M+.- En León, Guanajuato, la Independencia no ocurrió solamente en los libros de historia. Ocurrió en lugares por los que hoy pasan compradores, estudiantes, comerciantes, automovilistas y familias que quizá desconocen que, hace 216 años, ahí hubo tropas, persecuciones, enfrentamientos, ejecuciones, comunicaciones militares y decisiones que cambiaron el rumbo del país.
Al menos 14 sitios del territorio leonés conservan una relación directa con episodios de la lucha independentista. Algunos mantienen su nombre; otros cambiaron de función y apariencia. Una antigua hacienda hoy es un panteón, una plaza terminó convertida en mercado, un parque fue escenario de enfrentamientos y una casa del centro de la ciudad fue residencia de Félix María Calleja.
Son lugares que forman parte de la vida cotidiana de León, pero que todavía guardan las huellas de los once años en que la Villa pasó de ser una población colonial a formar parte de la nueva nación independiente.
Uno de los principales testimonios de ese periodo permanece resguardado en el Archivo Histórico Municipal: el llamado Fondo Independencia, integrado por cientos de documentos que permiten reconstruir lo que ocurría en León mientras insurgentes y realistas se disputaban el control del Bajío.
“Tenemos aproximadamente entre 700 y 800 documentos del periodo de Independencia, hay comunicaciones, bandos, nombramientos militares, cartas y documentos que nos permiten conocer qué estaba pasando en León”, explica Pedro Daniel Reveles Reyes, historiador y coordinador de eventos, exposiciones y atención a visitantes del Archivo Histórico.
El acervo recibe un tratamiento especial. Los documentos deben manipularse con guantes para protegerlos y conservarlos, incluso con las características físicas que han mantenido durante más de dos siglos.
León entró a la guerra sin que Hidalgo pisara la Villa
La historia comenzó a cambiar en septiembre de 1810, después del levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Juan Aldama. Las fuerzas insurgentes avanzaron por distintas poblaciones del Bajío y, después de pasar por Celaya, Salamanca, Acámbaro e Irapuato, se dirigieron hacia Guanajuato.
El 28 de septiembre ocurrió la toma de la Alhóndiga de Granaditas.
Hidalgo no llegó personalmente a León durante aquella primera etapa, pero la Villa tampoco quedó al margen del movimiento. El cura de Dolores envió a Rafael Iriarte para hacerse cargo de la población y establecer autoridades favorables a la insurgencia.
“En octubre de 1810, Manuel de Austri, comandante de las fuerzas de la Villa de León, entregó formalmente la plaza a los insurgentes, a partir de ese momento, la población quedó integrada al movimiento que se extendía por el Bajío”, relata Reveles Reyes.
El centro de la actividad política quedó en el espacio que actualmente se conoce como Plaza de los Mártires del 2 de Enero. En aquel tiempo ahí se encontraban el Ayuntamiento y las llamadas Casas Reales, por lo que era el corazón de las decisiones políticas y administrativas de la Villa.
Desde León también salieron y llegaron comunicaciones relacionadas con los principales líderes insurgentes.
“Desde León también se intercambiaron comunicaciones con Hidalgo, Allende y Aldama, se solicitaron recursos, dinero, granos y alimentos para sostener a las fuerzas insurgentes, mientras que Hidalgo realizó nombramientos militares y se estableció una estructura de gobierno favorable al movimiento”, explica el historiador.
Donde hoy hay un mercado, entró Javier Mina
Caminar por León permite encontrar otros escenarios de aquella guerra.
“Cuando caminamos por León estamos pasando por lugares donde ocurrieron acontecimientos importantes, muchas veces no los vemos porque forman parte de nuestra vida diaria, pero aquí hubo insurgentes, realistas, enfrentamientos, ejecuciones y decisiones políticas”, destaca Reveles Reyes.
Uno de esos sitios es el barrio de San Juan de Dios, conocido actualmente por sus nieves, pero que durante la guerra fue escenario de enfrentamientos entre insurgentes y realistas.
