La empresa del youtuber James Stephen Donaldson, conocido globalmente como MrBeast, enfrenta una demanda interpuesta por una exempleada que lo acusa, junto con otros directivos, de acoso sexual y discriminación por embarazo. El caso fue presentado en un juzgado de Carolina del Norte, en Estados Unidos, según reportó el diario The New York Times.
De acuerdo con la denuncia, Lorrayne Mavromatis, quien trabajó en la empresa desde 2022, señala que durante su tiempo en la compañía experimentó un entorno laboral marcado por desigualdades de género y conductas inapropiadas por parte de altos mandos.
La exdirectiva ingresó como jefa del departamento de Instagram y fue ascendida en varias ocasiones antes de denunciar los hechos en 2023, tras lo cual —asegura— fue apartada de sus funciones.
Según el documento legal, uno de los principales señalados es James Warren, exdirector general de la empresa y primo de Donaldson, a quien acusa de realizar comentarios sobre su apariencia física y de sostener reuniones laborales en su domicilio en las que hacía observaciones sobre su vestimenta. La demandante también sostiene que, en situaciones donde clientes masculinos realizaban propuestas inapropiadas, Warren le indicaba que debía sentirse “halagada”.
La denuncia también incluye señalamientos directos contra Donaldson. Mavromatis asegura que el creador evitaba interactuar profesionalmente con ella debido a que consideraba que su apariencia “tenía cierto efecto sexual” sobre él. Además, menciona la existencia de un documento interno que instruía a los empleados a “empoderar a los hombres durante las grabaciones” y que incluía la frase “no, no significa no”.
Acusaciones por embarazo y despido
En 2025, Mavromatis quedó embarazada y, según su testimonio, la empresa no le proporcionó información clara sobre políticas relacionadas con la maternidad. Asegura que incluso durante el parto participó en una reunión de trabajo por temor a represalias laborales.
Tras reincorporarse de su baja por maternidad, fue despedida tres semanas después. La exdirectiva afirma que los hechos han tenido un impacto en su salud mental y que actualmente se encuentra en tratamiento por depresión.
Por su parte, la compañía —con sede en Carolina del Norte y una plantilla de aproximadamente 700 empleados— negó las acusaciones.
El caso se encuentra en curso y podría escalar conforme avance el proceso judicial en Estados Unidos.
Con información de Agencia EFE...
jk