La Galería Universitaria Aristos presenta un homenaje a Marilyn Monroe.
La Exposición multiplica interminablemente un rostro cambiante y siempre idéntico a sí mismo.
La huerfanita Norma Jean, casada con un sargento de policía, se convirtió en la esposa de Joe Di Maggio y luego del escritor Arthur Miller.
Pero todas las íntimas imágenes desaparecen y la realidad de la mujer se ve avasallada por la presencia del gran mito norteamericano de los años cincuenta.
Antes que símbolo o alegoría, Marilyn es una sensualidad jubilosa. La música parece nacer de ella misma. Y en la danza que el cine perpetúa, todo el trasfondo se desvanece para que solo quede la estrella abrazada, besada, pensando en algo que no sabremos nunca, bailando, sintiendo la melancolía del triunfo y la esterilidad final del éxito.
Las imágenes la convierten en objeto de consumo, en sueño diurno para millones de hombres.
Los recursos del arte se confabulan contra el estatismo.
En el juego de espejos del caleidoscopio, todas las Marilyns componen finalmente un solo rostro que el tiempo no alcanzó a modificar. Y gracias al poderío de los medios visuales permanecerá hermosa y joven para siempre.
Durante veinte años, de manera anónima, José Emilio Pacheco redactó los guiones de “Cine Verdad”, cortos noticiosos producidos por Manuel Barbachano Ponce y que se proyectaban antes de las películas que en los cines populares atraían a las multitudes. A Javier Perucho debemos el hallazgo de estos documentos. De la inextinguible Marilyn Monroe ofrecemos este texto escrito por Pacheco, a quien recordamos a doce años de su muerte, ocurrida el 26 de enero de 2014.
AQ / MCB