También están el Barrio y Plaza de Santiago, la antigua Hacienda de San Nicolás —hoy zona del Panteón de San Nicolás—, la Casa de los Obregón, la entonces llamada Plaza de Gallos, el actual Parque Hidalgo y la Parroquia de San Sebastián Mártir, donde en 1821 se realizó la proclamación y juramento de la Independencia en la Villa.
Pero uno de los episodios más singulares ocurrió en 1817, cuando Javier Martín Mina intentó tomar León.
Mina entró por el Barrio de Santiago, por la zona que entonces era conocida como la calle de la Luz, cerca de El Coecillo. El problema fue que confundió el sitio al que había llegado.
El insurgente creyó que la Plaza de Santiago era la plaza principal de León.
Hoy, ese espacio corresponde al lugar donde se encuentra el Mercado República.
Desde ahí intentó avanzar hacia el centro por la actual calle Libertad, pero al aproximarse a la zona de Madero encontró la resistencia de las fuerzas realistas y no consiguió tomar la ciudad.
El panteón que antes fue una hacienda
Otro escenario de la lucha fue la Hacienda de San Nicolás, ubicada en la zona que actualmente corresponde al Panteón de San Nicolás.
Desde ahí llegaron insurgentes que intentaron recuperar León después de que las fuerzas realistas retomaron el control de la Villa.
En 1811, Félix María Calleja avanzó hacia León con un ejército de aproximadamente siete mil hombres para recuperar las poblaciones que habían quedado en manos insurgentes.
El militar realista estableció su residencia en la Casa de los Obregón, ubicada en lo que hoy corresponde a la esquina de 5 de Mayo y Pedro Moreno, frente al actual edificio de Correos.
Hoy, el entorno está dominado por comercios y el movimiento cotidiano del centro de León.
Entonces era un punto estratégico para el control militar y político de la ciudad.
Uno de los enfrentamientos más importantes ocurrió cuando los insurgentes intentaron recuperar la villa y avanzaron desde la Hacienda de San Nicolás.
“La defensa estuvo encabezada por Manuel Gutiérrez de la Concha, quien entonces ejercía como subdelegado y autoridad realista. Los combates avanzaron hacia San Juan de Dios, una zona que en aquel momento se encontraba más separada del núcleo principal de la Villa”, señala Reveles Reyes.
Cerca del hospital que entonces funcionaba bajo la advocación del Espíritu Santo, Gutiérrez de la Concha murió durante los enfrentamientos.
León entró entonces en una dinámica de constantes cambios de control. Insurgentes y realistas se disputaron la ciudad y sus alrededores, aunque durante varios años la Villa permaneció como una plaza de predominio realista.
“Entre 1812 y 1816 continuaron los intentos insurgentes por recuperar el territorio, la guerra dejó de ser solamente una sucesión de grandes batallas y se convirtió también en una lucha de guerrillas, persecuciones y ataques a pequeñas poblaciones y caminos”, recuerda el historiador.
La guerra llegó hasta la Sierra de Lobos
La lucha también llevó a habitantes de León hasta otros puntos de la región.
Entre 1816 y 1817, Javier Mina y Pedro Moreno encabezaron una fuerza guerrillera que operó en territorios de Guanajuato y Jalisco.
“El Fuerte del Sombrero, ubicado entre Lagos de Moreno y León, se convirtió en uno de los puntos estratégicos de aquella lucha, entre los insurgentes había numerosos habitantes de León, quienes fueron capturados después de la caída del fuerte”.
Muchos fueron trasladados a la ciudad, sometidos a juicios sumarios y ejecutados en la plaza principal. Entre las víctimas incluso hubo un menor de edad.
Los testimonios de esos procesos todavía forman parte de los documentos que resguarda el Archivo Histórico Municipal.
