Para FRNCE, el arte no surge de la perfección, sino de la capacidad de transformar los quiebres cotidianos en una identidad sonora. Tras dejar su natal Mexicali para establecerse en la capital, su propuesta musical ha experimentado una metamorfosis influenciada por la crudeza y la belleza de la Ciudad de México.
"Desde que llegué aquí, mi sonido ha dado un giro. Como foránea, este proceso ha sido arduo: aprender a vivir sola y resolver los retos del día a día sin la red de apoyo que tenía en casa. Mi música ahora es un reflejo de este choque cultural que, aunque nostálgico, me ha permitido encontrar una nueva identidad", confiesa la artista.
La vulnerabilidad como eje creativo
Lejos de la imagen de una estrella inalcanzable, FRNCE construye su propuesta desde una honestidad brutal. La historia que la catapultó frente a una audiencia masiva —aquella en la que terminó llorando en el metro— no fue planeada como una estrategia de marketing, sino como una necesidad humana de desahogo.
"Ser artista es permitirte ser vulnerable. Cuando escribí sobre ese momento de tristeza, dudé si compartirlo por la vergüenza que sentía, pero me di cuenta de que no soy la única persona que ha pasado por una situación así. A veces, los caminos personales no se alinean con los proyectos de vida de otros; eso me llevó a atravesar rupturas dolorosas mientras intentaba establecer mi carrera aquí", relata sobre el sacrificio que implica perseguir el sueño profesional, incluyendo la dolorosa distancia física con sus seres queridos, entre ellos su perro de 12 años.
Un crisol de géneros: Regional, pop y electrónica
Musicalmente, FRNCE no teme a las etiquetas. Su proyecto actual es un ejercicio de experimentación que combina lo orgánico del regional con la pulcritud del pop y la energía de la electrónica. "Canciones como Mujer Mexicana nacieron como ejercicios de escuela que terminaron convirtiéndose en pilares de esta nueva etapa", explica.
Esta búsqueda sonora ha encontrado un aliado perfecto en la Ciudad de México, donde, a pesar de la intensidad, ha hallado un ecosistema receptivo. "El público de la capital es increíble; tienen una apertura envidiable y están dispuestos a escuchar propuestas nuevas. Aquí hay espacio para todos", señala.
El reto de ser un artista '360'
Como muchos talentos emergentes, FRNCE enfrenta la realidad de la autogestión en la era digital. La presión de ser no solo intérprete, sino también su propia relacionista pública, editora y estratega de contenido, es una constante que reconoce como necesaria, pero agotadora.
"Hoy, ser artista implica ser un perfil '360'. No basta con hacer música; tienes que promocionarla y crear dinámicas. Es demandante, especialmente cuando sientes que el algoritmo te satura, pero entiendo que para los artistas independientes las redes son el motor vital para que la música se siga moviendo".
El punto de inflexión: Hacia una carrera definitiva
Con su reciente firma con el sello Estela, FRNCE siente que ha cerrado un ciclo de incertidumbre para entrar en una fase de consolidación profesional. El futuro inmediato promete una cercanía física con sus seguidores, con anuncios de presentaciones en vivo que buscan materializar esa catarsis compartida.
"A quienes me descubrieron por mi música o por esa historia de 'llorar en el metro', gracias por tomarse cinco minutos de su vida para escucharme. Cada play y cada comentario marca una diferencia crucial para nosotros. Pronto anunciaré las fechas para vernos en vivo, llorar y cantar juntos", concluye.