Cultura

‘Klara y el sol’: La IA que aprendió a rezar

Cine

Taika Waititi dirige la adaptación cinematográfica de Klara y el sol, novela de Kazuo Ishiguro sobre la relación entre los seres humanos y las criaturas artificiales.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

@fernandovzamora

La recepción de Klara y el sol, de Taika Waititi, no ha sido buena. Pero vale la pena preguntarnos por qué. El principal problema en la película es que formula con humor temas profundos, pero no lo hace con la gracia que consiguió el director en la elogiada Jojo Rabbit. La historia está basada en la novela del Premio Nobel Kazuo Ishiguro. Esta historia sobre el amor y el sacrificio se ha convertido aquí en una obra muy sentimentalista. Y, aun así, la interpretación de Jenna Ortega como Klara es muy buena, pero es cierto que al director se le desploma la complejidad intelectual de la novela, aunque lo que queda sin duda vale la pena.

Analicemos primero esa palabra: “sentimentalismo”. No es una acusación menor. Al cine va uno a sentir, ¿o no? El sentimentalismo es tan ridículo como el animador de un programa televisivo que indica cuándo reír, cuándo llorar e incluso cuándo sorprenderse ante la revelación de lo que significa ser humano. Ahora bien, por más que se quiera seguir inflando el Premio Nobel, la verdad es que la novela tampoco fue un éxito indiscutido. Se le acusó de lo mismo, de sentimentalista, aunque hubo críticos (Alex Preston) que la consideraron una obra maestra. Vamos, pues, al fondo del asunto: ¿de qué trata esta película que se mueve entre lo sublime y lo cursi?

Klara y el sol pertenece a la tradición literaria de creaturas artificiales que interrogan a la humanidad. Tiene algo de Frankenstein y de los replicantes de Philip K. Dick. La pregunta es: ¿qué distingue al creador de la creatura? Es en este punto donde, se piense lo que se piense de Ishiguro, el escritor introduce una novedad decisiva, porque Klara no está aquí para rebelarse o dominar el mundo sino para acompañar a una niña enferma. Y poco a poco, conforme crece la relación entre el ser de carbono (el humano) y el ser de silicio (Klara), aparece la sombra de la muerte. Resulta interesante, en este punto, notar que la Inteligencia Artificial no encuentra tampoco una forma eficaz de lidiar con el fin de todas las cosas. Al contrario, comienza a desarrollar una extraña relación con el Sol que le da energía. 

La IA atribuye al astro solar una capacidad particular de intervención. Algo similar a la Providencia. Así se reinicia, de pronto, la historia de las religiones del mundo, y la fuente de energía de la vida en la Tierra se transforma en una presencia benévola a la que se le puede elevar una súplica. Y lo dicho: aquí la novela se separa por completo de todo lugar común en torno a la Inteligencia Artificial, que no aprende a amar como se narra en el lugar común: aprende a creer. 

La distinción importa pues una máquina, se sabe, puede ser programada para reconocer patrones humanos de afecto y aprender que cierto orden en las palabras produce determinadas respuestas concretas. El asunto está en que el aprendizaje de Klara no parece responder a una utilidad. Hay destellos en la novela de algo que está en la película, sin duda. Y es eso lo que hace que valga la pena ir a verla, pero hay que advertir que está ahí para que uno lo note: la película habla de un ser artificial que está dispuesto a sacrificarse. ¿Es fe? La pregunta que plantea el escritor original es de lo más original porque nuestra vida religiosa está construida sobre acciones que no podemos verificar y que se transforman, como en Klara, en la dolorosa convicción de que hay algo que podemos hacer cuando aparece el único hecho que cicatriza todo vivir: la muerte.

¿Dónde ver Klara y el sol?

La cinta dirigida por Taika Waititi está disponible en salas comerciales de nuestro país.


Klara y el sol

Dirección: Taika Waititi | Estados Unidos, Gran Bretaña, Nueva Zelanda | 2026

AQ / MCB

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.
Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto