• Regístrate
Estás leyendo: Mari-Jo Tramini y sus pasiones
Comparte esta noticia
Miércoles , 20.02.2019 / 20:46 Hoy

Mari-Jo Tramini y sus pasiones

Mari-Jo, viuda de Octavio Paz, falleció este 26 de julio; inseparable del Premio Nobel desde 1964, ella practicó también la escritura y sobre todo el collage.
Publicidad
Publicidad

Marie José Tramini  (1932-2018) y Octavio Paz (1914-1998) se casaron en 1964 en el jardín de la embajada mexicana en la India. Se habían conocido en 1962, precisamente en el barrio de Sunder Nagar, en Nueva Delhi, pero ella era una mujer casada con un asesor político de la embajada de Francia en el país asiático.

“Yo era muy joven para divorciarme y pronto me fui de la India sin despedirme de Octavio”, le comentó en 2014 a Víctor Núñez Jaime (colaborador de Milenio), en una entrevista publicada en El País

No obstante, se reencontraron meses después en las calles de París. El poeta mexicano ya se había divorciado de su primera esposa, la escritora Elena Garro, y Marie José se divorció también para viajar con Paz a la India, donde el poeta cumplía labores de embajador de México. Ahí se casaron.

Marie José Tramini era originaria de Córcega, donde nació en 1932, y había pasado parte de su infancia en Marruecos (según comentó el mismo Paz), luego había vivido en París y en la India. “Entre ambos se consolidó una historia muy literaria, regida por la fatalidad de la atracción y la libertad de la elección”, escribe Núñez Jaime.

Hacia finales de los años sesenta la pareja regresó a la Ciudad de México y se instaló en el departamento 105 del edificio ubicado en Río Guadalquivir 109, esquina con Paseo de la Reforma, colonia Cuauhtémoc. Era una construcción de 12 pisos construido por el arquitecto Mario Pani.

Los días transcurrían entre la escritura, los viajes, el cuidado de un invernadero y de algunos gatos. A primera hora, Marie-Jo leía los periódicos y seleccionaba lo que pudiera interesarle a su marido. Desayunaban juntos y luego él se metía a su estudio para escribir “sin interrupciones”. Por la tarde iban al mercado, al tenis o al cine, a una cena o se quedaban en casa viendo la tele (“¿sabe que a Octavio le encantaban Los Simpson?”, dice Mari-Jo en la entrevista).


        El matrimonio se llevó a cabo en la India en 1964 (Especial)

A Marie José siempre le habían atraído las artes plásticas y, a principios de los años setenta comenzó a trabajar el collage y la manufactura de pequeñas cajas artísticas. En un reportaje sobre una exposición que había presentado en 1991 en París y en ese año llegaba a Madrid, el diario El País señaló que Marie José Paz se interesó por el collage y por la interpretación artística de la realidad en 1971, para lo cual resultó decisivo el encuentro con Joseph Cornell.

“Me resultó fascinante aquel universo. La vocación vino de pronto, como viene el viento, que uno no sabe de dónde verdaderamente sopla. Desde entonces no he parado de hacer cosas. ¿Por qué no las mostré? Estaba más interesada en mi vida con Octavio Paz que en andar presentando mi obra artística. Pero el arte ha sido siempre mi pasión: me transforma, me estimula, me apasiona, suscita en mí visiones y evocaciones de la infancia”, señaló Mari-Jo en aquella entrevista.

“Marie José Paz, francesa de origen, mexicana de adopción y prestidigitadora de vocación, abre hoy en Estudio Theo, en Madrid, unas cajas que contienen varios mundos: el mundo de Mozart, el de Proust, el de Joseph Cornell. ‘Muchos mundos que son mi mundo’, dice ella, y añade que viaja en ellos a través del tiempo y regresa a sí misma”, publicó entonces el diario.

Ahí también insistió “el arte ha sido siempre mi pasión: me transforma, me estimula, me apasiona, suscita en mí visiones y evocaciones de la infancia”.

