Ciudad de México /
Traducción del sueco: Ángela García
La nieve durmió junto a tu espalda
con una mano sobre tu pecho.
Eras una reina de la
pobreza, incrustada en la sábana.
Una avenida se extendió
por el vaho solar.
Sobre el espaldar colgaba una camisa
empapada de sudor, azul claro como
el cielo de verano. Olía a sexo y sangre;
la sal remolineaba en el viento,
obstinada y vengativa. Dormiste
mucho ese día.
Yo estaba en algún otro lugar,
no había nacido todavía.
Este poema pertenece al volumen El enigma es su propia respuesta (La Otra, 2026).
AQ / MCB