“Hay testimonios de esos procesos, de esos juicios y de las personas que fueron ejecutadas, es una parte de la historia que también tenemos documentada”, explica Reveles Reyes.
La persecución llevó después la guerra hacia la Sierra de Lobos.
Tras el intento fallido de tomar León, Mina tuvo que retirarse hacia Comanja de Corona, donde continuó la lucha de guerrillas junto con Pedro Moreno.
La persecución contra ambos fue encabezada por Pedro de Orrantia, capitán enviado desde España por orden de Calleja con una misión específica: acabar con los guerrilleros.
El desenlace ocurrió en un sitio que todavía forma parte del municipio de León: Nuevo Valle de Moreno, territorio que antiguamente correspondía a la Hacienda de la Tlachiquera.
En particular, el Rancho El Venadito quedó asociado al episodio en el que Orrantia sorprendió a Mina y Pedro Moreno.
Mina fue capturado, mientras Moreno logró escapar inicialmente, pero fue perseguido y finalmente asesinado.
Su cabeza fue cortada y su cuerpo quedó sepultado en la capilla de la hacienda.
Mina fue trasladado hacia el Cerro del Bellaco, donde se encontraba el Fuerte de los Remedios, entre Cuerámaro y Pénjamo. Ahí fue ejecutado, acusado de traición.
Nuevo Valle de Moreno continúa dentro del territorio leonés. Desde la ciudad, el recorrido atraviesa la zona de Alfaro y se interna en la sierra durante aproximadamente una hora y media o dos horas.
“En la comunidad todavía pueden encontrarse referencias físicas a aquel episodio. Frente a la actual parroquia existe una pequeña torre relacionada con una antigua capilla, mientras que el Rancho El Venadito se encuentra aproximadamente a 20 minutos en vehículo”, señala Reveles Reyes.
Hay placas y vestigios que recuerdan aquellos acontecimientos y cada 27 de octubre se realiza una conmemoración dedicada a Pedro Moreno.
De la guerra a la Independencia consumada
La historia de León durante la Independencia no terminó con la muerte de Mina y Pedro Moreno.
Para 1820 y 1821, el escenario político comenzó a cambiar. Algunos antiguos realistas participaron en el proceso que finalmente conduciría a la consumación de la Independencia.
Agustín de Iturbide, entonces comandante de las fuerzas del Bajío, mantuvo comunicación con León y otras poblaciones para conseguir respaldo. Anastasio Bustamante también pasó de las filas realistas al movimiento que terminaría apoyando la consumación.
“León aportó hombres y recursos, mientras las autoridades y habitantes seguían los acontecimientos que culminarían con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821”, señala el historiador.
La guerra había terminado. Pero sus escenarios no desaparecieron.
Siguen ahí: en las plazas donde hoy camina la gente, en los barrios donde se venden nieves, en el mercado donde alguna vez Mina creyó estar frente al corazón de la ciudad, en el panteón que ocupa el sitio de una antigua hacienda y en los edificios del centro donde alguna vez se tomaron decisiones militares.
La Independencia dejó huella en León. Y buena parte de esa historia todavía se puede caminar.
Los puntos donde la Independencia dejó huella en León
- Plaza de los Mártires del 2 de Enero: antiguo Ayuntamiento y Casas Reales.
- Casa de los Obregón: residencia de Félix María Calleja.
- Plaza de Gallos: concentración de fuerzas realistas.
- San Juan de Dios: escenario de enfrentamientos.
- Hacienda de San Nicolás / Panteón de San Nicolás: punto desde el que avanzaron insurgentes.
- Barrio y Plaza de Santiago: entrada de Javier Mina a León.
- Parque Hidalgo: escenario de enfrentamientos.
- Jardín de San Miguel: actualmente sede de la Columna de la Independencia.
- Nuevo Valle de Moreno: escenario de los últimos episodios de Pedro Moreno y Javier Mina.
- Rancho El Venadito: lugar donde fueron sorprendidos Pedro Moreno y Javier Mina.
