

Las ideas sobre el tiempo, el origen y la familia conforman la esencia Marimbazos de Oro, el nuevo álbum de Son Rompe Pera que se estrena el 18 de septiembre, un día antes del Teatro Metropólitan.

Un material con gran carga emocional para los hermanos Gama porque buena parte de sus canciones está atravesada por la memoria familiar y del barrio, sobre todo de su padre, José Dolores 'Batuco', quien da nombre al sexto tema de la cara A.

'Mongo', quien compuso la mayoría de las piezas, reconoce que trabajar en ellas no fue sencillo; hubo momentos en los que, en pleno estudio, tomaron pausas por lo emocional que resultó ahondar en su padre, viejos romances y un pasado lleno de momentos duros. "Fue bien cabrón volver a todo eso”.

Por eso, a su modo, Marimbazos de Oro es un álbum de fotos, pero también una catarsis y un recorrido histórico de la banda que, mezclando marimba con cumbia, salsa, punk, rockabilly y danzón, avanza hacia escenarios cada vez más grandes.

A veces sentimos a nuestro papá en el escenario... todavía se siente el poder del jefe tocando”.

hc

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Yair Hernández
  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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