Cultura

‘Loca de antes’, de Juan Carlos Bautista: una forma salvaje de la compasión

Reseña

En tan solo 63 páginas, ‘Loca de antes’ contiene una rabiosa juventud que reniega de las seguridades, los prestigios y la rebeldía timorata.

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Después de diez años de silencio, Juan Carlos Bautista (Tonalá, Chiapas, 1964), autor de un catálogo riguroso y eléctrico, vuelve a agitar el abanico de la poesía mexicana con Loca de antes. Y lo hace, como siempre, con ternura y desobediencia. Sesenta y tres páginas de una rabiosa juventud que reniega de las seguridades, los prestigios y la rebeldía timorata. La voz que ahí asoma es “el terco deletreo / —ah, baba furiosa— / del viejo”, cuya insistencia se nutre de “la impúdica lascivia / que solo sienta heroicamente a los viejos” (pp. 46-47).

Llama la atención que buena parte de la poesía homoerótica se refocila en la vejez, aun cuando se diste de ella por el vigor —la plenitud a contracorriente— de su escritura. Desde esa y otras peculiaridades Bautista dialoga con Walt Whitman, Constantino Cavafis, Luis Cernuda, Salvador Novo, Virgilio Piñera, Jaime Gil de Biedma, Néstor Perlongher y el propio Luis Antonio de Villena, prologuista de este libro. Locas de antes que, como nuestro autor, pueden espetarle al mundo:

Y te tengo una noticia:
también fui joven,
sin cansarme anduve
a la caza del unicornio en la espesura
(Lezama dixit)
y, como al viejo Walt,
el viento azotó contra mí sus genitales.
En resumen, fui tan puta como tú.
Mi cuerpo recuerda con dulce pánico
cuánto lo amaron.
Y también cosas sucias,
cosas escalofriantes.
               (pp. 52-53)

La incomprensión ante la tibieza de nuestra época es una más de aquellas peculiaridades que el poeta comparte con su hermandad, suerte de Loca Nostra. Tal incomprensión oscila de la arenga al susurro, de la piedad al patetismo, de la calidez del morbo a la distancia crítica de la lucidez.

Libro a libro, desde su debut con Lenguas en erección (1990), Bautista ha construido una obra no para el mañana (ese consuelo de eunucos), sino para el cachondo ahora. Y lo hace sin nostalgia —“la fuerza adolorida de la felicidad secreta” (p. 60), como nuestro autor parece definirla—. Ser loca de antes implica, en palabras de Witold Gombrowicz, dejarse seducir por “la joven —encantadora— inferioridad” y rechazar “la orgullosa, pero trágica y nada atractiva, madura superioridad”.

Se trata, entonces, de una apuesta continua por el escándalo, la incorrección y la inmadurez. Dolce stil guarro: un arte alérgico a las solemnidades pero, también, a la improvisación y la autosuficiencia; afinado para desgañitar y maldecir a tiempo; sabiamente irrespetuoso con sus dones.

Hace mucho que Juan Carlos Bautista nos debía Loca de antes (Editorial Tierras Raras, 2026) o, más bien, hace poco que llegó a nosotros con la puntualidad y los caprichos de un clásico automático. La poesía mexicana echaba en falta preguntarse, como lo hace Bautista:

¿Qué lírica nueva [hay] en ese amor
que al principio es sutil
como el aroma del asfódelo,
pero que termina
oliendo a mierda y a combate?
               (p. 20)

La respuesta —nueva y vieja, sutil y atroz, compasiva y combativa— está en este libro.

AQ / MCB

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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