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Manual de la deslengua

Personerío

José de la Colina nos da un vistazo a las divertidas reglas literarias que lo rigen.
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Está prohibido

Dar un sentido tribal a las palabras nuevas/ Convertir la torre de mandril en torre de marfil/ Lavarle los dientes a la boca de sombra/ Desangrar a la letra que con sangre entra/ Entristecer la carne por escribir todos los libros/ Repatriar los poetas a la República/ Entrar en casa estando la noche en sosiego/ Disparar al tigre que relumbra en las selvas de la gramática/ Poner a la libertad bajo palabra/ Matar un árbol por escribir un libro y tener un hijo/ Decir “La poesía eres tú”. Decir “La poesía es yo”. Decir “La poesía es el Espíritu Santo”/ Envenenar el mar con una gota de sangre intelectual/ Desplumar al cisne para vestir al búho/ Seguir al pie de la letra todo lo hasta aquí escrito.

Lengua de la mano

El artículo es femenino o masculino o neutro según el color del sustantivo con que se acuesta/ El adjetivo le chupa la sangre al sustantivo/ El verbo a veces reverbera, a veces verborrea/ El gerundio siempre está entre un tiempo y quién sabe/ El adverbio es adverso al verbo/ La imagen es la madre de todas las palabras/El símil es el simio de la imagen/ A signos de admiración necios, signos de interrogación sordos/ La licencia poética es cosa demasiado seria para dejarla en manos de licenciados y licenciosos/ La poesía secreta provoca la poesía policiaca/ La injuria sirve para desinfectar la lengua/ La música es el borborigmo del ángel/ Torres de Babel: poetas/ Tigres en papel: poetas.

Nunca hay que olvidar

Que la filosofía es el mar de los rollos muertos/ Que la idea de Dios interfiere entre el Verbo y el hombre/ Que el psicoanálisis es un robo/ Que la sociedad es el guante de la violencia/ Que la Historia es la gran puta/ Que la política es la hija de la gran puta/ Que la revolución abre manicomios/ Que la libertad es la puñeta del robot/ Que el amor es la imitación de un amor que nunca ha existido/ Que no sé lo que digo porque no sabes lo que oyes.

Siempre hay que olvidar

Que el hombre prevalece ilegalmente/ Que la naturaleza es para después/ Que el amor oscurece el espejo del alma/ Que la memoria es la mentira de la sangre/ Que la Nada multiplica sus jardines/ Que a veces resucita el mar/ Que la palabra es la flor vista por el ciego/ Que el rayo descerraja el cielo.

Está permitido

Rascar la tinta de estas palabras/ Ponerle zancadillas al pie de la Letra/ Rasgar el velo de la escritura/ Escribir hacia atrás. (Mejor aún: desescribir.)/ Escuchar a la mano que no escribe/ Elogiar los márgenes y las entrelíneas y todo lo que permanece en blanco/ Telefonear al manicomio para que vengan por el autor/ Dejar que la diestra plagie a la siniestra. (Y viceversa.)/ Agujerear todas las letras más o menos redondas/ Robar todos los sustantivos más o menos afortunados. (Aunque todos los sustantivos son afortunados: ellos son los únicos que no pertenecen al régimen de la propiedad privada.)/ Trocar todos los puntos por cagadas de mosca/ Profanar las imágenes sagradas/ Consagrar las imágenes profanas/ Deshabitar los gerundios, las metáforas y otras malquerencias de la lengua/ Simular la lógica/ Violar las rosaledas/ Acariciar a Satán/ Golpear los dioses con los dioses/ Desnudar al vestido/ Vestir al mal desnudo/ Disfrazar al Dios único/ Revelar lo irrevelable/ Quemar esta página para que al fin el fuego la habite.

​LVC

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