En un momento de la conversación interviene el propio Octavio Paz, quien advierte que “ella escribía, y escribió muchos cuentos, incluso cuentos eróticos, por cierto”, A lo que ella agrega: “Yo creo que todo es literatura al fin y al cabo. Aun aquello que se puede tocar, lo que se tiene entre las manos, es el espejo de la memoria, y la memoria está llena de referencias literarias”.

La noche del 21 de diciembre de 1996 se incendió el departamento donde vivía con Paz. El escritor, de 82 años y enfermo de flebitis, dijo que lo despertó una explosión que llenó el lujoso apartamento con una nube de humo negro. Pronto las llamas alcanzaron la colección de libros, los muebles, las alfombras y las pinturas colgadas en las paredes. Él y su esposa abandonaron la vivienda con ayuda de los vecinos.

“Cuando llegaron los bomberos, subí y vi cómo se habían quemado varios libros, muchos recuerdos que teníamos de India, de Afganistán… un mueblecito donde Octavio tenía las primeras ediciones de sus libros. Estuvo bien que hubiera sido yo la que vio eso, para que él no tuviera la sensación de infierno”, declaró Marie José tras el incidente.

El poeta laureado Richard Berengarten escribió sobre el año que el matrimonio pasó en Cambridge y en especial sobre Marie-Jo:

“Tenía estilo y una gracia natural y elegante. Todo lo que se le acercaba fluía como ella misma. Era hospitalaria, interesada en lo que hacíamos y a menudo muy graciosa. A todos sus amigos en Cambridge, Octavio y Marie Jo les parecía la pareja perfecta. 

Durante el homenaje a Paz, en 2014 (Especial)

"Cuando se dirigía a ella, ya fuese de frente o desde otra habitación decía ‘Marie Jo’, con ese tono afectuoso y crepitante tan suyo que siempre sugería la necesidad de consultar su opinión… urgentemente. Y, aunque cada uno aparentaba ser una personalidad fuerte, quedaba claro que el uno pertenecía al otro y que él no podía estar sin ella. Cuando se fueron de Cambridge, éste parecía un lugar mucho más aburrido y monótono”.

Luego de aquel incendio en el departamento, el gobierno de la ciudad apoyó a Octavio Paz y Marie José Tramini, brindándoles la Casa Alvarado, ubicada en la calle de Francisco Sosa en Coyoacán. Sin embargo, a la flebitis del poeta se añadió un cáncer que finalmente le quitó la vida en ese lugar, el 19 de abril de 1998.

“Desde 1977, Octavio vivía con un solo riñón. A los 80 lo operaron del corazón… En fin, ya había salido de otras enfermedades. Por eso, cuando le diagnosticaron cáncer en los huesos, pensé que se iba a salvar. Pero no… Me queda la satisfacción de haberlo hecho feliz. Al final me lo dijo: ‘Soy feliz porque estoy con la mujer que amo y que me ama’. Y se fue”. Eran las 22.30 del domingo 19 de abril de 1998.

“¿No les hicieron falta hijos?”, le pregunta Núñez Jaime en aqella entrevista: “Pensamos en tenerlos, pero yo necesitaba una operación que nunca quise hacerme. No obstante, ahora que veo a Salma Hayek y a tantas otras tener su primer hijo a los 40, digo: ‘Me la hubiera hecho’. Pero nuestro amor fue tanto que parecía que no necesitábamos hijos. ¡Teníamos tanto que hacer, tanto que compartir!”.

En alguno de sus múltiples viajes con Paz, al llenar el formulario que reparten las azafatas antes del aterrizaje, Marie Jo preguntó a Octavio: "¿Qué pongo?", en el renglón que se refiere al trabajo: “Pon musa", le dijo Octavio”. Tenía razón. Marie José siguió siendo la más leal, la más solitaria, la más atribulada de las musas, escribió Elena Ponitaowska.

Marie José Paz recuerda y la invade la melancolía al finalizar esa entrevista. Echa de menos compartir una exposición o un viaje con "Octavio".

No obstante, varias de las actividades que realizó en sus últimos años giraron en torno a él. Revisa, corrige, aprueba, opina, coordina… libros y eventos. “Quisiera ser digna de su memoria”, dijo al despedirse del entrevistador.

AG






Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.