SOBRE EL RING
They’re not asking him to win anymore,
just to stay in the fight.
Lucia Berlin
En un centro para desintoxicarse
los internos ven una pelea de box.
Casi al principio, el campeón derriba
al retador, quien se para, azorado.
Lo relata Lucia Berlin en un cuento.
“Si decides que vas a ser barrendera
barre como para ganar un concurso”
me decía papá siempre. “Y así disfrútalo”.
El contrincante no puede. Lo opaca
el favorito, pero igual no se rinde.
Aguanta en pie, digno, los quince asaltos.
Yo de niña pensaba ser astronauta
escritora y bailarina de ballet
además de traducir de veinte idiomas.
Solo soy una escritora, superada
por otras. Pero yo tampoco me rindo.
¿Por qué señala Berlin que en el último round
cuando al fin el retador pierde el encuentro
se escucha a Carlotta, una exadicta,
murmurar “Dios, ayúdame, por favor”?
¿Es por la misma razón por la que yo,
cuando veo box, en vez de celebrar
al ganador, acabo sintiendo pena
por el flaco que otra vez perdió en el ring?
NINA SIMONE EN UN VASO
Hush now
Don't explain.
se arrastra y estraga mis carajos
la voz color de whisky
no precisamente
my sweet
there ain’t nothing to gain
y me sube un picor a la nariz
picor moqueante
de tan desvergonzado
de tantos años
el don’t explain
jugosa y mordiente encarnadura
desdentada en los adentros
you’re my joy and you’re my pain
bola de whisky atorada en mi garganta
quiet, baby, don’t explain.
TESTADURA/ TESTARUDA
Sé en el cuerpo que tiendo a los extremos. Soy de un lado la radiactiva, de alto voltaje; del otro, la que está silencia como la hierba. Vengo aquí a conciliarme. Pongo de lado pendientes y, a solas con mi respiración, procuro el centro.
No me gusta la práctica de yoga. Implica pálpito y esfuerzo pero, al terminar, siento la mente sin ruido. La espalda es de nuevo mía, ya no marmórea. Pienso en una palmera flexible, en equilibrio sobre un banco de arena.
Igual que trabajar estos versos, intentar una postura agrede mi autoconfianza, compromete los alientos, aunque ignore el desgano. Me ennecio en la disciplina testaruda, la testadura: no dejo de escribir y soy terca en cada asana.
Como la palmera, me desarrollo poco a poco. Imperceptible. Tal vez un día, con brazos o palabras roce alguna forma de belleza.
AQ / MCB