La temporada de huracanes 2026 continúa en el Pacífico y Atlántico, donde se monitorean zonas de baja presión con potencial para desarrollarse como ciclones tropicales, pero ¿qué es exactamente? Estos sistemas pueden crecer a tal grado de formar un huracán.
A lo largo de dicho desarrollo su trayectoria también pude cambiar, y dependiendo de estas depende si lleguen a tocar tierra o no, afectando directamente al territorio nacional.
¿Qué es una Zona de Baja Presión?
Por los nombres puede resultar un tanto complicado encontrar una relación entre una zona de baja presión y fenómenos peligrosos como los huracanes, pero en realidad son el punto de partida para que algunos de los fenómenos más fuertes de la naturaleza se formen.
Una zona de baja presión, de acuerdo con el glosario del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), es un sistema de isobaras cerradas y concéntricas en el cual la presión mínima se localiza en el centro.
En el hemisferio Norte, este fenómeno se caracteriza por una circulación del viento en sentido contrario a las manecillas del reloj.
Este provoca la convergencia y el ascenso del aire (convección), lo que se asocia directamente con la formación de gran nubosidad y chubascos, es decir lluvias.
¿Cómo llega a ser un Ciclón Tropical?
Para que una baja presión evolucione hacia un ciclón tropical, se requieren condiciones específicas, pues aunque la zonas de baja presión pueden aparecer fuera de la temporada de lluvias, no todos llegan a crecer hasta ser un ciclón tropical.
Según explica la Secretaría de Salud, debe generarse sobre espacios tropicales donde la temperatura de la capa superficial del agua supere los 26 °C y haya una zona donde se encuentren vientos en todas direcciones.
De este modo, el calor es el principal motor que impulsa el desarrollo del sistema, pero antes de llegar a ser ciclón pasa por las siguientes fases según sus características:
- Perturbación tropical: es la fase inicial que genera vientos convergentes
- Depresión tropical: los vientos se incrementan, alcanzando una velocidad máxima sostenida de hasta 62 kilómetros por hora.
En esta fase, la presión atmosférica disminuye y la nubosidad se organiza de forma rotatoria - Tormenta tropical: los vientos alcanzan un rango de entre 63 y 118 kilómetros por hora.
Es en este momento cuando el sistema recibe un nombre oficial que conservará durante toda su existencia, por ejemplo Boris o Amanda.
¿Cuándo llega a ser huracán?
Un sistema llega a ser catalogado como huracán cuando sus vientos máximos sostenidos superan los 119 kilómetros por hora.
Estos sistemas que llegan a ser peligrosos y hasta mortales también son enormes, ya que pueden cubrir una extensión de entre 500 y 900 km de diámetro y se distinguen por tener un ojo en su centro, una zona de calma relativa que mide entre 24 y 40 km de diámetro.
Si este fenómeno sigue creciendo, se medirá según la escala de Saffir-Simpson, la cual cataloga desde la categoría 1 hasta la 5 según la intensidad de sus vientos.
Riesgos de estos sistemas meteorológicos
Los efectos de los ciclones tropicales pueden ser catastróficos tanto para las poblaciones costeras como para la navegación, sobre todo si llega a tocar tierra. Los principales riesgos incluyen:
- Vientos violentos y destructivos
- Lluvias torrenciales que provocan inundaciones y corrimientos de tierra o deslaves
- Marejadas ciclónicas y olas de gran tamaño que impactan las costas
- Formación de tornados
Ante las adversidades que estos sistemas pueden ocasionar las autoridades y la Coordinación Nacional de Protección Civil emiten alertas tempranas si son necesarias y ayudan a la población, instando a que en todo momento tomen las medidas de prevención correspondientes.
YRH