La música, más que una profesión, se ha convertido para ella en una reivindicación personal. En una industria donde los números a menudo eclipsan el talento, ella se posiciona como una excepción: la primera en su familia, en generaciones, con la libertad de elegir su propio camino.
"Valoro profundamente lo que hago, no solo como profesión, sino como un logro personal. Recientemente realizamos una gira estudiantil y fue una experiencia reveladora; al interactuar con adolescentes, me di cuenta de que escribo las canciones que yo hubiera necesitado escuchar a su edad", confiesa.
El "puente" entre Chile y México
Existe una conexión magnética y casi mística entre Chile y México, un fenómeno que ella ha decidido habitar y consolidar. Al hablar de sus influencias, no puede evitar sentir una gratitud hacia quienes pavimentaron el sendero, nombres que resuenan con fuerza en ambos territorios: Los Bunkers, Mon Laferte, Los Tres y 31 Minutos.
"Siento una gratitud eterna hacia los artistas que abrieron el camino antes que yo. Parece que estamos obsesionados el uno con el otro; cada vez me siento más como una mexicana en Chile y viceversa. Mi meta es consolidar mi propio lugar en esa historia y colaborar con esos grandes exponentes que admiro", asegura.
El hartazgo digital y la trampa del 'influencer'
En la era del algoritmo, la línea entre ser un artista y ser un creador de contenido es peligrosamente delgada. Para ella, el peligro de la "dimensión paralela" de las pantallas es real y, a veces, asfixiante. "Hoy es fácil confundir ser influencer con ser artista; a mí casi me pasa. Mis canciones, como Ojos Quemados, nacieron precisamente del hartazgo ante esa dinámica. Las uso para difundir mi arte, pero mantengo la distancia crítica necesaria".
Frente a la imagen idealizada del 'rockstar' —que suele arrastrar una narrativa de excesos y autodestrucción—, ella elige la disciplina como trinchera.
"Elijo mantenerme sana porque entiendo la responsabilidad que conlleva ser una figura pública. No fumo ni bebo; mi forma de conectar es mostrarme vulnerable, como una persona real, no como una estrella inalcanzable rota por el sistema".
Agosto: La llegada de un indie sin etiquetas
El proceso creativo detrás de su álbum debut, que verá la luz en agosto de 2026, ha sido un ejercicio de complicidad emocional. "Soy una persona obsesiva con el origen de las cosas; proceso mis emociones y las traduzco en música", explica. Producido junto a Gabriel, su mejor amigo, el disco se aleja del amor romántico tradicional para explorar un indie versátil y profundamente sentimental.
Esta sensibilidad parece provenir directamente de su geografía. "La melancolía es parte de mi esencia. En Chile, al estar geográficamente aislados, desarrollamos una visión nostálgica y solitaria. Sin embargo, al viajar por Latinoamérica, noto que somos primos hermanos. El indie encaja perfecto aquí porque somos una mezcla de todo; tenemos problemas sociales tan profundos que no nos queda de otra que hacer buena música".
Lo que viene: Giras y conexión directa
Con el lanzamiento del álbum en el horizonte, la artista ya prepara terreno para el último trimestre del año. Para octubre, la agenda marca dos hitos: una gira estudiantil y una serie de presentaciones abiertas al público general.
"A quienes me han apoyado desde el inicio, gracias; viene un álbum hecho con mucho amor. A quienes se suman ahora, bienvenidos. Estén pendientes de mis redes sociales, porque nos vemos pronto para compartir esa locura en el escenario", concluye, invitando a una comunidad que crece con la misma honestidad que ella imprime en cada verso.