Ciudad de México /
Escribo de este lado del espejo:
no ignoro que respiro, que mi cuerpo
es un buen animal que me soporta
por la ciudad en ruinas, tu dominio,
y no olvido que hablo de la muerte
como niño que burla a un toro ciego.
Al hallar las palabras que te buscan
la verdad es que hablo de lo mío,
de lo que soy por ti, de lo que tengo
para encender la hoguera
cuando pienso que estás doliendo menos,
para que no te olviden la prudencia,
el sentido común, el tiempo curandero.
¿Creerás que mis palabras
quisieran ser el diálogo,
un desquite a destiempo
por todos esos puentes
que dejamos tendidos en el aire?
Con este poema, que forma parte del volumen Como a veces la vida (Pre-Textos, 2000), recordamos a Vicente Quirarte, quien murió el pasado 11 de agosto.
AQ / MCB