El actor Matthew McConaughey, de 56 años, reveló que después de protagonizar A Time to Kill, realizó un viaje de 22 días para reencontrarse consigo mismo, ya que el éxito repentino lo hacía sentir perdido.
Probablemente reconozcas a McConaughey por convertirse en el galán de las comedias románticas de los 2000 en Cómo perder a un hombre en Díez Días o por su aclamada interpretación en Interestelar, una cinta que marcó la historia del cine de ciencia ficción.
Hoy, su nombre forma parte de las grandes estrellas de Hollywood; sin embargo, el camino hacia el éxito comenzó mucho antes y estuvo acompañado de momentos de duda, búsqueda personal y crecimiento emocional.
¿Por qué Matthew McConaughey viajo a Perú?
El actor revisó una de las etapas más complejas de su vida durante una conversación en el podcast No Magic Pill, conducido por Blake Mycoskie, fundador de TOMS. La entrevista formó parte de una serie especial enfocada en la salud mental, realizada en el marco del mes de la concientización sobre este tema.
En esta misma línea, Matthew contó que en 1996, tras interpretar a un padre que busca justicia a mano propia por la violación de su hija y enfrenta un juicio, se sintió en la necesidad de hacer una pausa por la proyección que estaba teniendo su carrera.
Su destino para su descanso fue Perú, sin embargo, no se trató de tomar unas vacaciones cualesquiera, sino de mantener un propósito en esta desconexión: reflexionar sobre cómo lo hacía sentir la fama.
El comenzó a sentir en ese momento que la fama era como un espejo que lo hacía preguntarse qué parte de la identidad que estaba construyendo o que el mundo que quería ver, era el mismo. Es decir, comenzó a tener dificultad para separar quién era como actor y como ser humano.
Se preguntaba si las personas lo valoraban como tal o se aceraban por el nombre que cargaba, así que sintió la necesidad de presentarse en otro lugar simplemente como Mateo.
Así fueron los primeros 12 días del viaje a Perú de Matthew McConaughey
El ganador del Oscar en 2013 por Dallas Buyers Club dijo que, al huir del bullicio de la prensa y Hollywood, buscó mantener un perfil bajo en su nueva locación donde residió casi un mes.
En realidad, quería demostrarse a sí mismo que lo que valía no estaba en el éxito que pudiera aportar o las medallas y reconocimientos que tenía. El sentía que había perdido la capacidad de ganarse la admiración o cariño de las personas independientemente de su carrera como actor.
"Necesitaba poner los pies en la tierra. Así que me retire, Boom, ve a Perú. Necesitaba encontrarla, probar otro tipo de validación (...) Pero si me pregunte ahora que me estoy haciendo famoso ¿qué es real y que no?"
En estos primeros días vivió un proceso de desintoxicación del ego bastante "torcida" pues comenzó a habitar la incomodidad; sin embargo, confiesa que los siguientes días fueron algo que disfrutó como nunca antes.
Existían momentos en los que deseaba que ese estilo de vida -que llevó por 22 días- fuera su realidad. Dudaba si entregarse totalmente, sin embargo, decidió volver a casa y a su vida como actor tras haber resuelto los nudos de su mente.
Al marcharse del lugar y despedirse de todas las personas con las que había hecho algún vínculo, se dio cuenta que las lágrimas en su rostro y en el resto eran por el cariño que aún era capaz de inspirar en los demás y eso lo hacía sentir conectado con el mismo nuevamente.
Con los años su carrera continua en ascenso, pero desde otro lugar. En sus palabras siempre trató de nunca despegarse de su vida común fuera de la estrella de cine que representaba y de su humanidad.